(Foto: cortesía)
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Por Ana Villagrán*

México había sido durante décadas un país con presencia y liderazgo internacional. Un país líder, con potencial gracias a sus capacidades productivas derivadas de nuestra ubicación geográficas, culturales e históricas, lamentablemente ahora con la llegada de la cuarta transformación y las malas decisiones del gobierno en curso esto ha cambiado.

Observamos un presidente con nula visión de México en el mundo, un mandatario que desde el inicio de su gobierno señaló que él no viajaría ni asistiría a cumbres mundiales porque no les concede la importancia que tienen, resultado en un desplazamiento de nuestro papel internacional, siendo preocupante que una visión tan cortoplacista y totalmente de corte ideológico ponga al país en un franco retroceso y aislamiento.

Quisiera señalar el peligro que está representando estos errores que más que hacernos aprender nos están llevando a una peor posición. Al presidente López Obrador y a la 4T les encanta hacer las cosas mal para después salir a decir ahora "Ahora sí lo vamos a corregir, vamos a hacer las cosas bien con el pueblo de México"

Iniciamos con la lamentable inacción de López Obrador frente al conflicto en nuestra hermana República de Venezuela y el tibio papel que nuestro mandatario decidió jugar, sin quedar claro si lo hacía por simpatías personales de Andrés Manuel con Nicolás Maduro; su se trataba de una piedra en el camino de posibles alianzas comerciales que ya se estaban trabajando, o de un escenario donde el alumno cuida al maestro.

Sea cual sea el motivo real, es profundamente triste que México, una nación que siempre había levantado la voz ante las injusticias , hoy se quede callado ante las atrocidades de Venezuela y al margen de algo tan significativo como el el acuerdo del Grupo de Lima.

El Partido Acción Nacional (PAN), fue la única instancia en el país que levantó la voz para señalar que no podíamos ser cómplices de la violación sistemática de los derechos humanos, ya que creemos que ninguna democracia es posible si se violenta la dignidad de las personas.

Siendo así, y ya con estos antecedentes el tema de los aranceles y el pobre papel de nuestro gobierno en la negociación ya no es para sorprendernos. Como lo señalaba la ex senadora y la hoy Secretaria de Asuntos Internacionales, Mariana Gómez del Campo, con esto que hizo el canciller Marcelo Ebrard con el presidente Donald Trump quedó por el piso la dignidad y la soberanía nacional, en una situación que se pudo haber controlado desde el inicio y hasta que Estados Unidos nos amenazara con el cobro de aranceles que francamente deteriorarían en demasía , porque nosotros lo señalamos desde el principio hubieran sido responsables con el flujo migratorio.

Reconocemos con enorme tristeza los escenarios latinoamericanos de pobreza, guerra y miseria, pero nunca se había visto antes en un arranque de sexenio una situación como la que estamos viviendo, consecuencia clara de las promesas de AMLO durante su periodo de campaña y ahora salimos a decir que vamos a ofrecer a los inmigrantes servicios de hospedaje, trabajo y salud pero cabe preguntarse ¿y para los mexicanos, ¿qué? O sea, si esto se hubiera hecho bien desde el principio no estaríamos entrando en un, o sea en un juego donde la Guardia Nacional, mecanismo para protección a los mexicanos y uno de los grandes aportes que oposición apoyó, hoy vaya a ser utilizada como policía migratoria.

Entonces, las y los mexicanos merecemos saber cuáles son los alcances reales del acuerdo con Trump y Ebrard, también que lo llamen a comparecer si tiene que ser porque tenemos que saber ¿A qué se refiere Trump cuando dice que México hará cosas que nunca ha hecho antes? ¿Qué nos falta por saber a los mexicanos? O sea, ¿Cuáles son las letras chiquitas de este tema?

Con López Obrador vemos un presidente que le está rehuyendo todo el tiempo a asumir su propio papel como presidente, porque es bien fácil rehuir de su responsabilidad en el ámbito internacional pero ¿por qué no va al G20? ¿por qué no asume realmente la importancia de México? Y ahora después de esta mala negociación quedamos como un trapo de cantina cuando México pudo, en el tema de los aranceles haberse colocado en otros términos por la importancia económica que tiene así, como todos los beneficios de hacer negocios con nuestra nación a nivel global. O sea, entonces la diferencia primera radica en cómo asume el presidente su papel como presidente ante las otras naciones. López obrador no lo está haciendo.

Quedan muchas preguntas aún por responder.

*Concejal de la Alcaldía de Cuauhtémoc en la Ciudad de México

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