(Foto: Especial)
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El líder transportista y ex diputado local del PRI en Nayarit, Carlos Saldate Castillón fue detenido al salir de su casa acusado por los delitos de abuso de autoridad, tráfico de influencias y secuestro. Las investigaciones oficiales en su contra han demostrado sus vínculos con el exfiscal Édgar Veytia, sentenciado en Estados Unidos por narcotráfico.

Carlos Saldate Castillón –señalado públicamente como operador político del exgobernador Roberto Sandoval– también enfrentará a la justicia local por el despojo de terrenos y propiedades de familias nayaritas a quienes torturaron para firmar documentos o escrituras públicas, de acuerdo con las denuncias integradas por la Fiscalía General del Estado.

Uno de los casos por el que Saldate fue detenido corresponde al empresario de bienes y raíces Gerardo Montoya a quien Saldate y el exfiscal Veytia despojaron bajo torturas y amenazas de una casa en Puerto Vallarta valuada en 2 millones de pesos.

En el reportaje El fiscal que hizo de Nayarit un infierno elaborado por periodistas de Nayarit con el apoyo de Mexicanos Contra la Corrupción y la Impunidad (MCCI), el propio Gerardo Montoya reveló los detalles del caso que denunció ante la Fiscalía desde octubre del 2018. Desde entonces, hay otros 24 expedientes vinculados a las torturas ordenadas por Veytia.

En la investigación periodística, Montoya relató que la tarde del 24 de junio de 2016 fue seguido por 4 camionetas y que un personaje identificado como «Valdivia», lo llevó junto con su esposa hasta la Fiscalía donde fueron torturados por órdenes de Veytia para que, antes de concluir el día, entregaran 1 millón de pesos.

Mientras Montoya y su mujer eran golpeados, Carlos Saldate salió de una oficina para encontrarlo y recomendarle que «cooperara» y le diera a Veytia la casa de Vallarta. Saldate sabía que Gerardo Montoya tenía una vivienda en un coto privado en ese puerto por la reciente amistad entre ambos.

Montoya fue llevado a la notaría pública No.9 en Tepic donde el suplente Carlos Enrique Alfaro López dio fe del traslado de dominio. Según los abogados de la víctima, ese trámite fue ilegal, entre otras razones, por el uso de un folio o números que corresponden a las escrituras de otra propiedad.

Montoya dijo que recibió 700 mil pesos, cuando el valor real de la propiedad era de 2 millones de pesos.

«Lo peor que nos puede pasar a un ser humano (…) es que el Estado sea utilizado para ir en contra de ellas (las personas), porque quedas indefenso no hay como te defiendas», testificó.

El negro historial de Edgar Veytia “El Diablo”: torturó y despojó a la población cuando era fiscal de Nayarit

En la primavera del 2013 –entre mayo y junio– un grupo de comerciantes, pequeños restauranteros, vendedores de flotadores para nadar y ambulantes que ofrecen comida al turismo a lo largo de los 2 kilómetros de playa en Guayabitos –municipio de Compostela– fueron a Tepic, la capital, porque ya no soportaban más. Los pagos por derecho de piso, los secuestros, las amenazas de muerte y los asesinatos los estaban ahogando. Aunque el miedo les calaba hasta los huesos, se enfrentaron a Edgar Veytia; un hombre duro, de voz nasal, quien apenas unas semanas atrás –en febrero de ese mismo año– había sido nombrado Fiscal pero que desde hacía tiempo era quien estaba al mando de la policía.

Entre los comerciantes que se animaron a entrar a la oficina de Veytia en la Fiscalía del Estado –ubicada al poniente de la capital nayarita– también iban los dueños de modestos hoteles a quienes un grupo de hombres con armas largas los sacaron a empujones de sus casas para que firmaran contratos de venta sobre sus negocios con una empresa constructora llamada DUVASA. Justamente entre febrero y marzo de ese mismo 2013, casi al mismo tiempo que en el Congreso de Nayarit cocinaban la designación de Veytia como Fiscal gracias a una propuesta de su amigo, el gobernador Roberto Sandoval.

“Tienes que cooperar para la causa”, le exigían unos policías al empresario Gerardo Montoya mientras lo torturaban para que entregara su casa. El exfiscal Édgar Veytia ordenaría a nombre de quien quedaría la propiedad. Esto es parte de uno de los 2 mil testimonios que muestran un mecanismo para apoderarse de casas, terrenos, comercios y negocios en el que aparecieron involucrados el exgobernador Roberto Sandoval y el propio Veytia, detenido en Estados Unidos y quien –ahora se supo– trabajó para el Cartel Jalisco Nueva Generación (CJNG) buscando espacios para almacenar drogas. Han pasado más de dos años y todavía no hay detenidos por ese infierno que vivieron los nayaritas.

Antes de escuchar a los vecinos de Guayabitos, Veytia colocó una pistola con sus iniciales grabadas en la cacha sobre su escritorio. Lo hizo en un solo movimiento. El ruido del arma sobre la madera intimidó a los comerciantes. Todos sabían que, bajo sus órdenes, operaba un grupo de encapuchados, armados y a bordo de camionetas sin placas. Se trataba de policías que habían sembrado el terror en Nayarit desde que Sandoval asumió el cargo de gobernador, según consta en los testimonios obtenidos para esta investigación.

Alguien grabó aquel encuentro dentro de la oficina de Veytia. A lo largo de 54 minutos, en medio de la discusión, se escuchan gritos desesperados de una mujer. En al menos cinco ocasiones se oyen nítidamente los alaridos de alguien que sufre profundo dolor físico. Pide que paren, que se detengan.

Veytia no repara sobre esos lamentos. Sus guardaespaldas ni él procuran averiguar qué pasaba en algún lugar muy cerca de ahí. El Fiscal habla como si las exclamaciones de dolor y el llanto de esa mujer fueran parte del ambiente.

MCCI obtuvo una copia de esa grabación que, desde hace tiempo, circula entre los vecinos de Guayabitos. Algunos de ellos han entregado a otros periodistas este material, sin embargo, hasta el momento nunca se había hecho público.

MCCI comprobó con cuatro distintas fuentes ajenas a la comunidad de Guayabitos que sí se trata de la voz del exfiscal quien ahora está detenido en Estados Unidos y al borde de una condena tras confesar que protegió al narcotráfico.

Los nombres de esas fuentes no pueden darse a conocer por razones de seguridad ya que la mayor parte de los policías, comandantes, testaferros y cómplices del exfiscal todavía viven y operan Nayarit.

En ese territorio –uno de los más pequeños de México– en el periodo 2011-2017, durante el Gobierno del priista Roberto Sandoval los policías encapuchados dirigidos por Veytia extorsionaron a cientos de personas para despojarlas de casas, ranchos, negocios, bodegas, terrenos y dinero.