A lo largo de 11 años ha sufrido amenazas de muerte, humillaciones, violencia económica, agresiones físicas y vandalismo. Como el primer día en que su ex esposo Antonio Selem Hurtado la convirtió en víctima de la violencia machista, hoy Adriana Gil Maroño teme por su vida.

Tengo miedo por la suerte de todos mis seres queridos y la propia. Públicamente hago responsable de cualquier ataque directo en contra de todos nosotros a Antonio Selem Hurtado de Mendoza...si no actuamos mañana será otra víctima más de la violencia que se ejerce centralmente en contra de las mujeres...evitar que en un futuro una mujer veracruzana más sufra junto con sus hijos y su familia lo que mi familia y yo hemos padecido a través de estos años

A través de una carta pública, la historiadora Adriana Gil Maroño denunció una serie de agresiones físicas, maltrato emocional y amenazas a su vida, así como difamaciones, insultos y violentas manifestaciones de frustración y coraje, que su ex marido ha protagonizado en su contra.

En la misiva, la investigadora del Instituto Nacional de Antropología e Historia (INAH) en Veracruz, da cuenta de una serie de correos electrónicos que el arquitecto Antonio Selem Hurtado de mendoza le ha enviado a ella y a sus allegados.

Obsérvate bien: ególatra narcisa, pretendes ser artista, crees que luces impecable, ¿te gustas? Eres carne vieja de mala calidad, llena de problemas que arrastra un hijo cuadripléjico y una fama pública desprestigiada. A ver quien quiere meter las manos por ti. No puedes ofrecer ser pareja porque no lo eres. No puedes ofrecer ni siquiera buen sexo. Tu destino es la nada y el de tu familia es peor. Son una manada de cómplices inútiles que pronto quedaran (sic) uno en la cárcel, la otra sin trabajo, y el mayor de todos muy próximo al retiro natural que a todos la vida nos lleva. Una familia de mediocres

La historia de horror inició en 2008. Adriana Gil y Antonio Salem ya se habían casado. Viajaron a la ciudad de Houston, Texas para atender al hijo que la historiadora tuvo en un matrimonio anterior. El joven tenía un tumor en la columna. El médico que se encargó del procedimiento médico incurrió en una negligencia y Antonio Salem quiso aprovechar la coyuntura para hacerse millonario con la demanda que por daños y negligencia presentarían contra el doctor y el hospital.

Ella decidió darle prioridad al tratamiento y recuperación de su hijo. Aceptó el trato que le ofrecieron los abogados del médico negligente y así consiguió el traslado a otra unidad médica, donde finalmente el chico se recuperó varios años después. Tanto el tratamiento inicial, como los programas de rehabilitación posteriores a la primera cirugía fueron cubiertos con el dinero que resultó del acuerdo legal.

ASHM ambicionaba tener una casa de lujo en Houston además de un avión privado. Yo anhelaba que mi hijo saliera del hospital y que fuera a una clínica de rehabilitación donde le empezaran a hacer terapia y pudieran quitarle la traqueotomía. ASHM decía que no lo íbamos a sacar, porque estando dentro era más fácil presionar al hospital para que diera más dinero; en otras palabras, quería tener a mi hijo Antonio como rehén de una negociación con el hospital

Después llegó su hija María a la vida de un matrimonio roto por la violencia machista. Cuando los ataques y agresiones fueron definitivamente insoportables, ella solicitó el divorcio. No fue un proceso fácil. Estuvo lleno de llamadas, correos electrónicos y mensajes de texto que Antonio Salem envió a jefes, colegas de trabajo, vecinos y hasta a los padres de los compañeros de la escuela de la pequeña con sólo 9 años. Todo con la intención de desprestigiar la imagen y profesión de la historiadora.

Durante 11 años, la historiadora Adriana Gil ha sufrido la violencia y amenazas de su exmarido (Foto: Captura de pantalla)
Durante 11 años, la historiadora Adriana Gil ha sufrido la violencia y amenazas de su exmarido (Foto: Captura de pantalla)

Si alguien se atrevía a reconvenirlo, limitar su irritabilidad o hacerle un llamado a la tranquilidad, el arquitecto originario de Xalapa, Veracruz estallaba a golpes, los insultos se multiplicaban y la violencia se tornaba amenazante, peligrosa.

El 30/12/16 llegó una orden de restricción de una Juez de Houston junto con la demanda de divorcio, él no quiso salirse de la casa. Cerró la puerta con llave y nos dejó afuera en la noche con frío a mi hijo en su silla de ruedas, a mi hija María que en ese entonces tenía 9 años y a mí. Todo eso consta en el reporte IA45E de la policía de Houston que llegó a la casa y lo conminó a salirse y a que dejara a los niños dentro de la casa. Él se negó rotundamente. Me fui con mis hijos a un hotel. Él se quedó en posesión de la casa familiar

Luego vino el pleito por los gastos de manutención de María, que había ordenado el juez familiar. Cuando Adriana Gil acudió a la justicia de Estados Unidos (EEUU), porque María es ciudadana estadounidense y Houston era su lugar de residencia, el acoso y la violencia volvieron por sus fueros. Ella iba y venía de Veracruz a Houston, así lo exigía su trabajo en el INAH y él aprovechaba sus ausencias para manipular a la niña.

El 25/2/18 ASHM llamó a María por teléfono y le pidió que le pasara a la nana porque la quería saludar. Él empezó a amenazar a esta última y le dijo que iba a llamar a Migración y que yo no iba a poder regresar a Houston porque me iba a meter a la cárcel. El teléfono estaba en altavoz y María escuchó todo. La nana y María comenzaron a llorar. Al día siguiente, tomé el primer vuelo a Houston. Recogí a María en la escuela, estaba en la enfermería. La abracé fuerte y la llevé a comer. Ella me dijo: Mamá siento que mi papá te quiere destruir

En julio de 2018, Antonio Salem interpuso una denuncia contra Adriana Gil ante la Fiscalía General de la República (FGR), con la intención de inhabilitarla del servicio público y conseguir su salida del INAH. En noviembre del mismo año, el padre solicitó la custodia de su hija María y se registraron una serie de extrañas apariciones, a todas luces amenazantes: cabezas de cerdo y cruces de panteón colocadas en la puerta de la casa de la historiadora; así como correos electrónicos con amenazas de muerte, que obligaron a Adriana Gil a interponer una denuncia contra su ex esposo por agresiones y amenazas, ante la Fiscalía de Veracruz.

La justicia local y federal han sido cómplices de la violencia. La investigadora del Instituto Nacional de Antropología e Historia asegura que hay una red de complicidad, en torno a Antonio Salem Hurtado de Mendoza y señala a los siguientes funcionarios:

Fiscalía General de la República, delegación Veracruz. Los largos meses de investigación y acoso, que revelaron la intención de inculparla falsamente, fueron insuficientes para hallar una sola prueba. En lugar de cerrar el expediente y decretar el ejercicio de no acción penal, los siguientes elementos de la Fiscalía federal, en la delegación del Estado de Veracruz, son señalados por la historiadora, por contravenir las responsabilidades de un servidor público:

  • El Ministerio Público Rogelio Villalobos
  • La Ministerio Público Andrea Jahel González
  • El Ministerio Público Sixto Herrera

Ante las amenazas de muerte y agresiones múltiples, Adriana Gil presentó las denuncias correspondientes y hasta solicitó órdenes de protección. Desconoce quién consiguió invalidar las órdenes de protección giradas contra el ex esposo, pero está segura de que es alguien poderoso de la Fiscalía General de Veracruz.

La diputada Ana Miriam Ferráez, diputada local por el partido gobernante Movimiento de Regeneración Nacional (Morena), abrió las puertas de un simposio organizado en el Congreso de Veracruz, para que Antonio Salem se presentara como una víctima, que no puede ver a su hija.

La jueza Titular del Juzgado 10º Familiar prohibió que su hija María abandone el territorio mexicano y que viaje a Houston, pese a que su nacionalidad es estadounidense y ha solapado una serie de insultos y agresiones contra Adriana Gil y su hija durante las audiencias.

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