Los expertos detallaron que hay un estimado de entre seis y 19 vaquitas marinas, por debajo del ofrecido en marzo, que era de entre seis y 22 ejemplares vivos (Foto: Ilse Huesca/ Cuartoscuro)
Los expertos detallaron que hay un estimado de entre seis y 19 vaquitas marinas, por debajo del ofrecido en marzo, que era de entre seis y 22 ejemplares vivos (Foto: Ilse Huesca/ Cuartoscuro)

De acuerdo con los expertos, se cree que apenas sobreviven entre seis y 19 ejemplares de la vaquita marina, una especie endémica del Golfo de California y en peligro de extinción, similar a un delfín pero de menor tamaño.

El presidente del Comité Internacional para la Recuperación de la Vaquita Marina (CIRVA), Lorenzo Rojas-Bracho, aseguró al diario Excélsior que esa es la estimación que tienen, con una media de 10 vaquitas existentes, por debajo del estimado de hace unos meses, que daba entre seis y 22 ejemplares.

Además, Rojas-Bracho destacó que en septiembre iniciará la temporada de camarón en la zona, y se necesita una estrategia para que los pescadores legales usen redes de pesca alternativas, para evitar que ninguna vaquita marina quede atrapada entre las cuerdas y muera ahogada.

En 2015 se estableció un perímetro marítimo en el Mar de Cortés para proteger a la vaquita marina (Foto: Cuartoscuro)
En 2015 se estableció un perímetro marítimo en el Mar de Cortés para proteger a la vaquita marina (Foto: Cuartoscuro)

La estimación a la baja del CIRVA ocurrió apenas un mes y medio después de que la Unesco, en su 43º reunión del Comité del Patrimonio Mundial que se celebró en Bakú, la capital de Azerbaiyán, inscribiera a las islas y áreas protegidas del Golfo de California en la lista del Patrimonio Mundial en peligro, debido a la preocupación por la inminente extinción de esta especie.

Desde 2015, además, en la comunidad de San Felipe, en Baja California, en el noroeste de México, se ha establecido un perímetro marítimo en el llamado Mar de Cortés, como zona protegida para este animal.

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Pero, pesar de que el gobierno, encabezado en ese momento por Enrique Peña Nieto (2012-2018), ofreció un apoyo a los pescadores de la zona para respetar la veda, asociaciones civiles han denunciado que se presentaron muchos casos de corrupción.

“Fue un tema de corrupción bastante fuerte, porque el recurso no les llegó a los pescadores. Les llegaba a otras personas, se incluyó como beneficiarios a personas ajenas al sector, que ni siquiera eran parte de la comunidad”, dijo en su momento el presidente de la Asociación Civil “San Felipe Despierta”, Jesús Manuel Carrillo.

Las redes de enmalle que se usan para cazar otras especies ahogan a la vaquita marina (Foto: Archivo)
Las redes de enmalle que se usan para cazar otras especies ahogan a la vaquita marina (Foto: Archivo)

Detalló que de 2015 al 2018 se etiquetaron recursos federales por 2.800 millones de pesos para el apoyo a los pescadores por respetar la veda. “Pero sólo se entregaron apoyos por un máximo de 700 millones para el sector y cadena productiva de los pescadores. El resto, es decir más de 2.100 millones de pesos no sabemos dónde quedaron“, explicó.

Las circunstancias para salvar a esta especia de marsopa, que es esquiva y no suele sobrevivir en cautiverios, son complicadas, ya que a todo lo anterior se le suma la caza ilegal de totoaba, una especie cuya vejiga natatoria o buche es un codiciado manjar en China, donde se pagan hasta USD 100.000 por pieza.

Como consecuencia de ello, la vaquita marina inició su agonía, dada su captura incidental derivada de la obtención de ese pez, al igual que el poblado de San Felipe que entró en una severa crisis social y económica con el cierre de negocios, baja en el turismo y una alta emigración por falta de empleo.

La supervivencia del animal se complica, ya que la caza ilegal de la totoaba, un manjar en China, ha contribuido a la muerte de la vaquita marina (Foto: Archivo)
La supervivencia del animal se complica, ya que la caza ilegal de la totoaba, un manjar en China, ha contribuido a la muerte de la vaquita marina (Foto: Archivo)

A principios del siglo pasado, pescadores chinos y californianos poblaron la región paradisíaca del Alto Golfo de California e iniciaron la explotación del pez totoaba y otras especies endémicas de la región, que se llevaban a San Francisco, lo que detonó que San Felipe y otros pueblos de la zona se convirtieran primero en importantes pesquerías y después, en una importante zona de atracción turística.

Informes del CIRVA refieren que entre finales de la década de los setenta y ochenta la población se calculaba entre 200 y 500 vaquitas marinas. A mediados de 2014 se ubicó en 97, con menos de 25 hembras en etapa reproductiva. Entre septiembre y diciembre de 2015, la cifra disminuyó a 60 vaquitas. 

El Comité de Patrimonio Mundial de la UNESCO alentó a México en julio pasado a “fortalecer sus actividades de monitoreo para evitar la extinción inminente de la vaquita y asegurar que el área donde se concentran los últimos ejemplares esté completamente exenta de redes de enmalle“.

El Comité también pidió a los países de tránsito y destino de la vejiga natatoria de totoaba que “apoyen la lucha contra este comercio ilegal“.