(Foto: cortesía)
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Por Celia Antonini 

El pasado puede ser su mejor motor o su peor mochila. Si los hechos pasados los toma como experiencia y les saca provecho para avanzar, darse aliento y no cometer los mismos errores, entonces, ¡adelante! Serán su guía y su sostén en el presente.

Pero si su pasado implica para usted el adentrarse en situaciones que le provocan daño, que le confirman que no sirve, o si va a lamentarse de lo sucedido o va a querer que las cosas hubieran pasado de otra manera, entonces tendrá que comenzar por revisar la forma en que lo piensa.

Tanto el malestar como el bienestar habitan en nuestra mente y determinan la manera en que abordamos nuestra vida. Podemos mirar nuestra vida de dos maneras: una nos ayudará y nos servirá de sostén y la otra que nos dejará inmersos en el malestar.

Tendemos a pensar que podríamos haber hecho algo diferente y que los acontecimientos dolorosos de nuestra vida podrían haberse evitado.

La pregunta es: ¿Cómo? ¿Cómo evitar aquello que sucedió, si no podemos volver sobre nuestros pasos, sobre nuestras decisiones, sobre nuestros errores, ni sobre nada que haya sucedido? Nada del pasado puede alterarse.
Una de las mayores equivocaciones que solemos cometer es pensar en nuestro pasado con el conocimiento y el resultado presente. Si hoy miramos hacia atrás, podemos ver claramente las rutas equivocadas que tomamos, las decisiones que nos llevaron a un destino no deseado y todas las alternativas que podríamos haber tomado para lograr nuestros objetivos.

Pero allá y entonces, no teníamos la menor idea del trazado que estaba tomando nuestra vida, ni podíamos vislumbrar los resultados que obtendríamos, ni prever las consecuencias que hoy conocemos.
Pensar que las cosas deberían haber sido diferentes es una manera equivocada de plantearlo.

Usted está al 100% de sus posibilidades. Cada día de su vida, elige, piensa y decide con todo lo que sabe. Usted hoy toma sus decisiones, conduce su vida y realiza todas las acciones que considera buenas para usted solo con lo que sabe y aprendió hasta hoy.

Hoy no cuenta con los recursos futuros, ni tampoco conoce los resultados que se desprenderán de las acciones que realice ahora. Hará, al igual que todos nosotros, lo mejor que pueda, tomará sus decisiones deseando no haberse equivocado y esperando saber en el futuro, si estaba o no en lo cierto. No puede tomar una decisión hoy con el conocimiento que adquirirá mañana

Así como lo hace hoy, lo mismo hizo ayer. Sus decisiones anteriores también estuvieron basadas en el mismo principio, en hacer lo mejor posible con los recursos que en ese entonces contaba.

Es muy fácil realizar operaciones de suma, resta, multiplicación y división si tenemos 25 años, pero seguramente no lo era a los siete. Si revisamos los cuadernos de la escuela primaria y observamos las correcciones que hizo la maestra, podemos notar que las dificultades que teníamos entonces, no solo hoy están superadas sino que parecen fáciles.

Solemos cometer el error de mirar y juzgar nuestro pasado con el conocimiento presente. Nos criticamos y desvalorizamos por no haber resuelto los problemas cómo lo haríamos hoy.

Entonces, si va a mirar para atrás, trate de no ser injusto con usted mismo. Es muy fácil encontrar el error cuando sabemos el resultado, pero por sobre todo, es un planteo equivocado y una manera injusta de evaluarnos.

No retome hacia su pasado si va a utilizar esta clase de pensamientos: "debería haber hecho o haber dicho", "si hubiese sido…" "si hubiese hecho." "si no hubiese pasado." "si no hubiese estado…" etc.

Piense cualquier hecho de su vida y evite utilizar estas formas de pensar que implican un intento de cambio de una situación que ya sucedió.
Si podemos dejar de comparar aquello que queríamos con lo que verdaderamente obtuvimos gran parte de nuestros malestares desaparecerán.

Una gran parte del bienestar que logramos depende del grado de aceptación que tengamos sobre nuestra propia vida. El sentido y la interpretación que le damos a nuestro pasado es lo que lo convierte en nuestro mejor aliado o nuestro peor enemigo.

*Psicóloga y escritora

Lo publicado aquí es responsabilidad del autor y no representa la postura editorial de este medio