Europa cumple dos años de terror y se prepara para un 2017 sombrío

Europa cumplió dos años en los que se acostumbró al terror
Europa cumplió dos años en los que se acostumbró al terror

El 7 de enero de 2015 se abrió una nueva etapa para la vida de los ciudadanos europeos. Un comando terrorista entró en la redacción del semanario satírico Charlie Hebdo en París y masacró a 12 personas, entre ellas el director Stéphane Charbonnier, e importantes periodistas y caricaturistas. Era la primera vez en una década que se producía un atentado de esa envergadura en el continente.

El ataque vino de la mano del ascenso de una nueva organización: Estado Islámico. ISIS perpetró o instigó 11 atentados en Europa entre enero de 2015 y diciembre de 2016, que dejaron un saldo de al menos 280 muertos. Su mensaje es muy claro: Occidente y todo aquello que representa su estilo de vida "blasfemo" debe desaparecer. Por eso el primer blanco elegido fue un medio de comunicación antirreligioso, irreverente y provocador.

Estos son los diez golpes que siguieron al de Charlie Hebdo:

-8 de enero de 2015: una policía de 35 años fue asesinada por un terrorista durante un control de tránsito cerca de la Puerta de Châtillon, en París.

-9 de enero de 2015: cuatro personas murieron durante una toma de rehenes en un supermercado kosher de la capital francesa.

-14 de febrero de 2015: el cineasta danés Finn Nørgaard, de 55 años, fue asesinado en Copenhague en el marco del seminario "Arte, blasfemia y libertad de expresión", organizado en homenaje a las víctimas de Charlie Hebdo. Esa misma noche, yihadistas mataron al guardia de una sinagoga.

-13 de noviembre de 2015: seis ataques simultáneos realizados en un teatro, en las afueras del Estadio de Francia, y en distintos bares y restaurantes dejaron 130 muertos en París. El más grave ocurrió en la sala Le Bataclan, durante un concierto de la banda Eagles of Death Metal. Sólo allí acribillaron a 80 personas.

La masacre de Charlie Hebdo inauguró una seguidilla de terror
La masacre de Charlie Hebdo inauguró una seguidilla de terror

-22 de marzo de 2016: dos bombas estallaron simultáneamente en el aeropuerto y en una estación de metro de Bruselas, Bélgica, causando 32 decesos.

-13 de junio de 2016: un terrorista entró a la casa de un policía en Magnanville, Francia, y los asesinó a él y a su esposa.

-14 de julio de 2016: un yihadista arrolló con un camión de carga a una multitud en la costa de Niza, durante las celebraciones por el Día Nacional de Francia. Fallecieron 84 personas.

-18 de julio de 2016: un refugiado afgano atacó con un hacha a los pasajeros de un tren en Baviera. Cuatro resultaron heridos.

-27 de julio de 2016: Jacques Hamel, un sacerdote francés de 86 años, fue degollado mientras daba misa en una parroquia de Saint-Etienne-du-Rouvray.

-19 de diciembre: un terrorista entró con un camión al mercado navideño Breitscheidplatz, en Berlín, Alemania, y mató a 12 personas.

Le Bataclan, la noche del atentado (Reuters)
Le Bataclan, la noche del atentado (Reuters)

Qué llevó a Europa a quedar bajo amenaza

"Las causas hay que buscarlas en Medio Oriente, en particular en el mundo árabe, donde desde hace tres décadas se viene gestando una profunda crisis política y social. El universo musulmán tiene grandes dificultades para adaptarse a la modernidad. Una interpretación fundamentalista y retrasada del islam ha canalizado muchas de las frustraciones en los países de la región. Esto se ve agravado por los altos niveles de desigualdad que hay en esas sociedades, que además atraviesan un cambio demográfico, con un creciente número de jóvenes hombres que no ven perspectivas de futuro", explicó Joachim Krause, director del Instituto de Políticas de Seguridad de la Universidad de Kiel (Alemania), en diálogo con Infobae.

Ese proceso histórico tan complejo tuvo dos emergentes muy claros. El primero fue la Primavera Árabe, que comenzó con legítimos movimientos de protesta contra las dictaduras de la región, pero terminó en caos y en guerras civiles. El segundo es un resultado del primero: la aparición y posterior consolidación de ISIS, que llegó a controlar buena parte de Siria e Irak.

"Los países europeos decidieron involucrarse en la lucha contra ISIS. En la medida en que éste empezó a sentirse presionado, buscó maneras de contraatacar, con la esperanza de influir sobre la opinión pública. Hay una mezcla tóxica de una justificada crítica al histórico intervencionismo occidental en el mundo árabe, con una estrategia de delegación de culpas. Occidente, entendido como una difusa combinación de elementos políticos y culturales, les permite a los actores locales externalizar sus propias deficiencias para crear un orden político estable", dijo a Infobae Christian Stock, investigador de relaciones internacionales y política europea en la Universidad Martín Lutero Halle-Wittenberg (Alemania).

El acoso que empezó a sufrir ISIS en el territorio después de un 2014 de pura expansión y conquista, lo llevó a un viraje táctico. "El reciente incremento en los ataques está en gran medida relacionado con los cambios en la estrategia del autodenominado Estado Islámico, que está siendo sometido a una tremenda presión militar en Libia, Siria e Irak, y también en otras regiones. Es plausible sugerir que sólo unos pocos atentados fueron directamente instruidos por el liderazgo de Estado Islámico. La mayoría fueron habilitados, apoyados o sencillamente atribuidos por la organización", sostuvo Sebastian Harnisch, profesor de ciencia política y relaciones internacionales en la Universidad de Heidelberg (Alemania), consultado por Infobae.

Bruselas, militarizada después de los atentados (AP)
Bruselas, militarizada después de los atentados (AP)

Este fenómeno expresa una profunda transformación del terrorismo islámico. El modelo Al Qaeda, descentralizado pero jerárquico, con un claro liderazgo, le cedió el paso al modelo ISIS, que es de inspiración. Se sostiene a partir de lobos solitarios, que no necesariamente reciben órdenes específicas, sino conceptos más generales que los empujan a tomar un cuchillo o un camión para hacer sus operaciones.

Jannis Jost, investigadora del Instituto de Políticas de Seguridad de la Universidad de Kiel, resume en tres grandes causas el origen de estos dos años de terror en Europa. "Primero —contó a Infobae—, la horrible violencia que hay en Medio Oriente, que cultivó un odio que luego se derramó hacia las comunidades musulmanas en Europa. Segundo, la consecuente emergencia de ISIS, que se presenta cínicamente como el poder protector de los musulmanes en la región, y logró impresionar a un número importante de personas en Europa con sus éxitos en el campo de batalla y su propaganda de alta calidad. Tercero, el mal manejo de la crisis de los refugiados, donde las preocupaciones humanitarias y de seguridad fueron erróneamente pintadas como mutuamente excluyentes".

Lo que la mayoría de los ciudadanos europeos se preguntan ahora es cuándo se va a terminar esta ola de terror. Los estudiosos del fenómeno no tienen buenas noticias para ellos.

"Es probable que este tipo de ataques se vayan extinguiendo en la medida en que Estado Islámico pierda territorio y capacidad de entrenar combatientes, disminuyendo su atractivo para los jóvenes islamistas radicalizados de Europa —dijo Harnisch—. Sin embargo, como hay otros grupos con capacidad de golpear que pueden reemplazarlo, lo más probable es que Europa vea más ataques terroristas en el futuro".

Krause tiene un pronóstico aún más sombrío para 2017 y lo que se viene después. "Esta crisis no es temporal y va a empeorar. Temo que sólo estamos viendo el comienzo. Los europeos tendrán que enfrentar muchos más problemas como resultado de lo que está pasando en Medio Oriente. No sólo el terrorismo. También una inmigración descontrolada, junto con flujos de refugiados que seguirán huyendo de las guerras".

El camión con el que se ejecutó la masacre de Niza (Reuters)
El camión con el que se ejecutó la masacre de Niza (Reuters)

Los dilemas de la política de seguridad europea

"La mayoría de los países europeos que sufren ataques terroristas son democracias. El desafío para ellos es encontrar un equilibrio entre la libertad de sus ciudadanos, algo esencial para que la democracia sobreviva, y su seguridad. Los gobiernos usan una mezcla de ataques militares contra los líderes y las instalaciones de entrenamiento de los grupos terroristas en el exterior, con medidas defensivas y preventivas, como los programas de desradicalizción para individuos vulnerables en casa. Si bien están trabajando juntos cada vez más, el intercambio de información es aún insuficiente. De modo que los europeos, tanto las sociedades como los gobiernos, tienen que juntarse y confiar más unos en otros para identificar a los pocos individuos y grupos que son muy peligrosos", afirmó Harnisch.

Un tema crítico en materia de seguridad es la información recopilada por los organismos de inteligencia. Siempre hubo mucho recelo a compartir con otros los secretos, pero hoy se volvió algo indispensable, dado que los terroristas se van moviendo permanentemente de un país a otro.

"El intercambio entre la Policía Nacional y las agencias de inteligencia ha mejorado —dijo Stock—. La inteligencia, junto con controles de frontera efectivos y un buen manejo de la información, es la llave para la prevención de los ataques terroristas. Hay lecciones prácticas que se pueden aprender rápidamente. Por ejemplo, sólo un par de días después del ataque en Berlín las principales ciudades de Europa instalaron bloqueos en espacios públicos sensibles para evitar eventos similares. Hay más medidas simples como esas que se pueden tomar para mejorar la seguridad. De todos modos, al final del día, los ataques que se hacen con camiones o cuchillos, y son ejecutados por terroristas autoradicalizados, no se pueden evitar del todo".

Jacques Hamel, el sacerdote degollado por ISIS (AFP)
Jacques Hamel, el sacerdote degollado por ISIS (AFP)

Otro ítem central de la agenda es el de los refugiados y la inmigración, en torno al cual suele haber debates con posiciones irreconciliables. En un extremo, están los que ven en la llegada de refugiados la principal causa del terrorismo. En el otro, están los que piensan que hay que abrir las puertas de manera irrestricta, lo que supone desconocer que efectivamente hay entre los que huyen de la guerra personas que se camuflan y viajan para cometer atentados.

"Hay medidas fundamentales de seguridad que han sido descuidadas, como una correcta identificación y registro de los refugiados, así como un buen intercambio de información entre las autoridades de los distintos países. Esto hizo que fuera relativamente fácil para los militantes de ISIS infiltrarse en Europa. Además hay que tener en cuenta que muchos de los que migran son potenciales blancos de la radicalización islámica: hombres jóvenes con pasados difíciles, en busca de una identidad y de un propósito para sus vidas", indicó Jost.

De todas maneras, por más que se pueden mencionar errores en distintos niveles, también hay que reconocer que muchos ataques fueron frustrados a tiempo, y que decenas de personas que planeaban atentados fueron arrestadas antes de que pudieran cometerlos. El problema aquí es que esto tiene un límite, el que impone el estado de derecho en cualquier democracia.

Otro camión, esta vez, en Berlín (AFP)
Otro camión, esta vez, en Berlín (AFP)

"Reino Unido, por ejemplo —continuó Jost—, ha aprobado leyes de largo alcance que habilitan a encarcelar simpatizantes del terrorismo en un estadio temprano de radicalización. Obviamente, lo bueno de esto es que no pueden atacar estando en prisión. Lo malo es que no es digno de una sociedad liberal encarcelar a alguien por crímenes que tal vez pueda cometer en el futuro. Además hay investigaciones que muestran que jóvenes que ingresan a la cárcel con un interés superficial en ideologías de terror salen mucho más convencidos. Una solución alternativa es vigilar intensamente a los sospechosos, pero eso requiere enormes cantidades de personal. Y es algo que se ve limitado por leyes que protegen la privacidad. Ninguna de estas alternativas puede prometer seguridad absoluta".

Como una vez que ya hay muchos individuos dispuestos a sacrificar su vida por la yihad es imposible evitar que todos cumplan con su objetivo, resulta imperioso el trabajo de prevención temprana con las comunidades vulnerables. Sin políticas de contención social e inclusión de los jóvenes musulmanes que se cuentan de a millones en Europa, el terrorismo seguirá teniendo mucha capacidad de daño.

"Estos abordajes suaves, como el trabajo social con las comunidades musulmanas, son muy importantes, y en esta área los países europeos tienen mucho para progresar. No obstante, tampoco estos programas pueden tener 100% de efectividad. Sólo una mixtura de todas las medidas mencionadas puede producir los mejores resultados", concluyó Jost.

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