No hay paz para Tierra Caliente: un vistazo al interior de la cuna del “Mencho”, líder del CJNG

Detrás del infierno que vive Aguililla, Michoacán, hay una lucha entre cárteles

En el Municipio de Aguililla están desde hace tres días sin energía eléctrica ni servicio de telefonía
En el Municipio de Aguililla están desde hace tres días sin energía eléctrica ni servicio de telefonía

Aguililla (Michoacán) tiene una importancia estratégica para el control de actividades ilícitas. Desde hace dos años, la ciudad padece la dictadura de los cárteles Unidos y Jalisco Nueva Generación, que han establecido un impuesto de guerra a los michoacanos, vía el secuestro, la extorsión y el desplazamiento. Con los recursos que obtiene de esas vías, los líderes criminales Nemesio Oseguera Cervantes, el Mencho, —líder del CJNG— y Juan José Farías —presunto cabecilla de Cárteles Unidos— alimentan a sus huestes.

El municipio se ha convertido en una obsesión para Nemesio Oseguera, quien ha enviado sucesivas oleadas de sicarios para adueñarse de la ciudad, algunas han sido repelidas y masacradas por los grupos autodefensas.

La inofortunada región significa cosas diametralmente diferentes para las dos organizaciones. Mientras que para las huestes de Cárteles Unidos se trata de una de sus principales zonas de operación, para el CJNG Aguililla constituye un ofrenda para su líder, quien es originario de ahí.

En Aguililla, Cárteles Unidos recluta gatilleros amenazándolos; gana terrenos desplazando a los habitantes y repliega a sus rivales cavando zanjas. Por eso, el Cártel Jalisco ha levantado una furiosa defensa. Están dispuestos a matar y morir, antes que abandonar la ciudad.

En lo que va del año ha intentado varias veces apoderarse de la zona. El pasado viernes, los habitantes denunciaron que no tenían luz ni teléfono debido a que el crimen organizado se los cortó. La Comisión Federal de Electricidad (CFE) reportó no han podido reparar la luz, pues las carreteras permanecen bloqueadas por los grupos criminales.

(Foto: captura de pantalla)
(Foto: captura de pantalla)

Desde hace ocho años, éstos civiles armados se juegan la vida para frenar el avance de los cárteles en Michoacán (en la Costa Pacífico). Se atrincheran en varias zonas de Tierra Caliente y echan bala —en caso de necesitarlo— hasta que las organizaciones criminales desplieguen sus huestes.

No importa que desde hace algunos meses en el estado sucedan las muertes, los decapitados, los cuerpos desmembrados, esta semana unos3,000 civiles armados entraron a los municipios Arios de Rosales, Salvador Escalante, Nuevo Urecho y Taretan.

Se levantaron en armas porque, según dicen, están hartos de los crímenes de los cárteles de Los Viagras y Jalisco Nueva Generación que mantienen una lucha encarnizada. En medio de esta guerra están los habitantes, un eslabón débil cuya maldición aparece fuera de tiempo: en verano, en invierno, cuando le da la gana.

Este viernes, la caravana que se mueve lentamente en Tancítaro fue atacada, de acuerdo lo reportado en redes sociales. Las denuncias advierten que los agresores pertenecían al CJNG.

Este grupo criminal, a quien sólo los autodefensas lo han podido frenar, tiene actualmente el control territorial y electoral de Michoacán. El periodista, Héctor de Mauleón asegura que de cara a las elecciones hubo una pausa en la triada CJNG-Cárteles Unidos y autodefensas.

Sin embargo, de inmediato, comenzaron los golpes. Entonces, los autodefensas optaron por los retenes y comenzó una cruzada que los expulsó pueblo a pueblo, hasta este viernes.

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