Alyssa Ramos tiene 20 años, es bella, simpática y vivió toda su vida en Madison, Wisconsin, una ciudad de poco más de doscientos mil habitantes. Esta modelo de ropa interior siguió una peculiar estrategia en los últimos meses para conocer las ciudades más excitantes del mundo, comer en los mejores restaurantes y dormir en los más exclusivos hoteles, todo gratis: se suscribió a una de las tantas aplicaciones de citas online.

Alyssa busca hombres atractivos, ricos, que vivan en grandes ciudades o estén por viajar a lugares exóticos y los convence de que le paguen pasajes, hotel y viáticos para ir a conocerse en su primera cita.

Alyssa ya viajó a Ibiza, Londres, Cancún, Nueva York, Los Ángeles, Las Vegas, Dubai y la Florida. Y en las próximas semanas volará a las Bahamas y luego a Grecia. Todo gracias a las parejas que consiguió en MissTravel, una suerte de Tinder para personas solas que buscan compañeros de viaje.

"Nunca gasto un centavo en los viajes. ¡Que te paguen todo es genial!", cuenta. Y diferencia tajantemente lo que hace de la prostitución, pues jura que se divierte con sus compañeros eventuales, a veces les da algún beso, pero siempre duerme en habitaciones o al menos en camas separadas. 

"Siempre lo dejo muy claro de entrada, antes de que me paguen cualquier pasaje. Cuando me voy a quedar a dormir con alguien, será en cuartos separados o en camas separadas. Evito a los muchachos que muestran intenciones de querer dormir conmigo", asegura.

"No tiene nada que ver con la prostitución. No busco pareja, sino que tengo ganas de conocer el mundo. La pasamos bien, me hacen sentir como una princesa. Es espectacular. Conozco mucha gente que no ha salido de su ciudad, ni tuvo esta suerte".

Al comienzo, Alyssa no le dijo nada a sus padres. Pero después de un tiempo en el que desaparecía todos los fines de semana, tuvo que blanquear la verdad. Ellos la dejaron, pero con una condición de seguridad: cada vez que llega a destino, Alyssa les envía una foto de ella con su pareja de cita y sus dirección y teléfono de contacto.

Así, Alyssa sigue recorriendo el mundo.