El insólito video difundido por ella misma en su cuenta de YouTube muestra a Jilfia, la cocodrilo de agua salada que vive en el jardín de su casa, desesperada por entrar. Era la hora del almuerzo.

Cuando Vicki Lowing le abrió la puerta, el animal entró al living del hogar para que le dieran la comida. Con una pinza metálica, la mujer le fue dando las patas de pollo crudo en la boca.

Éste es sólo uno de los tres cocodrilos que tiene "Croc Lady" (así la llaman sus vecinos). Los otros dos son de agua dulce.

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"Tengo cocodrilos como mascotas desde hace aproximadamente 25 años y los amo cada día más", explica Lowing en su cuenta.

Allí también se defiende de las críticas suscitadas por sus prácticas poco habituales. "Tengo reptiles como mascotas desde hace más de 50 años y tuve que atravesar muchas porquerías como resultado de eso. Fui excluida de la sociedad, pero la gente piensa que soy rara o que estoy loca".