Guía juvenil para los nombramientos del INE

Durante las últimas semanas, las redes se han inundado de debates generados por algún traspiés legislativo pero, todo tiene un porqué.

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Durante las últimas semanas, hemos sido presa de innumerables “buscapiés” por parte de legisladores de Morena. El modus operandi: se presenta una iniciativa escandalosa, como la reforma a las Afores o la reforma a órganos autónomos. Acto seguido, las redes sociales arden a favor o en contra de la iniciativa por horas, e incluso días. Finalmente, el legislador en cuestión retira su propuesta, o se llama a discutirla en “parlamento abierto”.

Sin embargo, tan distractores son que ni siquiera llegan a turnarse a comisiones o a elaborarse un dictamen; o, en el caso de reformas a la Constitución, ni siquiera se tienen las mayorías necesarias para conseguirlas. Lamentablemente, los legisladores de Morena y aliados se seguirán saliendo con la suya mientras no conozcamos cómo funciona el Congreso o podamos diseñar estrategias de incidencia eficaces.

Pero dejando a un lado las anécdotas, los buscapiés tienen una función: distraer la atención de temas de fondo. Por ejemplo, desde el mes de marzo está pendiente el nombramiento de cuatro integrantes del Consejo General del Instituto Federal Electoral (INE), cuyo proceso de designación sigue en curso y en el que se habla de un riesgo de captura por parte del gobierno federal. Sin embargo, hay muchas medias verdades.

Por lo anterior, se presenta aquí una guía para entender el tema, sus riesgos, sus falacias y sugerencias para la acción:

¿En qué consistiría la captura? El Consejo General del INE tiene 11 consejeros, quienes son elegidos por la Cámara de Diputados. A lo largo de este sexenio, se elegirán a 8 y Morena tiene prácticamente la mayoría calificada, por lo que se teme que los nombramientos serán gente alineada a sus posturas, pudiendo controlar los procesos electorales según sus intereses más adelante.

¿Qué tan independientes son los consejeros? La vida política se mueve entre mitos, como creer que existe un político honesto por naturaleza, o que necesitaríamos un gobernante preparado profesionalmente para su labor, sea lo que signifique. En este caso, se nos ha hecho creer que los consejeros deben ser independientes, lo cual suena bonito, pero no es real.

Un órgano legislativo tomará decisiones políticas, y en este caso el Consejo General ha funcionado gracias a la participación de todos los partidos en las designaciones, permitiendo que esa pluralidad lleve a la negociación al interior del órgano electoral. De hecho, hay estudios que han mostrado que los consejeros han seguido los intereses de los partidos que los han postulado. Eso es realismo político. El problema: los ataques al INE han sido políticos, y en un momento donde impera un discurso moral, el argumento de “independencia” será usado a favor de quien es visto como el titular de la moralidad: el presidente y, por su conducto, su partido. Desafortunadamente nadie habló claro por décadas de ese tema.

¿Por qué se habla tanto de John Ackerman? Aunque las redes se desbordaron el pasado fin de semana a favor o en contra del académico, la mayoría de los mensajes eran errados. Van los hechos. Primero: Ackerman no trabaja para el INE, ni se va a postular para consejero, sino es miembro del Comité Técnico que evaluará los perfiles de los candidatos a consejeros. Segundo: aunque mueve la víscera pública, Ackermann es uno de siete integrantes del Comité, por lo que su troleo en este tema no solo es inútil, sino también afianza su figura y fortalece sus argumentos para quienes simpatizan con el gobierno. Tercero: es posible que los diputados tomen o desestimen las conclusiones del Comité Técnico para los nombramientos. Otra vez, a muchos les encantan los “buscapiés”.

¿Debería tener Morena a sus consejeros? Si consideramos que cada partido tiene los suyos, sí. Especialmente al darnos cuenta que no tiene alguno en este momento. Reconociendo esto, hay una diferencia entre una postura sensata, que sería nombrar dos de los cuatro y dejarle el resto a, digamos, uno al PAN y otro al PRI, que pretender capturar los cuatro nombramientos.

¿Qué podemos hacer como ciudadanos? Primero, enterarnos de quiénes son los candidatos a consejeros. ¿Quiénes tienen una reputación más sólida? ¿Sus relaciones con uno o varios partidos? ¿Su preparación académica? Ya se manejan algunos nombres en los medios y se tienen que liberar los perfiles para integrar las ternas. Segundo, presionar al Congreso, a favor o en contra de ciertos contendientes.

La otra opción es seguir con los “buscapiés”.

*Politólogo

Lo aquí publicado es responsabilidad del autor y no representa la postura editorial de este medio.

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