El amor duradero

El circuito del apego se va construyendo cuando comenzamos a conocemos realmente con la otra persona, cuando comenzamos a confiar, a sentirnos seguros, y a tener una sensación de unión con el otro

(Foto: cortesía)
(Foto: cortesía)

En la columna anterior desarrollamos las características del amor romántico y la gran influencia que tiene el componente químico en ese circuito del amor. Es un periodo que se vive con mucha intensidad, es arrasador, enérgico, vivaz y nos deja absortos y atrapados en un torbellino tan hermoso como mágico. Cuando ponemos a una persona en un resonador magnético funcional, basta con mostrarle la foto de la persona amada para que el circuito se active.

En cambio, el amor profundo y duradero (también llamado la etapa del apego) tarda muchos meses en aparecer en un resonador magnético funcional. En ocasiones cerca de dos años después de comenzada una relación. El circuito del apego se va construyendo cuando comenzamos a conocemos realmente con la otra persona, cuando comenzamos a confiar, a sentirnos seguros, y a tener una sensación de unión con el otro. Un vínculo de apego se comienza a formar a través del conocimiento y de la buena comunicación entre ambos. No se sustenta en factores neuroquímicos, aunque estos estén presentes.

Podríamos decir que el amor romántico tiene su base en la neuroquímica, y esa química cerebral es la principal protagonista de la historia. Mientras que el amor de apego está sostenido por un amor profundo y más duradero. Aunque también interviene factores químicos como la oxitocina y la vasopresina, estos no son los pilares suficientes para sostener una relación. Es un amor que se construye de a dos y que genera sentimientos de paz,seguridad y calma, con solo saber que la persona que amamos está presente en nuestra vida.

¿Cuál es el secreto? ¿Cómo se logra tener una sana relación amorosa a largo plazo? Los especialistas que se han dedicado al tema sostienen que “necesariamente” para tener una relación sana y de amor con otra persona se necesitan básicamente dos cosas: un comportamiento cariñoso de ambos e interesarse por los temas del otro. O sea, tener en cuenta aquellas cosas que no comparten ni son de interés común de la pareja y a su vez acudiendo a su pareja cuando esta lo necesite. Es decir: si ella viene de una reunión con sus amigas y quiere contarle al esposo la conversación que tuvieron, (aunque al esposo no le interese lo que dijeron en la reunión) el marido la escuchará (dejando de lado su propio interés) porque sabe que para ella es importante. De la misma manera cuando el esposo llega de jugar al tenis y necesita compartir los momentos más interesantes de su partido (su mujer entenderá que es importante para él) aunque a ella no le interese ese deporte.

Las parejas que tienen un amor duradero, tienen respuestas positivas a las necesidades del otro. Entienden que es importante para su pareja y lo escuchan o apoyan en sus proyectos, gustos o hobbies individuales.

En cambio, las parejas que no pueden mantener el vínculo a lo largo del tiempo se mantienen internamente en modo pelea, solo tienen un 30% de respuestas positivas ante la demanda de su pareja. La mayor parte del tiempo ponen el acento en la búsqueda de los errores del otro, no valoran lo que hace la pareja y son negligentes ante las necesidades del otro. Cuando la cantidad de respuestas negativas es mayor que las positivas, provoca un rápido deterioro de la pareja.

Los estudios afirman que tres de cada 10 parejas permanecen en un matrimonio saludable a lo largo de los años. Un porcentaje contundente que muestra que cuando no tenemos respeto a las necesidades del otro y no mantenemos una actitud de compañerismo y de afecto, el sufrimiento o la disconformidad en la relación son inevitables.

Cuando su marido o su mujer le diga ¡No sabes lo que me pasó hoy en el trabajo! Escúchelo y póngale atención. Para su pareja es importante sentir que a usted le interesa lo que está contando. Su actitud lo ayudará a construir una relación de amor y de apego, sólida, comprometida y duradera.

Pruébelo. No puede fallar.

*Psicóloga y escritora

Lo aquí publicado es responsabilidad del autor y no representa la postura editorial de este medio

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