La historia del hombre que pasó de traficar cocaína a ganar millones preparando sushi

Francisco Mendoza pasó casi una década en prisión por delitos relacionados con narcóticos; tras su salida, revolucionó el negocio restaurantero en California al fusionar comida mexicana y japonesa

Mendoza salió de la cárcel y, gracias a su empeño y un poco de suerte, pudo edificar una cadena de restaurantes en California (Foto: Especial)
Mendoza salió de la cárcel y, gracias a su empeño y un poco de suerte, pudo edificar una cadena de restaurantes en California (Foto: Especial)

El Sushi Loco es una cadena de restaurantes ubicados en los suburbios de Los Angeles, en California, Estados Unidos, donde las tres sucursales, en las que 120 personas preparan y sirven platillos que mezclan la comida japonesa y la mexicana, facturaron USD 5.7 millones. La particularidad de los establecimientos: su creador y dueño, Francisco Mendoza, era un traficante de cocaína antes de convertirse en un exitoso empresario.

Pero, antes ser el amigo de artistas y modelos que suelen pasar por sus restaurantes, Mendoza vivió momentos muy duros. A mediados de la década de los 90 del siglo pasado, fue arrestado en la frontera con México por transportar poco menos de 30 kilos de marihuana. Sin embargo, apenas pasó unos días en la cárcel.

Su suerte no mejoró. Siguió traficando droga hasta que, en el año 2000, fue arrestado nuevamente después de que las autoridades le requisaran 250 kilos de cocaína en su propiedad en el estado de Indiana, en el medio oeste de los Estados Unidos. Con 24 años, se declaró culpable por varios delitos, entre ellos posesión y distribución, y fue condenado a 11 años de cárcel.

La carreta con la que Mendoza y su primo comenzaron a vender el sushi mexicano (Foto: El Sushi loco)
La carreta con la que Mendoza y su primo comenzaron a vender el sushi mexicano (Foto: El Sushi loco)

Gracias a su buena conducta, pudo salir cuando cumplió nueve años preso. Entonces, sin dinero ni expectativas, alternó diversos trabajos, pero un encuentro con uno de sus familiares, que había dejado su natal Sinaloa, en el noreste de México, para emigrar a los Estados Unidos, cambió todo para ambos.

Mi primo me contó que era cocinero y yo pensé que se refería a la droga”, contó Mendoza a la cadena Univisión. “Pero dijo que no, que preparaba sushi, que era chef”, completó. Pero no era un chef cualquiera: el hombre mezclaba las cocinas japonesa y sinaloense para crear sus platillos. A los clásicos mariscos y el arroz orientales le agregaba el sabor de la carne y otros ingredientes mexicanos. Al resultado le llamaba “sushinaloa”.

Mendoza, tras degustar los platillos, se convenció de que la mejor idea era vender esos productos en la ciudad de La Puente, unos 30 kilómetros al este del centro de Los Angeles, donde vivía. Sin embargo, el dinero era un problema.

Para el negocio de Mendoza fue clave el apoyo de artistas, boxeadores y modelos que comenzaron a degustar sus platillos (Foto: El Sushi loco)
Para el negocio de Mendoza fue clave el apoyo de artistas, boxeadores y modelos que comenzaron a degustar sus platillos (Foto: El Sushi loco)

El hombre y su primo entonces abandonaron la idea de un food truck y compraron lo que su economía les permitió: una carreta que otro familiar les llevó desde Tijuana hasta la ciudad californiana.

Fue en 2011 cuando, con el nombre de “Sushi Island", Mendoza y su primo comenzaron a vender comida en una avenida transitada de La Puente. Como respuesta a los clientes excépticos, Mendoza cuenta que la clave era decirles que todo lo que vendían en las taquerías ya venía en el sushi que ellos promocionaban.

Su momento más importante fue cuando, después de dejar la carreta y comenzar a vender la comida desde el patio de la casa de su madre, debido a lo caro que era conseguir un permiso para mantener un negocio ambulante, recibió una llamada. Era Gerardo Ortiz, un cantante mexicano muy famoso entre la comunidad que vive en Estados Unidos.

Los platillos combinan las comidas japonesa y mexicana (Foto: El Sushi loco)
Los platillos combinan las comidas japonesa y mexicana (Foto: El Sushi loco)

“Usted póngase y le va a ir bien”, le dijo. Ortiz había escuchado de los exuberantes platillos y no quiso perderse la oportunidad de probarlos durante una gira en territorio estadounidense. Cuando el cantante de corridos compartió sus impresiones en Facebook, la avalancha de consumidores y curiosos no dejó de crecer exponencialmente.

Vino la Banda El Recodo, Noel Torres, además de boxeadores y modelos. Iban a la casa a comer”, contó Mendoza. “La gente iba porque la comida era única, no había sushi mexicano aquí”, explicó. “Se hizo un ambiente familiar. Éramos muy hospitalarios”, agregó.

Entonces, ante la popularidad, que sólo aumentaba a pasos agigantados, decidió apostar en grande. Mendoza tomó re hipotecó la casa de su madre y con los USD 52,000 abrió la que sería su primera sucursal, en La Puente. Decidió nombrarla “El Sushi Loco” en homenaje a la popular cadena “El Pollo loco”. El restaurante abrió sus puertas en diciembre de 2011.

Mendoza emplea a 120 personas en tres sucursales diferentes en el suburbio de Los Angeles (Foto: El Sushi loco)
Mendoza emplea a 120 personas en tres sucursales diferentes en el suburbio de Los Angeles (Foto: El Sushi loco)

“Ganábamos USD 200 al día, pero de repente empezamos a ganar cada vez más, llegamos a ganar USD 1,000 al día”, contó. El negocio prosperó. En 2015, una nueva sucursal abrió en la ciudad de Downey y a finales de 2018, la tercera, en Pomona. Mendoza aseguró a Univisión que espera que las tres combinadas facturen poco más de USD 7 millones a finales de 2019.

“A través del éxito se puede enseñar, pero a través de las fallas se puede enseñar aún más”, dijo. “Hubiese querido un buen mentor que me hubiera dicho ‘sí se puede’, ‘deja esas cosas’, yo me dejé llevar por el dinero, los carros, los lujos”, detalló. Mendoza asegura que nada del dinero que consiguió traficando droga se usó para financiar su nuevo negocio. “Salí de la cárcel sin nada”, confesó.

Para Mendoza, la carreta, que ahora está ubicada como adorno en la sucursal de La Puente, “es la historia de esos paisanos de México que vienen a luchar". Nacido en el suburbio angelino, vivió la primera parte de su infancia en Sinaloa y volvió a Estados Unidos para cursar el equivalente a la secundaria. A pesar de que terminó la preparatoria, su vida tomó otro giro, uno antes de su gran éxito, que llegaría un par de décadas después. Ahora, sus restaurantes le dan trabajo a 120 personas en California.

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