Aunque el ministro de Transporte de Colombia pidió no adelantarse con especulaciones sobre las causas de la tragedia del Chapecoense hasta que no se examinen las grabaciones de las cajas negras, ya fueron varios los expertos que sostienen la hipótesis de la falta de combustible.

A continuación, los antecedentes que marcan la existencia de una causa común de accidentes aéreos que suele repetirse pese a los avances tecnológicos:

Vuelo 143 de Air Canada (1983)

Un Boeing 767-200 de Air Canada se quedó sin combustible el 23 de julio de 1983 a una altitud de 12.500 metros, casi a media distancia de su vuelo desde Montreal a Edmonton. Afortunadamente, la tripulación pudo planear el avión a un aterrizaje de emergencia en una antigua base de la Fuerza Aérea en Gimli, Manitoba y sobrevivieron todas las personas a bordo.

Luego, la investigación reveló que la carga de combustible se había calculado mal debido a que recién se había adoptado un sistema métrico decimal, sustituyendo al sistema imperial, y los tripulantes no había recibido una formación adecuada. Además, se encontraron fallas en los procedimientos de la compañía y una cadena de errores humanos.

Vuelo 52 de Avianca (1990)

Fue un vuelo programado desde Bogotá a Nueva York, vía Medellín, que se accidentó el jueves 25 de enero de 1990. El Boeing 707 se quedó sin combustible en su camino al aeropuerto John F. Kennedy y chocó contra una colina en Cove Neck, en la costa norte de Long Island. Murieron ocho de los nueve miembros de la tripulación y 65 de los 149 pasajeros a bordo.

Según informó la Junta Nacional de Seguridad del Transporte (NTSB), la tripulación no declaró de forma adecuada la emergencia respecto al combustible, por lo que los controladores aéreos subestimaron la gravedad de la situación.

Vuelo 236 de Air Transat (2001)

(AP)
(AP)

Debido a una fuga en el motor derecho, el vuelo entre Toronto y Lisboa el 24 de agosto de 2001 se quedó sin combustible cuando volaba sobre el Océano Atlántico. El avión de Air Transat, una compañía de vuelos chárter de Canadá, tuvo que planear hasta el aeropuerto más cercano, desviando su rumbo original, y realizó un aterrizaje de emergencia en la Base Aérea militar de Lajes en las Islas Azores.

Los pilotos lograron uno de los planeos más prolongados efectuados por un jet comercial y no hubo víctimas mortales. A bordo se encontraban 306 personas (13 tripulantes y 293 pasajeros).

El vuelo fue desviado 100 kilómetros al sur de su rumbo original después del despegue. Si esto no hubiera ocurrido, habría tenido que amerizar en el Océano Atlántico, lo que pudo haber tenido consecuencias fatales.

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