El amor romántico

Las áreas del cerebro con las que nos enamoramos, no son las misma que con las que amamos ni con las que tenemos placer o sexo

(Foto: cortesía)
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Uno de los estados más placenteros que podemos experimentar los seres humanos, es estar enamorados.

El enamoramiento es un proceso transitorio neuroquímico que nos deja totalmente estúpidos, irracionales e irreflexivos. Cuando nos enamoramos nuestro cerebro funciona diferente. Le atribuimos a nuestro enamorado/a más atributos de los que tiene. Lo vemos más lindo, más bueno, se transforma en alguien especial. Al enamorarnos nos volvemos posesivos, dependientes, llenos de energía, motivados y hasta obsesionados. No dejamos de pensar en esa persona, de día y de noche. Podemos cruzarnos la ciudad, cambiar de país o hacer cosas inimaginables para estar con la persona que amamos.

La toma de buenas decisiones esta “desconectada”, no importa lo que nos digan. Pueden decirnos que está casado, que no nos conviene, que no es la persona indicada, etc. Podemos discutir y pelearnos con nuestros familiares y amigos, nada hará que cambiemos de parecer. Superamos todas las alertas que se nos pongan por delante. Estamos enamorados.

Para los científicos que se dedican a este tema, estar enamorado no es producto de una emoción, sino que es un impulso que va más allá de nuestro razonamiento y de nuestra elección. Nos sucede, aparece y nos atrapa. Es mundo se vuelve “el” o “ella”. Todo cobra un significado especial, su perfume, su calle, su manera de caminar. Podemos ver lo que no nos gusta, pero no le damos importancia. Desechamos todo aquello que lo empañe.

Nuestra química cerebral cambia. Enamorarse es un sistema cerebral que se activa. Las áreas del cerebro con las que nos enamoramos, no son las misma que con las que amamos ni con las que tenemos placer o sexo. El cerebro se inunda de dopamina y no funciona de manera normal. La sensación de bienestar cuando se entra en contacto con la persona amada es un proceso similar a la drogadicción. Es una explosión de dopamina que tiene el mismo efecto que la cocaína. Cuando nos enamoramos, literalmente estamos “drogados de amor”.

Hoy sabemos, gracias a las resonancias magnéticas funcionales, que ese estado es producto del encendido de un circuito cerebral especifico y que ese amor romántico dura de 3 a 4 años, según los especialistas. Tiempo suficiente para haber impulsado las más bellas historias. El amor atraviesa todas las épocas. Poetas, escritores, escultores, artistas expresan el amor en todas sus formas, es una fuente inagotable de inspiración y motor para quien lo siente, para quien que lo disfruta y para quien lo sufre.

Grandes romances de la literatura universal como “Anna Karenina” de Tolstoi,” Romeo y Julieta” de Shakespeare o “El amor en los tiempos del cólera”, de Gabriel García Márquez son algunos de los tesoros que sellan historias de amor con una tinta imborrable. No hay nada más humano que el amor. Sufrimos por amor, vivimos por amor y hasta matamos y morimos por amor.

La intensidad con la que amamos nos hace tan felices como vulnerables. El mundo se vuelve mágico y la vida se convierte en algo perfecto. ¡Dichosos todos aquellos que hoy tienen el circuito del amor romántico encendido!

*Psicóloga y escritora

Lo aquí publicado es responsabilidad del autor y no representa la postura editorial de este medio

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