La vez que “El Chapo” mandó serenata a uno de sus colaboradores antes de intentar asesinarlo

“Estaban tocando una canción que le gustaba mucho al señor Guzmán (...) y la empezaron a tocar una y otra vez... como 20 veces”, declaró “el Gordo” ante autoridades de EEUU

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Joaquin "El Chapo" Guzmán es un hombre vengativo. (REUTERS/Henry Romero)
Joaquin "El Chapo" Guzmán es un hombre vengativo. (REUTERS/Henry Romero)

El líder del Cártel de Sinaloa, Joaquín “El Chapo” Guzmán, era tan implacable como capo que cuando era necesario mostraba su capacidad para actuar con sangre fría, y en algunos casos, hasta con un poco de ironía.

Así lo evidenció uno de los testigos cooperantes que participaron en el juicio del siglo contra Guzmán Loera, llevado a cabo en la Corte Federal del Distrito de Brooklyn y que concluyó en julio de 2019.

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Se trata de Miguel Ángel Martínez Martínez, alias “el Gordo” o “el Tololoche”, quien fuera el piloto y mano derecha del capo en un periodo de 12 años (de 1986 a 1998), y el segundo testigo de la Fiscalía.

De acuerdo con el relato de “El Gordo”, al menos en cuatro ocasiones estuvo a punto de morir por diferentes atentados en su contra. Sin embargo, el que más llamó la atención fue el último, cuando “el Chapo” lo mandó matar en una cárcel, y con serenata incluida.

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Después de su sufrir tres intentos de asesinato, Martínez Martínez fue trasladado al Reclusorio Preventivo Varonil Sur de la Ciudad de México.

La serenata de muerte

(Foto: Rogelio Morales/ Cuartoscuro)
El piloto se encontraba preso en el Reclusorio Sur. (Rogelio Morales/ Cuartoscuro)

La noche anterior al ataque, “El Gordo” declaró que afuera del reclusorio escuchó una canción interpretada por unos mariachis. La banda estaba afuera de la prisión, como si le hubieran llevado serenta a alguien. “Estaban tocando una canción que le gustaba mucho al señor Guzmán (...) y la empezaron a tocar una y otra vez... como 20 veces”, recordó en el juicio.

“El Gordo” declaró que el tema lo tocaron hasta las tres de la mañana. Se trataba de la canción “Un Puño de Tierra”, compuesta por Carlos Coral e interpretada por grandes íconos de la música norteña como Ramón Ayala y Antonio Aquilar.

El día que yo me muera, no voy a llevarme nada, hay que darle gusto al gusto, la vida pronto se acaba”, reza uno de los versos.

A la mañana siguiente, un sicario irrumpió en el penal y logró llegar hasta la celda de “Tololoche”, amenazó al custodio y lanzó dos granadas a la mazmorra donde se encontraba el ex piloto de “el Chapo”.

Sin embargo, el “Tololoche” alcanzó a refugiarse en el baño, donde había una barda, aventándose “cabeza pa´ atrás”, según su testimonio, y de esta manera pudo salvar su vida.

Perfil psicológico de “el Chapo”

El Chapo
Guzmán Loera durante su estancia en el Altiplano después de una de sus recapturas. (Infobae)

De acuerdo con el perfil psicológico de Guamán Loera, elaborado por la criminóloga Mónica Ramírez, al capo no le gusta que le llamen Archivaldo, porque lo considera un nombre muy largo; en cambio, aprecia que lo llamen “Joaquín”, es adicto a las mujeres y le gusta mucho hablar. Tiene un rasgo de personalidad que lo hace muy respetuoso del matriarcado, en el que su abuela y su madre, Consuelo Loera, tienen una influencia muy marcada.

“No es un psicópata. Tiene rasgos psicopáticos y rasgos narcisistas que se reflejan en una necesidad de admiración, de sentirse único y especial”, expresó Ramírez a Infobae en 2019, y añadió que siempre siente orgullo al contar que se levantaba a las 05:00 para ir a los plantíos y laboratorios a organizar a su gente y cómo terminaba su día hasta las 23:00 o 00:00 horas.

En 2015, el diario El País de España reveló un antiguo informe psicológico elaborado por la entonces Procuraduría General de México.

“Sólo aprieta el gatillo cuando más daño puede causar. Es un animal de sangre fría y mente compleja que adora, por encima de todo, el poder”, señalaba el informe.

El cofundador del sanguinario Cártel de Sinaloa “es tenaz y su sentimiento de inferioridad se refleja en una expresión de superioridad intelectual y de ambición desmedida por el poder”.

El informe detalló una cruda infancia, pue supuestamente fue maltratado por su padre y vivió acomplejado por su baja estatura (de ahí el apelativo Chapo).

“Tiene necesidad de liderazgo, controlar el entorno y es obsesivo, pero mesurado en sus actos vindicativos”, agregó el documento.

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