Por qué no sirve el plan “abrazos, no balazos” de AMLO

Los críticos afirman que la estrategia de AMLO para combatir la violencia no ha funcionado, y los defensores, en cambio, piden más tiempo para ver resultados concretos

(Foto: Cortesía Presidencia)
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Ya pasó un año desde que el presidente Andrés Manuel López Obrador asumió el poder. El 1 de diciembre de 2018 tomó las riendas de un México que registraba más de 30.000 muertos anuales y casi 50.000 desaparecidos. Seis meses más tarde, la tasa de homicidios se disparó y es probable que ahora, a punto de que se termine el año, se supere el récord de 2018 de más de 33.000 asesinatos.

Los críticos afirman que la estrategia de AMLO para combatir la violencia no ha funcionado. Casos como el “Culiacanazo” o la masacre de la familia LeBarón han avivado las brasas del debate, especialmente en aquellos que esperan resultados inmediatos. La detención y posterior liberación de Ovidio Guzmán López, hijo del “Chapo” Guzmán, fue calificada como una decisión sensata para evitar más muertes inocentes, aunque en ciertos sectores fue vista como una derrota humillante para el ejército mexicano, y en algunos casos, tomada incluso como un precedente peligroso para un panorama más violento en el futuro. “¿Este es el parámetro que ha impuesto el gobierno: tú me asustas un poco y yo te dejo ir? Y ni siquiera vuelvo a perseguirte o tocarte”, cuestionó la periodista Anabel Hernández, autora de libros como Los señores del narco y El Traidor.

Para algunos analistas, el problema de la violencia en México y el de su escaso crecimiento económico están íntimamente relacionados. De acuerdo con la encuesta sobre las expectativas de especialistas en economía, hecha por el Banco de México, el motivo más señalado como obstáculo al crecimiento económico es la inseguridad. Según el NY Times, por ejemplo, la solución al problema de la violencia es una colaboración con Estados Unidos, para implementar una estrategia que permita controlar el flujo de armas ilegales, regular a farmacéuticas que han creado una dependencia en opiáceos en el mercado estadounidense y reconstruir el sistema de justicia mexicano.

(Foto: Cuartoscuro)
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Los defensores de la tesis de López Obrador, en cambio, piden más tiempo para ver resultados concretos. Las medidas implementadas en favor de la educación, la formación profesional y el empleo necesitan cuajar antes de dar los primeros frutos. “Siempre pone por delante las políticas de largo plazo, que no son espectaculares. Su política es, de hecho, no tener una política espectacular contra el narcotráfico. Es mermar la base social ofreciéndoles a los jóvenes alternativas. No declarar una guerra como gobiernos anteriores”, explicó Froylán Enciso, profesor del Centro de Investigación y Docencia Económicas (CIDE), al sitio La Vanguardia.

Dos días después de cumplir un año en la presidencia ,el mismo López Obrador reiteró que no cambiará la estrategia que su gobierno ha implementado en materia de seguridad. “Lo que quieren es que regresemos al uso de la violencia, al uso de la fuerza, apostar por las limpias al exterminio, al mátalos en caliente. Eso no, esas políticas fascistoides no”, aseveró el mandatario en referencia a la estrategia fallida de los gobiernos anteriores, en los que se priorizaba erradicar violencia con más violencia.

Uno de los principales puntos del Plan de Paz y Seguridad de López Obrador, con el que pretende atacar la delincuencia en el país, es el garantizar empleo, educación, salud y bienestar a los mexicanos. También destaca la regeneración ética de la sociedad a través de becas a los jóvenes para que puedan seguir estudiando y/o trabajando.

Por la descomposición social, explicó, “los jóvenes se deprimieron, se sintieron frustrados y siguieron el mal ejemplo, y ahora resulta que tenemos un aumento en el consumo de las drogas y de las peores drogas. Drogas veneno, drogas destructivas, que matan que destruyen a los jóvenes”.

Indicadores de cambio en la actual estrategia

(Foto: Cuartoscuro)
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A un mes de que AMLO asumió la presidencia, Froylán Enciso explicó a Infobae México que desde entonces ya se podían detectar algunos indicadores que mostraban un cambio de prioridades en la política de seguridad, específicamente en el terreno del narcotráfico. “En el primer mes de gobierno de López Obrador cayeron todas las cifras de decomiso y erradicación de plantíos en las zonas campesinas donde se produce marihuana y amapola. Y por otro lado aumentaron la incautación de armas y las detenciones”, señaló Enciso.

Para el especialista, aquello significaba que, en lugar de atacar violentamente a las zonas campesinas donde se produce la droga, o capturar a los líderes de las bandas criminales, se estaba empezando a desarmar y desarticular a los grandes cárteles. “Ahora quieren aumentar el número de detenciones, detener toda la estructura, interceptar armas y dejar en paz a los campesinos que producen marihuana”, insistió.

Incluso, el pasado 3 de diciembre López Obrador informó sobre el desmantelamiento de un narcolaboratorio en el estado de Puebla, que llevó a cabo el Ejército Mexicano. “Miren 1.000 kilogramos de sosa cáustica, este es el laboratorio de ayer 4. 250 litros de formol, 6.000 litros de acetona. Este es el laboratorio lo que le llaman cocina, un cochinero, puro veneno. Todo esto lo vamos a informar, cómo están compuestas las drogas sintéticas, el cristal, veneno, pero vamos a volvernos expertos. Vamos a informar cómo es un laboratorio, cómo son la sustancias, de dónde llegan las sustancias, cómo se elaboran, cuánto cuesta la materia prima, cuánto cuesta hacer las pastillas, qué parte del cerebro destruyen, por qué son de alto riesgo, por qué matan”, dijo el mandatario.

También aprovechó para hacer un llamado a deportistas destacados de distintas disciplinas a que se sumen a su estrategia para disminuir el consumo de drogas en los jóvenes, pues en múltiples ocasiones ha señalado que la raíz de la actual crisis de inseguridad y violencia reside en el consumo de drogas y las nulas políticas para prevenirlo. “Si no enfrentamos el problema del consumo, ¿cuándo vamos a resolver el problema de inseguridad y violencia? Nunca”, aseveró el mandatario.

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