Quién era el mexicano Jorge Ortiz-Garay, el primer reverendo que falleció por COVID-19 en EEUU

El padre nacido en México murió a los 49 años en Nueva York por complicaciones del nuevo coronavirus

El Padre Jorge era muy querido por su comunidad (Foto: dioceseofbrooklyn.org)
El Padre Jorge era muy querido por su comunidad (Foto: dioceseofbrooklyn.org)

El sábado 28 de marzo, la Diócesis de Brooklyn anunció el fallecimiento del padre Jorge Ortiz-Garay, quien murió un día antes en el Wyckoff Heights Medical Center por complicaciones relacionadas con el nuevo coronavirus.

“Este es un día triste y una pérdida tremenda para la Diócesis de Brooklyn. El padre Jorge fue un gran sacerdote, querido por el pueblo mexicano y un trabajador incansable para todos los fieles en Brooklyn y Queens”, lamentó el obispo Nicholas DiMarzio.

El padre Jorge, como era llamado en su vida diaria, no solamente estaba dedicado a la iglesia sino que también dedicaba su tiempo a ayudar a la gente, pues fue pastor de la Iglesia de San Brígida en Wyckoff Heights, Brooklyn y el coordinador diocesano del Ministerio para inmigrantes mexicanos.

Su historia comenzó un 16 de octubre de 1970 en la Ciudad de México. Cuando creció, estudió leyes y se graduó como abogado. Algunos años después practicó leyes en la misma ciudad en donde creció y se comprometió con una mujer.

Jorge Ortiz-Garay enfermó de coronavirus y falleció a finales de marzo (Foto: dioceseofbrooklyn.org)
Jorge Ortiz-Garay enfermó de coronavirus y falleció a finales de marzo (Foto: dioceseofbrooklyn.org)

Sin embargo, no sintió que esa fuera su verdadera vocación, así que decidió inscribirse a un seminario en Italia en 1996. Dejó a su novia, su trabajo y a su adinerada familia y se embarcó en una nueva aventura.

Después, estudió teología en Nueva Jersey, y en 2004 fue ordenado en la Arquidiócesis de Newark. En 2009 se reubicó en Brooklyn y tuvo dos responsabilidades: ministrar por primera vez en St. Joseph, mientras también era capellán para la misión Ad Gentes.

Finalmente, en 2014, llegó a la iglesia donde trabajaría hasta el momento de su muerte. Primero comenzó como administrador y apenas el 13 de julio del año pasado fue nombrado pastor. Lo que quiere decir que se convirtió en un padre oficial de la Diócesis.

“Era muy feliz, siempre estaba sonriendo, tomó su trabajo con gran alegría, y sufrió mucho también. Hubo momentos en que tuvo situaciones difíciles en su trabajo pastoral, pero en todas las circunstancias, estaba tan feliz como podía estar. Luchó y sufrió, pero lo hizo funcionar. Pero no fue feliz por mera suerte, sino que entendió su misión como sacerdote, que el sufrimiento es parte del ministerio sacerdotal. Trajo esta alegría especial a través de todo”, explicó el obispo DiMarzio en una entrevista al medio católico The Tablet.

existe una pintura dentro de la parroquia con un rostro muy similar al suyo (Foto: dioceseofbrooklyn.org)
existe una pintura dentro de la parroquia con un rostro muy similar al suyo (Foto: dioceseofbrooklyn.org)

Cuando llegó en 2009, no había parroquia, pero Ortiz-Garay se dedicó a llamar a miembros de la comunidad hispana y otros grupos, según Kieran E. Harrington, vicario de comunicaciones de la Diócesis de Brooklyn.

“Sabía que la comunidad hispana no podía contribuir financieramente a la renovación de la iglesia, pero los reunió para restaurar todos los bancos. Fue una gran contribución”, explicó Harrington.

Fue tal su impacto que en la pintura de la Virgen de Guadalupe que está en el techo de la iglesia, está sentado un “Juan Diego” que tiene en el rostro similitudes con el difunto padre.

“Cualquiera que haya conocido al padre Jorge, sabe que siempre decía ‘ánimo a todos’. Si una persona estaba enferma o tenía dificultades en su matrimonio, él les decía ‘ánimo’. Esa palabra modeló su vida. Cuando estaba en el hospital, tenía miedo porque le costaba respirar, pero cuando hablé con él, le dije ‘ánimo’, y él dijo: ‘Sí, ánimo’. Era entusiasta por el Evangelio, y vivió su vocación con alegría”, declaró Harrington.

Después de la última misa que dio a distancia Ortiz-Garay comenzó con a sentirse mal, pero pensó que solamente se trataba de un resfriado, debido a que padeció bronquitis crónica por años.

Su estado se fue deteriorando y se fue a un hospital donde comprobaron que padecía COVID-19. Cuatro días después el padre de 49 años falleció.

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