Un nuevo capítulo post-COVID

La digitalización nos ha permitido sortear el cierre de las actividades y permanecerá como un activo en la "nueva normalidad"

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Han pasado ya varios meses desde que el COVID-19 se introdujo lamentablemente en nuestra sociedad con una nueva realidad que está asestando un golpe mortal a la población, a la economía y a la vida tal como la concebíamos. Sin embargo, estamos próximos a escribir el nuevo capítulo de esta historia, porque la vida sigue y el mundo seguirá superando una vez más las adversidades. En ese ‘nuevo normal’ deberemos aprender de la experiencia para definir un mundo quizás más humano y seguro más digital.

Una evidencia de lo que hemos aprendido es que la digitalización ya no es una opción, es una necesidad en nuestra civilización y hay múltiples ejemplos de cómo en este tiempo ha ayudado a muchas personas a poder continuar con una vida parecida a la anterior.

En el ámbito de la telemedicina hemos visto cómo las empresas con asistencia médica remota han contribuido a paliar los riesgos de la asistencia presencial y el colapso de los hospitales. Cabe mencionar también que no habría sido posible la colaboración entre los distintos equipos de investigación para las vacunas o curas sin la transferencia de conocimiento inmediato entre las mismas.

La educación a distancia ha permitido a muchos estudiantes continuar su aprendizaje y a una velocidad asombrosa, una gran cantidad de centros de enseñanza para todas las edades han continuado la actividad mediante herramientas de gestión de contenidos en la nube, streaming y videopresencia.

La robotización de las industrias ha mitigado la parada de la producción, garantizando la seguridad de los empleados. En una época donde no hubiésemos podido disponer de escenarios híbridos, físicos y robotizados para las industrias fundamentales, el impacto del virus hubiera sido mucho más dramático en el abastecimiento, en las cadenas de producción y distribución, y en en la disponibilidad de las utilities.

Las entidades financieras como Bancos, Aseguradoras o Afores, han mantenido el servicio a sus clientes a través de los distintos canales digitales, acelerando el uso de los mismos a medida que la atención en oficinas se hacía más compleja. En el futuro veremos una utilización de dichas oficinas para trámites de asesoramiento, manteniendo la transaccionalidad en las plataformas de la web. Adicionalmente, y abriendo paso a las ventajas de la automatización, ha habido una explosión en el número de usuarios e interacciones a través de los chatbots que han solventado gran parte de las consultas que antes se hacían personalmente o a través del call center.

Los sistemas de videollamadas han multiplicado por 30 el número de usuarios, llegando a más de 300 millones en apenas unas semanas, manteniendo comunicados a los equipos de trabajo y permitiendo a muchas compañías seguir operando. Herramientas digitales menos conocidas han aportado otras funciones que han contribuido al trabajo remoto, midiendo productividad, generando espacios colaborativos virtuales, etc. Hemos logrado transformar los espacios de trabajo físico en espacios virtuales durante esta situación en un tiempo récord y, probablemente, esos espacios virtuales permanecerán en muchos sectores.

Los avances generados en la transición hacia una economía sin dinero físico han permitido a las personas desfavorecidas recibir ayudas sociales a través de tarjetas o monederos electrónicos y han colaborado en mitigar los efectos de la pandemia disminuyendo la necesidad de ayuda presencial. En lugares remotos, estos avances han ayudado a reducir la distancia y, en consecuencia, el riesgo de desplazamientos gracias a la red de cajeros.

En definitiva, la digitalización no es la solución a todos los problemas que estamos viviendo, pero sí ha supuesto una ayuda fundamental a que esta ‘nueva normalidad’ sea más llevadera; y en muchos ámbitos de nuestra vida nos ha permitido continuar sin la necesidad de una parada total derivada del aislamiento y el miedo al contagio.

El mundo sigue adelante, dentro de poco esperamos darle ‘play’ de nuevo y seguir viviendo con las reflexiones que nos han traído hasta aquí y, en ocasiones, analizar si debemos hacer un regreso a lo básico en muchos aspectos fundamentales de la vida. Mejorar nuestra calidad de vida futura con menos desplazamientos, la calidad del aire en nuestro planeta, mantener la solidaridad que hemos demostrado como sociedad o la conciencia colectiva de que somos una pieza en un rompecabezas gigante e interconectado son reflexiones que seguirán vigentes en los meses venideros.

Lo que es evidente es que la digitalización ha contribuido a que podamos tomar esas elecciones y parece que la aceleración en su uso es algo que también ha venido a quedarse y será una pieza más en este mundo transformado y ojalá… más humano.

*Socio Director de Banca en everis Américas

Lo aquí publicado es responsabilidad del autor y no representa la postura editorial de este medio.

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