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En la era de la digitalización y la robotización, donde se busca la forma de que todo sea cada vez más ágil, rápido y eficiente, un grupo de investigadores británicos, sin embargo, sugiere un cambio contra la corriente para mejorar la vida de los ancianos.

El equipo de investigadores en política pública alimentaria de la Universidad de Hertsfordshire sugiere que los supermercados deberían incorporar "filas lentas" entres sus cajeros para atender a las personas mayores, para quienes la salida a comprar comida es parte de una experiencia social fundamental que la modernidad está erosionando.

Las cajas automáticas, donde el cliente pasa los productos por un lector óptico y luego abona el total con su tarjeta de crédito, sumadas al servicio rápido y eficiente de muchos cajeros en Gran Bretaña y la mayoría del mundo desarrollado, ignoran un aspecto vital de la vida comunitaria, determinaron los científicos.

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"La gente mayor quiere permanecer activa, pero se siente intimidada porque saben que son más lentos y necesitan personal que se tome su tiempo para conversar con ellos sin apurarlos", explicó la profesora Wnedy Willis, que lideró el estudio.

Su equipo analizó cómo se hacían las compras en un grupo de hogares con gente mayor, entre 60 y 93 años de edad. Resultó que ninguno de ellos utilizaba cajas automáticas ni hacía compras online, aunque la mayoría manejaba con eficiencia esas herramientas tecnológicas para otros propósitos.

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Wills contó que varias grandes cadenas de supermercados de Gran Bretaña se mostraron interesadas en los resultados y ya empezaron con las pruebas de las "filas lentas" en algunos locales.

"Para los mayores, ir al supermercado es mucho más que ir a buscar comida. Se trata de la interacción con otras personas. Por eso, pequeños cambios pueden hacer una gran diferencia", explicó la científica.