El Estado Islámico apenas controla tres pequeños pozos petroleros en Irak
El Estado Islámico apenas controla tres pequeños pozos petroleros en Irak

El Estado Islámico (ISIS, por sus siglas en inglés) apela a todos los recursos disponibles para contener el avance de las tropas iraquíes en Mosul. Mientras resiste la ofensiva que comenzó el pasado 17 de octubre, el grupo terrorista sufre por estos días un fuerte golpe a su economía, producto de la baja producción de petróleo.

Previo a esa fecha, ISIS producía 100.000 barriles de petróleo diarios, lo que lo convertía en el noveno productor de crudo del mundo por delante de países como Argelia, Qatar o Libia.

Los yihadistas vendían el litro de crudo entre 25 y 30 dólares. Así, conseguían por día cerca de tres millones de dólares.

Sin embargo, los yihadistas prácticamente ya no controlan la producción petrolera en Irak."Toda la fuente petrolera de los yihadistas se encuentra ahora mismo en Siria, donde controla siete campos de petróleo; en Irak sólo controlan tres pequeños yacimientos", explicó Bewar Jinsi, asesor económico de la agencia de inteligencia kurda.

"El petróleo era su principal fuente de financiación y la pérdida de estos yacimientos ha supuesto un duro revés para ellos porque, ahora, tienen que comprar petróleo del exterior para poder resistir", agregó

ISIS quema yacimientro petrolíferos para complicar el avance de las tropas iraquíes (AFP)
ISIS quema yacimientro petrolíferos para complicar el avance de las tropas iraquíes (AFP)

Espesas columnas de un denso humo negro se elevan desde los pozos de petróleo incendiados por los yihadistas en la localidad de Qayyarah, a 50 kilómetros de Mosul, donde el ejército iraquí y las milicias chiitas se enfrentan a los terroristas para liberar la ciudad. Se trata de un enclave vital y estratégico para ISIS: es una de las entradas a Mosul y una de las zonas más ricas en petróleo de todo el país.

Desde el pasado 25 de agosto, los yihadistas prendieron fuego los yacimientos de esa localidad. Desde ese día, el cielo de la ciudad está permanentemente teñido de negro. "Y seguirá así mucho más tiempo. Trabajando a este ritmo necesitaremos cuatro o cinco meses más conseguir controlar todos los incendios", advirtió a la agencia DPA Adbul Sultan, jefe de una de las dotaciones de bomberos.

"Con los medios con los que contamos no podemos hacer absolutamente nada más", lamentó. Para apagar en su totalidad un pozo de petróleo pueden llegar invertir hasta "tres semanas", dependiendo de la virulencia del fuego, de las condiciones climáticas y del trabajo que les estén dando el resto de yacimientos petrolíferos.

Asediado por el Ejército, el grupo yihadista se vio obligado a quemar los yacimientos para formar espesas columnas de humo y así complicar el avance de las fuerzas iraquíes.

ISIS perdió millones de dólares por la baja en la producción de petróleo (AFP)
ISIS perdió millones de dólares por la baja en la producción de petróleo (AFP)

"El objetivo no era otro que dificultar el avance de las tropas iraquíes, impedir la visión de los aviones de la coalición e intentar envenenar con los gases tóxicos a la población civil", denunció Mohammad Al Fatah, miembro del cuerpo de bomberos, quien arriesga su vida día a día al no utilizar máscara antigas o bombona de oxígeno. "Las condiciones son las que son y tratamos de hacer nuestro trabajo lo mejor posible, aún a riesgo de perder nuestra propia vida", agregó.

"Durante meses los terroristas del Daesh (el autodenominado Estado Islámico) colocaron ingentes cantidades de neumáticos en los pozos de petróleo. Cuando el ejército iraquí fue ganando terreno y ellos tuvieron que empezar a retirarse lanzaron granadas de mano para que con la explosión ardiesen los neumáticos y los yacimientos", comentó Al Fatah.

Esta situación llevó a ISIS a mover fichas en Siria. Allí capturó el yacimiento de Yezl, al noroeste de Palmira, en manos del régimen de Bashar Al Assad, que contiene los principales campos de extracción de gas del país.

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"Actualmente sus últimas reservas de petróleo del Daesh están en los almacenes de la ciudad de Haman Ali, donde hay varias refinerías que convierten el crudo en gasolina. Con la ofensiva, esas reservas llegarán pronto a su fin y entonces la victoria estará mucho más cerca", indincó Jinsi.

Mientras tanto, la guerra continúa en Mosul. "Muchas localidades han sido recientemente liberadas a manos del Estado Islámico y la ofensiva va por buen camino", aseguró Sabah Al Numan, portavoz de los servicios antiterroristas iraquíes. En Mosul, la capital de facto de ISIS, se calcula que quedan más de 8.000 yihadistas atrincherados y cerca de millón y medio de civiles.

Con información de DPA

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