El favor desesperado que un general pidió al Chapo y al Mayo por encargo de Felipe Calderón

Esta revelación fue hecha por Vicente Zambada Niebla, quien presenció el encuentro en Sinaloa

El Mayo y el Chapo son los dos miembros fundadores del Cártel de Sinaloa, aunque el segundo paga una cadena perpetua en EEUU el primero jamás ha pisado la cárcel en sus 72 años (Foto: Steve Allen)
El Mayo y el Chapo son los dos miembros fundadores del Cártel de Sinaloa, aunque el segundo paga una cadena perpetua en EEUU el primero jamás ha pisado la cárcel en sus 72 años (Foto: Steve Allen)

Aquella mañana de febrero de 2009, la visita fue inesperada. Ismael el Mayo Zambada García había pedido a su hijo Vicente que fuera a verlo antes de partir a su guarida en la sierra. El capo instruyó que la cita sería en la sindicatura de Costa Rica, cerca de Culiacán, Sinaloa.

Cuando el Vicentillo iba por la carretera recibió otra orden: recoger en un hotel de la zona al doctor Colín, recién salido de prisión, donde pasó muchos años y que trabajó en el narcotráfico con Amado Carrillo Fuentes, el Señor de los Cielos.

El hijo del Mayo acató los designios y pasó por Colín, pero este iba acompañado por un señor de unos 60 años, según describió en su diario, aquel que obtuvo la periodista Anabel Hernández y publicó a forma de libro el año pasado.

En principio, el Vicentillo tuvo la impresión de conocer al tipo que acompañaba a Colín, pero no supo de dónde. Lo describió como un sujeto fuerte que usaba anteojos. Al trabajador del Señor de los Cielos lo reconoció al instante, pues era amigo personal de su padre de largo tiempo.

Acosta Chaparro fue acusado de nexos con el narcotráfico pero salió libre luego de siete años (Foto: Archivo)
Acosta Chaparro fue acusado de nexos con el narcotráfico pero salió libre luego de siete años (Foto: Archivo)

Los tres llegaron al escondite en el coche del hijo del Mayo que iba escoltado por dos camionetas. Tanto Colín como su acompañante entraron a la casa donde estaba Zambada García.

¡Mi general, estoy sorprendido de verlo! No lo esperaba. ¿Cómo está? No sabía que venía”, fueron las palabras de sorpresa del Mayo, quien se encontraba en la sala.

Enseguida, el general comenzó a explicar el motivo de su visita sorpresiva al Mayo: necesitaba hablar con él y con Joaquín Guzmán Loera, el Chapo. La conversación giró en torno a la violencia que vivía el país por las disputas de los cárteles.

Después, Zambada García ordenó a su hijo que contactara con Juan Guzmán Rocha para localizar al Chapo, quien también se encontraba por Culiacán antes de guarecerse en las montañas, como su socio.

El Vicentillo marcó, transmitió la instrucción y cinco minutos después el Chapo confirmó que acudiría a la reunión. Pasados 40 minutos más, Guzmán Loera llegó y saludó con un abrazo al general, se veían contentos por haberse encontrado.

Vicente Zambada Niebla fue detenido en marzo de 2009 cuando negociaba un pacto con la DEA  (EFE)
Vicente Zambada Niebla fue detenido en marzo de 2009 cuando negociaba un pacto con la DEA (EFE)

“Estoy muy contento de verlos a los dos juntos. Ustedes siempre son muy amables y hombres de palabra”, dijo el militar.

Se trataba del general Mario Arturo Acosta Chaparro, un castrense de vieja guardia. En la década de 1970 había perseguido a guerrilleros y militantes de izquierda, cuando la llamada guerra sucia; fue acusado de haber desaparecido al menos a 20 campesinos en Guerrero. Pasó cerca de siete años en una cárcel militar por sus nexos con Amado Carrillo Fuentes.

Salió libre en el sexenio de Felipe Calderón, pero esto no sería gratuito, pues debía negociar un pacto de paz con los principales cabecillas de los grupos que protagonizaron el baño de sangre en México tras sus disputas internas, donde también estaban coludidos agentes de seguridad por su defensa de un bando u otro.

El presidente Calderón estaba en su segundo año de mandato y la violencia incrementó significativamente. En 2007, aún con la paz de algunos cárteles, los homicidios dolosos fueron 8 mil 867 y para el año siguiente esa cifra ascendió a 14 mil 006, en su mayoría hombres entre 20 y 44 años de edad.

La periodista tuvo acceso al diario del hijo del Mayo y por más de una década ha revelado los nexos entre narcos y políticos  (Foto: Cuartoscuro)
La periodista tuvo acceso al diario del hijo del Mayo y por más de una década ha revelado los nexos entre narcos y políticos (Foto: Cuartoscuro)

De ahí que la desesperación de las autoridades mexicanas escalaran hasta encomendar esta misión con Acosta Chaparro. De ese tamaño es el escándalo que reveló el Vicentillo en El Traidor. El Diario Secreto del Hijo del Mayo (Grijalbo, 2019).

Ya con el Chapo y el Mayo hablaron sobre la disputa del Cártel de Sinaloa contra los Beltrán Leyva, los Carrillo y los Zetas. El general reconoció a Guzmán Loera y Zambada García como hombres de palabra, aunque en su agenda ya tenía citas para conciliar con los otros líderes.

Dijo que el gobierno mandaba decir a los dos que el secretario de la Defensa y el presidente Felipe Calderón querían ver si ellos [el Mayo y el Chapo] podían hacer una tregua y calmar todo. Que el gobierno estaba bajo mucha presión y no sabían qué hacer”, fue el texto del Vicentillo.

Los capos del Cártel de Sinaloa convinieron que de su parte no habría problema, porque lo menos que querían era la guerra, pero ellos no podían asumir la responsabilidad por las decisiones de sus enemigos y en todo el conflicto solo se defendían.

Acosta Chaparro dijo que el día anterior de reunirse con Guzmán Loera y Zambada García visitó a Heriberto Lazcano y Miguel Ángel Treviño en Matamoros, Tamaulipas, líderes de los Zetas. Ellos habían aceptado la propuesta, según el general. Al día siguiente visitaría en Cuernavaca, Morelos a Arturo Beltrán Leyva y luego viajaría a Chihuahua para entrevistarse con Vicente Carrillo. Las citas y contactos estaba hechos.

Calderón habría recurrido al pacto con los narcos para calmar la ola de violencia que en parte desató por su política de combate a los capos, cuando sus agentes de seguridad favorecían a un grupo (Fotoarte: Jovani Pérez Silva)
Calderón habría recurrido al pacto con los narcos para calmar la ola de violencia que en parte desató por su política de combate a los capos, cuando sus agentes de seguridad favorecían a un grupo (Fotoarte: Jovani Pérez Silva)

Incluso prometió que si en un mes, la violencia disminuía, retiraría a policías y el Ejército de Sinaloa como de las otras entidades. No se sabe si los otros capos aceptaron o no ese acuerdo, lo cierto es que las disputas se incrementaron y la guerra solo arreció. En 2009 los homicidios fueron 19 mil 803, para el años siguiente 25 mil 757 y en 2011, 27 mil 213, según datos del Inegi.

El general sufrió cuatro heridas de bala en el abdomen en 2010, tras un presunto intento de asalto, pero sobrevivió.

Finalmente, el Vicentillo fue arrestado en marzo de 2009 y extraditado a Estados Unidos en 2010. Ya en territorio norteamericano reveló el nombre de Acosta Chaparro y luego de eso, el general fue asesinado en abril de 2012 en la ciudad de México, de tres disparos en la cabeza.

Gente del gobierno de Felipe Calderón habría ordenado la ejecución, según fuentes de Anabel Hernández, pues estaba en pláticas con la Agencia Antidrogas (DEA) para informar de la corrupción de los cárteles en aquel sexenio marcado por la violencia.

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