Un informe del gobierno de EEUU apunta conexiones de Joaquín el “Chapo” Guzmán en Canadá

De acuerdo con el Tribunal del Distrito Sur de Nueva York, Joaquín el “Chapo” Guzmán, tuvo tratos con un empresario transportista conocido en el hampa como “Russian Mike”

16/11/2016 El Chapo Guzmán
POLITICA CULTURA
HISTORIA/CRIMEN+INVESTIGACIÓN
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En septiembre de 2013, una llamada interceptada por el Buró Federal de Investigaciones (FBI) lo delató: Mykhaylo Koretskyy, un canadiense de 46 años, mejor conocido como Russian Mike llenó sus bolsillos de dinero al poner sus compañías de transporte al servicio de quien fuera uno de los hombres más poderosos del mundo: Joaquín el Chapo Guzmán, fundador del Cártel de Sinaloa.

Korestskyy relató a través para la Corte del Distrito Sur de Nueva York (EEUU) que en una época de mala racha un conocido lo invitó a participar en el negocio del narcotráfico. La desesperación y ambición del canadiense lo llevaron a reunirse con el fundador del Cártel de Sinaloa.

Según los expedientes, en marzo de 2013 viajó de Toronto (Canadá) a Mazatlán, Sinaloa (en México), donde fue recibido por pistoleros del Chapo: le vendaron los ojos y condujeron aproximadamente 90 minutos.

Korestskyy fue recibido por el colombiano Alex Cifuentes, quien entonces vivía en la sierra con Guzmán. El colombiano le habló a Russian Mike de sus planes en Canadá y le entregó un celular para coordinar los envíos de droga. Desde entonces, los sinaloenses lo bautizaron como Cobra, alias utilizado en los mensajes encriptados del cártel.

El acusado aseguró que nunca tuvo contacto con el Chapo, pero movió hasta 30 kilos de cocaína, perteneciente al capo mexicano.

El memorándum que contiene el caso del canadiense revela que en 2011, el fundador del Cártel de Sinaloa buscó expandir su operación de narcotráfico en Canadá, porque el precio por kilogramo de cocaína era más alto en Canadá que en Estados Unidos.

En su declaración ante el gobierno de Estados Unidos, Russian Mike aseguró que tuvo una participación mínima en el transporte de coca de México a Canadá, por la que recibió USD 150 mil. Su versión fue rechazada por el juez Paul A. Crotty, quien la semana pasada lo condenó a 15 años de prisión.

“En el proceso, distribuyó y conspiró para distribuir cientos de kilogramos de cocaína, suficientes dosis individuales de veneno para destruir innumerables familias y comunidades”, aseveró el juez.

Ramiro Ramirez-Barreto fue condenado en EEUU por narcotráfico (Foto: Western Tidewater Regional Jail)
Ramiro Ramirez-Barreto fue condenado en EEUU por narcotráfico (Foto: Western Tidewater Regional Jail)

Al tiempo que Mykhaylo Koretskyy era sentado en el banquillo de los acusados para escuchar su condena, en Carolina del Norte (EEUU) otro operador de Joaquín Guzmán Loera estaba siendo sentenciado.

Se trataba del mexicano Ramiro Ramírez Barreto, de 44 años, quien fue sentenciado a 33 años de prisión en Estados Unidos por por distribuir grandes cantidades de fentanilo, heroína y cocaína en Newport News y Carolina del Norte.

Este cabecilla y su banda delictiva eran viejos y peligrosos objetivos del gobierno estadounidense. Contaba, según su expediente criminal, con el apoyo logístico de varias partes en Asia y en la orilla de la costa del Pacífico mexicano.

Ramírez Barreto enseñó a sus socios las técnicas que los trabajadores de Joaquín el Chapo Guzmán perfeccionaron en Sinaloa: no enviaban mensajes de texto ni hacían llamadas por la vía convencional. Toda aquella comunicación se realizaría a través de mensajes encriptados por WhatsApp o Facetime en celulares desechables.

Pero el mexicano y sus operadores fueron identificados por la Operación Cookout, —iniciada en agosto de 2019 por la DEA, y que terminó con la detención de 35 presuntos criminales—. A través de mensajes de SMS donde los sicarios presumían sus ganancia, además de llamadas por celular, la Agencia Antidrogas de Estados Unidos pudo seguirles la pista.

Las acusaciones contra el narco, de 44 años, apuntan que éste coordinaba la ruta de drogas desde Asia hasta México. El modus operandi consistía en la introducción a México de precursores de fentanilo provenientes de Shangai, a través del correo tradicional.

Una vez en el país, la célula de Ramírez Barreto procesaba las sustancias en narcolaboratorios de la Costa del Pacífico mexicano. Cuando la droga estaba lista iniciaban un recorrido hacia la frontera norte de México, y se enviaba a los estados de Texas, Carolina del Norte y Virginia, en EEUU.

La operación destapó mucho más allá de la localización de Ramírez Barreto y su célula criminal. En pleno 2020 pandémico , la fórmula de fentanilo —que sigue la ruta de Shanghai-Pacífico México— no se detuvo. El periodista Óscar Balderas cita a fuentes de la DEA que revelaron que el negocio de los opioides nunca paró ni por la pandemia por coronavirus, ni por la detención de Ramírez Barreto y su célula criminal.

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