Los precios de algunos artículos de la canasta básica van en aumento, y otros de plano no bajan (Foto: Cuartoscuro)
Los precios de algunos artículos de la canasta básica van en aumento, y otros de plano no bajan (Foto: Cuartoscuro)

En el país de los alimentos, comer cuesta cada vez más. La Alianza Nacional de Pequeños Comerciantes (ANPEC)  calculó que de julio a agosto, diferentes alimentos aumentaron su costo.

Según su monitoreo de agosto de 2019, el limón fue uno de esos productos. Su promedio tuvo una alza de 82.64 por ciento, al pasar de 17.29 a 31.57 pesos. 

En la lista, se incluyen otros productos que encarecieron el bolsillo de los mexicanos, como la naranja que pasó de 16.43 a 22.57 pesos. El jitomate que en julio costaba 15 pesos y en agosto se posicionó en 19.29 pesos.

Entre los alimentos con mayor variación negativa también se perfilan el tomate, de 20 a 22.71 pesos; chocolate en polvo que pasó de 27.86 a 30.43 pesos; el chile de 29.43 a 31.86 pesos.

Los resultados fueron hechos con base en un comparativo de julio-agosto. La lista la integran al menos 38 alimentos de la canasta básica mexicana.

El sondeo reportó que la canasta básica en julio costaba 971.86 pesos, mientras que en el actual mes subió a 997.16 pesos, es decir, un alza de 25.28 pesos. 

El jitomate es uno de los productos con mayor variación negativa en el periodo de julio-agosto (Foto: Cuartoscuro)
El jitomate es uno de los productos con mayor variación negativa en el periodo de julio-agosto (Foto: Cuartoscuro)

El ANPEC también enumeró los productos que mantuvieron sus precios casi estables como la leche que tuvo un su variación tuvo -0.36 por ciento, pasando de 19.86 a 19.79 pesos.

El arroz es otro de los productos que mantuvieron casi intacto su variación, con -1.12 por ciento. El costo de dicho producto en julio era de 25.43 pesos, mientras que actualmente se posiciona con 25.14 pesos.

La lista de productos baratos también la integran el refresco, con 13.86 a 13.71; la cebolla, de 33.71 a 32.43; las lentejas de 32.29 a 31.57; y el café soluble de 89 pesos a 85.57.

Las zonas para la que aplican estos precios son Ciudad de México, Estado de México, Guanajuato, Hidalgo, Jalisco, Nuevo León y Tlaxcala. 

La inflación bajó 4%, pero la pechuga de pollo sigue en aumento 

(Foto: Cuartoscuro)
(Foto: Cuartoscuro)

La pechuga de pollo se convirtió en el alimento de la canasta básica más caro, pues sólo el kilo de pechuga alcanza los 131 pesos en la Ciudad de México. El precio supera el récord fijado por el aguacate, que en 2017 alcanzó los 130 pesos, informó la Procuraduría Federal del Consumidor (Profeco).

El 2 de julio, el titular del organismo, Ricardo Sheffield Padilla, informó en la conferencia matutina del presidente, Andrés Manuel López Obrador, que el precio promedio de la pechuga de pollo era de 80 pesos el kilo. Una quincena después el costo es de 50 pesos más.

A través del programa "Quién es Quién en los Precios" elaborado por la Profeco, se dio a conocer el costo de la pechuga de pollo. El establecimiento donde más caro se vende es en el Superama, sucursal Río Churubusco, en el sur de la CDMX.

Para elaborar el listado con los precios en que se vende esta carne blanca en los supermercados, el organismo hizo un sondeo de servicios del 11 al 17 de julio. De esta manera obtuvieron que la sucursal Center Plaza de Soriana es donde venden más barata la pechuga, con un costo de 74.90 pesos el kilo y en el Walmart de Villa Coapa está a 89 pesos.

El pollo se ha convertido en uno de los alimentos más costosos de la canasta básica (Foto: Cuartoscuro)
El pollo se ha convertido en uno de los alimentos más costosos de la canasta básica (Foto: Cuartoscuro)

Esta pieza de pollo en particular se importa de Brasil, pero el producto no ha llegado a México, por lo que el precio se ha mantenido al alza, explicó Sheffield Padilla, en entrevista para el periódico Milenio.

La Secretaría de Economía autorizó cupos para importación de pollo completo o en pieza de Brasil, pero el titular ignora si ese espacio está siendo utilizado o no.

En este caso en particular, la carencia de pollo en el país no se debe a un descuido por parte de la dependencia, pues su competencia sólo es autorizar la entrada del alimento. Pero si ningún importador trae de Brasil ese pollo, ya sea completo o en piezas, el permiso no tiene efecto en el mercado, detalló Sheffield.