“En mi día voy como hombre, pero en el interior tengo una mujer”: el club travesti en una casona de la CDMX

En México se registraron 79 asesinatos de personas LGBT en 2020, siendo 43 de ellos transfeminicidios. Más de la mitad

(Foto: EFE)
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Una coqueta Jackie LeBastard baila a sus “64 años ya con IVA” en la Casa Club Roshell, un emblemático refugio transformista que permite a muchos hombres vivir como la mujer que llevan dentro. Una trinchera para la comunidad trans en México con una matriarca incombustible.

“Somos un club de amigos donde nos reunimos para vivir toda la magia de la transformación y hacemos mesas de debate para trabajar por nuestra agenda LGBT. Y somos casa porque siempre los arropamos como una casa, finalmente somos familia”, explica este jueves a Efe Roshell Terranova, actriz, activista y directora del espacio.

Fundada hace 17 años, hoy Casa Club Roshell pasa desapercibida en una casona de la colonia Álamos, un tranquilo barrio de clase media de la Ciudad de México.

Pero dentro, y pese a la humildad del local, sueños y fantasías se cumplen entre talleres, capacitaciones, paquetes de transformación y fiestas.

“Es una trinchera para nosotras, las poblaciones trans”, resume.

BRILLIBRILLI Y TERAPIA

(Foto: EFE)
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Carla, divorciada y con hijos a sus 52 años, es entre semana un tiburón de las finanzas. Míriam, que rondará los 40, una arquitecta casada que explora su “dualidad”.

Jackie aprendió a maquillarse con una novia japonesa y recomienda el “sexo” como elixir antiedad, y Angélica, que vive en el vecino Estado de México, está pensionada y repara bicicletas en sus ratos libres.

Cuentan estas historias entre copa y copa, a modo de terapia. El ambiente es agradable, distendido, protector.

“En mi día voy como hombre, pero en el interior tengo una mujer”, cuenta a Efe Julieta, que se define como “travesti”.

Enfundada en un vestido rojo pasión, con collar de perlas y una elegante peluca caoba con mechas rubias, Julieta se ha puesto en manos del club para que la maquillaran y peinaran, y el cambio es impresionante.

“Todavía no está completa”, dice Roshell para a continuación ponerle la peluca.

Julieta se levanta y se mira en el espejo, de frente y de perfil, satisfecha y contenta.

Para la directora del espacio este momento es “culminante”: “Cuando las transformamos, les ponemos maquillaje, peluca y ‘outfit’ y se levantan con lágrimas en los ojos y dicen: muchas gracias, esta es la persona que quería ver en el espejo”.

REFUGIO CONTRA EL ESTIGMA

Una trinchera para la comunidad trans en México con una matriarca incombustible. (Foto: EFE)
Una trinchera para la comunidad trans en México con una matriarca incombustible. (Foto: EFE)

“La peor pandemia que hemos tenido es la discriminación”, dice Terranova.

Razón no le falta. Un informe de la Comisión Interamericana de Derechos Humanos (CIDH) de 2018 estimó que la violencia, pobreza y exclusión impacta especialmente en el colectivo trans y reducen la esperanza de vida promedio de mujeres trans a 35 años.

En México se registraron 79 asesinatos de personas LGBT en 2020, siendo 43 de ellos transfeminicidios. Más de la mitad.

Casa Roshell es un “oasis” que “gracias a los talleres y cursos me ayudó a decidirme a hacer mi transición” hace casi una década, celebra Liliana Alba, de 37 años, ingeniera en computación y música.

También pareja de Terranova, su “compañera de vida”.

El espacio que fundó Roshell Terranova hoy cobija también a los suyos. Pues ahí, además de Liliana, trabaja su expareja de 30 años y su hija adoptiva, Paola, que ya la ha hecho abuela.

“MAMÁ” ROSHELL

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El club es hoy una “válvula de escape para gente que no ha podido hacer una transición” y son “travestis de clóset”, dice Roshell, que acarrea consigo la responsabilidad -y la festividad- de liberar a quienes pisan su local.

Roshell Terranova -que esconde su edad aunque ya está “vacunada” contra la covid- vivió una infancia “normal” hasta que empezó a romper los clásicos “patrones binarios”.

La última de siete hermanos tuvo la “fortuna” de nacer en un hogar “amoroso” de clase media que la protegió de las burlas.

Estudió desde pequeña actuación, publicidad y estética. Debutó como travesti en clubs a los 18 años y transicionó una década después.

“Mi vida me ha dado la oportunidad de sumar, sumar y sumar”, dice emocionada la actriz, que en las últimas elecciones intermedias incluso probó suerte en política.

Además, da a menudo consejos a jóvenes que se sienten identificadas con ella, mentora y matriarca de talentosas artistas como la cantante Morganna Love.

Aunque durante años renegó de la etiqueta: “Antes me recaía gordo que me dijeran mamá porque no estoy en la edad. Pero qué bonito que gente que ha salido de acá, que ha despuntado con su nombre, se refieran a mí como la madre”.

SE ABRE EL TELÓN

Una coqueta Jackie LeBastard baila a sus "64 años ya con IVA" en la Casa Club Roshell, un emblemático refugio transformista que permite a muchos hombres vivir como la mujer que llevan dentro. (Foto: EFE)
Una coqueta Jackie LeBastard baila a sus "64 años ya con IVA" en la Casa Club Roshell, un emblemático refugio transformista que permite a muchos hombres vivir como la mujer que llevan dentro. (Foto: EFE)

Se encienden los focos del pequeño escenario del club y la docena de clientas que charlaban revoltosas se ponen a escuchar el monólogo de Roshell.

Entre canciones, Terranova repasa en “¿Qué le pasa a Lupita?” las diferentes etapas que vive una mexicana y trata problemáticas LGBT como los crímenes de odio o el VIH.

La obra expone males del México machista contra el que tantas luchan y la clave para “ser mujeres” en el país.

El secreto de la resistencia.

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