(Foto: Cuartoscuro)
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Desde hace más de una década el tema central de México, tanto en su vida interna como en su imagen externa, han sido el crimen organizado, la violencia y la inseguridad. Las series, las películas y juicios internacionales como el que enfrentó en Nueva York Joaquín, el Chapo, Guzmán, centran la atención en el problema y mientras el tema se hace de conocimiento mundial, en México se siguen perdiendo vidas día con día.

No está de más recordar que durante las campañas presidenciales de hace siete años y la del año pasado, la seguridad fue uno de los temas centrales y la propuesta de todos los candidatos que han aspirado a ser presidentes ha sido lograr un México en paz.

Fue lo que ofreció el presidente López Obrador y aunque es el mandatario que ha podido tomar más decisiones y ha tenido más herramientas para combatir la violencia, es también el mandatario con peores resultados a casi un año de que inició su gobierno.

Algunos datos que confirman la afirmación anterior:

I. Las cifras oficiales lo corroboran: la extorsión subió 35%, la trata de personas 29%, los feminicidios más del 14%, los secuestros más del 6% y el narcomenudeo más del 21%

II. La baja en los decomisos de estupefacientes también lo confirman: -75.6% Heroína, -70% Metanfetaminas, -51%Mariguana, -24% Cocaína.

III. Cerca del 75% de la población se siente insegura.

IV. Rompimiento del Estado de Derecho:

A. El presidente López Obrador habló de una “amnistía” desde su campaña y simplifica el gran problema que tenemos con expresiones como: “abrazos no balazos”, “los voy a acusar con sus mamás y con sus abuelos” o “fuchi, guácala”.

B. Olga Sánchez Cordero corroboró pláticas con “grupos armados” en agosto pasado.

C. La liberación de Ovidio Guzmán (hijo de Joaquín “el Chapo” Guzmán) después del operativo fallido en Culiacán.

D. López Obrador ha afirmado en más de una ocasión que prefiere “lo justo a lo legal”, lo cual rompe completamente con el principio de legalidad ya que, dentro de su soberbia, se pone a sí mismo como quien define lo legal y lo ilegal.

V. A pesar de que todas las fuerzas políticas concedieron las reformas necesarias para conformar la Guardia Nacional y garantizar la seguridad de los ciudadanos. En los hechos la Guardia Nacional, que se pensó como civil, es militar y ha servido más de policía migratoria, que para la seguridad.

De poco sirven los discursos y la comunicación asertiva si en los hechos medibles se registra un deterioro constante en materia de seguridad.

La primera y más importante responsabilidad del Estado es la seguridad de su gente y hoy, la falta de determinación para enfrentar al crimen organizado lejos generar menos muertes o reducir la violencia, ha generado una de las peores escenas y derrotas del Estado; cuando en Culiacán un mal operativo, varias malas decisiones y una mala estrategia superaron al gobierno.

Ni el crimen organizado ni el Cártel de Sinaloa son más fuertes que el Ejército o el Estado mexicano. El problema no fue de fuerza, fue de estrategia, fue inteligencia y de capacidad de decisión en las más altas esferas. Esperemos que el fracaso en Culiacán despierte al gobierno de López Obrador porque la seguridad se sigue deteriorando día con día.

* Marko Cortés Mendoza es presidente nacional del CEN del PAN

Lo aquí publicado es responsabilidad del autor y no representa la postura editorial de este medio