Después del yoga caliente y del yoga aéreo, otra forma ha ganado adeptos desde su creación en Alemania en 2015: el yoga con cerveza. "BierYoga es la unión de dos grandes amores: la cerveza y el yoga", sintetiza la página web del movimiento.

"Ambos son terapias centenarias para el cuerpo, la mente y el alma. El gusto de beber cerveza y la ampliación de la conciencia del yoga se complementan y en conjunto ofrecen una experiencia vigorizante", aseguran Emily y Jhula, creadoras de la nueva disciplina fitness en Berlín. "El yoga con cerveza es divertido pero no es broma: tomamos las filosofías del yoga y las combinamos con el placer de beber cerveza para alcanzar el nivel más alto de conciencia".

Aunque ya lleva dos años, esta forma de yoga comenzó a convertirse en moda sólo a comienzos de 2017, cuando se diseminó por Europa, Australia y Asia, con muchos seguidores en Tailandia, Singapur y Nueva Zelanda.

La práctica es para "amantes de la cerveza a los que les gusta el yoga", "yogis a los que les gusta la cerveza" y cualquier persona que quiera iniciarse en las poses clásicas del yoga con una botella de lager o IPA y tenga más de 16 años.

La sesión de una hora cuesta €5 para quienes llevan su colchoneta y sus cervezas; por otros €6 las entrenadoras profesionales ofrecen cervezas y micheladas de su propio bar.

En la India, The Hindustan Times reflejó el fenómeno y citó voces críticas: "Es sólo otro método para atraer nuevos clientes al yoga", dijo el experto Ashish Gupta. "No tiene beneficios para la salud. "Sin dudas es una práctica que se disfruta, pero también se engorda y se desarrolla esa barriga de cerveza que se quiere evitar con el ejercicio".

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