El automóvil se detuvo en doble fila y el conductor abrió la puerta sin atender al espejo retrovisor. En ese momento pasaba un motociclista y lo tiró al suelo de un golpe.

Inmediatamente se acercó para pedirle disculpas y ayudarlo a levantarse. Parecía muy apenado por lo que había ocurrido.

Entonces tomó la motocicleta para enderezarla y asegurarse de que estuviera igual que antes del golpe. Pero como no tenía idea de cómo funcionaba, no se dio cuenta de que rotando el manubrio la aceleraría.

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La moto avanzó sola y chocó contra una camioneta que estaba aparcada más adelante. El hombre terminó tirado en el piso, lastimado. Y el motociclista, ayudándolo a levantarse