Biólogos mexicanos regresaron al país luego de la explosión en Tonga

Tras un gran período de espera, Elisa Nava Flores y David Olaf Santillán volvieron a salvo al territorito nacional

Los mexicanos se encontraban realizando una investigación acerca del coral en Tonga (Foto: SRE)
Los mexicanos se encontraban realizando una investigación acerca del coral en Tonga (Foto: SRE)

Los biólogos mexicanos que se encontraban varados en Tonga, después de la terrible explosión de un volcán que generó un tsunami, llegaron al Aeropuerto Internacional de la Ciudad México. Lesli Elisa Nava Flores y David Olaf Santillán arribaron a tierras mexicanas este viernes luego de estar de dos años y seis meses en aquel territorio.

“Se portaron increíblemente bien, todo fue súper respetuoso, súper amable (...) siempre estuvieron al pendiente de que estuviéramos bien”, dijo Elisa en entrevista respecto a su trayecto de regreso a México.

También expresó que en un principio no se imaginaron la magnitud de la situación, aunque sintieron mucho miedo cuando pudieron escuchar el crujido de la tierra y las explosiones, sin embargo, después de esa experiencia le alegra estar a salvo y en su país.

Elisa y David se encontraban residiendo en la isla debido a que estaban realizando investigaciones sobre el coral, no obstante, la Secretaría de Relaciones Exteriores (SRE) informó recientemente que gracias al apoyo de la Embajada de México en Nueva Zelanda, a cargo de Alfredo Pérez Bravo, se pudo gestionar que ambos tomaran el primer vuelo con destino a la ciudad de Auckland.

Imagen de la explosión del volcán Tonga
Imagen de la explosión del volcán Tonga

Cabe destacar, que ambos egresaron de la Facultad de Estudios Superiores (FES) Iztacala de la UNAM y debido a sus habilidades y conocimientos en el buceo, llegaron al Reino de Tonga para elaborar un proyecto de investigación sobre la conservación del coral marino.

Su aventura comenzó desde que tuvieron que enfrentarse a la pandemia por COVID-19 en aquel territorio, por ese motivo, les fue imposible llegar al país antes, pues se impusieron diversas restricciones que dificultaban su viaje de regreso.

Fue luego de que ocurriera la fuerte erupción del volcán submarino Hunga-Tonga-Hunga Ha’apai, el 15 de enero, que los científicos pudieron encontrar la forma de regresar con sus familias, las cuales pidieron ayuda al gobierno mexicano para traerlos sanos y salvos.

Lesli Elisa Nava Flores y de David Olaf Santillán González, biólogos de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM), quedaron atrapados en Tonga después de la explosión del volcán submarino (Foto: Twitter / @RUTAISTMO)
Lesli Elisa Nava Flores y de David Olaf Santillán González, biólogos de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM), quedaron atrapados en Tonga después de la explosión del volcán submarino (Foto: Twitter / @RUTAISTMO)

La inquietud comenzó después de que la erupción desembocara múltiples alertas de tsunami y órdenes de evacuación debido a las preocupantes olas que se formaban en varias islas aledañas. La catástrofe natural provocó que las comunicaciones fueran interrumpidas, sin embargo, gracias a que Lesli y David tuvieron la oportunidad de contactar a sus seres queridos mediante un teléfono satelital, se logró reportar a los dos mexicanos con vida.

Después de que la cancillería, a cargo de Marcelo Ebrard, alistara todos los planes para su llegada a Nueva Zelanda, la SRE compartió: “A su arribo a Auckland, fueron recibidos por personal de la embajada, el cual se cercioró de su buen estado físico y les entregó la documentación para su viaje, así como apoyo económico para su regreso”.

Aunque el desenlace los mexicanos fue afortunado, los daños que sufrió Tonga siguen afectando a la gente del lugar, pues tal y como lo reportó Jim Garvin, científico del Centro de Vuelo Espacial Goddard de la NASA “las cuatro quintas partes de la población se ha visto afectada por el tsunami y la caída de cenizas”.

La tragedia causó graves impactos en los habitantes de Tonga. (Foto: REUTERS/Pilar Olivares)
La tragedia causó graves impactos en los habitantes de Tonga. (Foto: REUTERS/Pilar Olivares)

Lo sucedido cambió la vida de los habitantes, pues el temor se apoderó de la isla luego de que se difundiera la posibilidad de que el agua se encontrara contaminada por la presencia de la ceniza. Las preocupaciones aparecieron porque esta situación hubiera significado la posible presencia de enfermedades graves como el cólera.

No obstante, las autoridades reportaron que el agua era segura para beber. Se llegó a esta conclusión luego de que los expertos hicieron diversos análisis para comprobar si el agua había sido afectada. De cualquier forma, los daños psicológicos que ocasionó el inesperado fenómeno, también han dejado varios estragos para la población.

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