Una abeja obrera recolecta néctar de una flor silvestre blanca, con el fin de alimentarse. Las abejas son fundamentales para lograr la reproducción de las plantas, además, producen miel a partir del néctar que extraen de las flores. En la Península de Yucatán, estas han sido afectadas por la deforestación y el uso de pesticidas (Foto: Cuartoscuro/Martín Zetina)
Una abeja obrera recolecta néctar de una flor silvestre blanca, con el fin de alimentarse. Las abejas son fundamentales para lograr la reproducción de las plantas, además, producen miel a partir del néctar que extraen de las flores. En la Península de Yucatán, estas han sido afectadas por la deforestación y el uso de pesticidas (Foto: Cuartoscuro/Martín Zetina)

Hace menos de una semana, la Unión Internacional para la Conservación de la Naturaleza dio a conocer que México es el segundo país del mundo con más especies en peligro de extinción, sólo por detrás de EEUU. Un dato bochornoso que dejó al descubierto la falta de políticas eficaces y evidenció el grave "aumento en la emisión de contaminantes, de la generación de residuos y de la descarga de aguas residuales" en el país.

La vaquita marina, el ajolote, el jaguar o el lobo mexicano son algunas de las especies en peligro de extinción más reconocidas en tierra azteca, y cada mes su situación crítica protagonizan titulare en las principales cabeceras de prensa. Mientras tanto,  en todo el territorio nacional pasa desapercibida la desaparición paulatina y silenciosa del "ser vivo más importante del mundo". Y parece que realmente se desconoce la fatalidad de esta disminución.

Más de 2.000 especies de abeja se encuentran en grave riesgo de extinción en México. La agricultura intensiva, el cambio climático y los plaguicidas están aniquilando sus poblaciones, sin que el fenómeno se revierta y sin importar que la Sociedad Geográfica Real de Londres declarara a este insecto el ser más invaluable que habita en la Tierra.

Quizás, para algunos, la afirmación del organismo londinense podría resultar una hipérbole de activistas exaltados. Pero lo cierto es que el 75% de los productos agrícolas que consume el ser humano en la actualidad depende directamente de los polinizadores. Y el mejor polinizador es la abeja, hasta el punto de que si continúa cayendo el número de colmenas, desaparecerán del mundo cientos de alimentos.

En los últimos cuatro años desaparecieron en el país 600.000.000 de abejas (Foto: Greenpeace)
En los últimos cuatro años desaparecieron en el país 600.000.000 de abejas (Foto: Greenpeace)

En México, el principal problema que amenaza a esta especie silvestre es la extensión de cultivos de maíz. Las plantas con flores autóctonas que polinizan las abejas y les sirven de alimento, desaparecen cada día para dar espacio a la producción de maíz, una planta sin flor, y por tanto, sin polen.

Tampoco contribuye a revertir su extensión la deforestación descontrolada, que destruye grandes extensiones de terreno colmados de flores. Según datos de la Secretaría de Medio Ambiente y Recursos Naturales (Semarnat), en los últimos 20 años se deforestaron en el país entre 155.000 y 776.000 hectáreas, una amplia horquilla que evidencia "el descontrol" de las autoridades.

"Al deforestar selvas, manglares y no cuidar los espacios donde las abejas viven las ponemos en peligro de extinción" explicó Adriana Correa, investigadora de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM), a la agencia Notimex.

Las cifras que maneja la UNAM están muy lejos de resultar alentadoras. Según sus investigaciones, en los últimos cuatro años el país perdió 600.000.000 de abejas. Un dato que continúa en aumento y que lleva a pensar si realmente se conoce los riesgos que supondría para el ser humano la extinción de este ser, pequeño -y a veces considerado intrascendental-.

Riesgos de la extinción de las abejas 

Cientos de productos de consumo humano existen gracias a la polinización, y desaparecerán si el mejor insecto polinizador se extingue (Foto: archivo)
Cientos de productos de consumo humano existen gracias a la polinización, y desaparecerán si el mejor insecto polinizador se extingue (Foto: archivo)

El cacao, el kiwi, las almendras, las manzanas, la vainilla, el melón o la sandía, son sólo algunos de los productos que desaparecerán si las poblaciones de abejas continúan disminuyendo. Todos son frutos que se dan gracias a la polinización, y que sin este proceso no existirían.

Por este motivo, el director General de la Organización de Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO), el brasileño José Graziano Silva, indicó que la extinción de la abeja no es únicamente un desastre natural por la aniquilación de un animal, sino por el papel de este insecto en el equilibrio de los ecosistemas, que fluyen de manera natural gracias a su acción.

Además, dijo, si se extinguen las abejas, la alimentación de la humanidad podría basarse en cultivos básicos como el maíz, el arroz o la papa. La polinización, recalcó, contribuye a incrementar la calidad de los productos que consumimos, al mejorar el sabor, el olor, el color y el valor nutricional. Todas estas cualidades se perderán si los factores que amenazan a este insecto no se regulan.

"Las abejas continúan bajo la gran amenaza de los efectos combinados del cambio climático, la agricultura intensiva, el uso de pesticidas, la pérdida de biodiversidad y la contaminación", apuntó Graziano.

Trigonas y meliponas: especies conocidas por los mayas 

La abeja que todos conocemos es la europea, que llegó a México tras la conquista de los españoles. Esta especie no se encuentra en peligro de extinción, debido al alto número de apicultores que trabajan con la producción de esta abeja en el viejo continente. La abeja maya, en cambio, sí está en riesgo (Foto: Archivo)
La abeja que todos conocemos es la europea, que llegó a México tras la conquista de los españoles. Esta especie no se encuentra en peligro de extinción, debido al alto número de apicultores que trabajan con la producción de esta abeja en el viejo continente. La abeja maya, en cambio, sí está en riesgo (Foto: Archivo)

Cuenta una antigua leyenda maya que las abejas y su miel son un regalo del dios Ah Musenkab, que descendió a la Tierra para entregar a los humanos el insecto polinizador. Desde ese momento, se consideraron sagradas.

Hoy, muchos siglos después, la abeja maya está en peligro de extinción, alertaron expertos de la UNAM. De entre las 2.000 especies en riesgo en México, destacan la melipona y la trigona -que las culturas indígenas comenzaron a utilizar hace 800 años– por la calidad de su producción, que supera a la de la especie europea.

"Conocidas por su nombre científico como meliponas y trigonas, estas abejas son originarias del continente Americano y se caracterizan porque no pican", explicó la investigadora de la UNAM, Adriana Correa, experta en medicina veterinaria y Zootecnica.

"Por tanto, trabajar con ellas (las abejas mayas) es muy seguro, pues pueden ser manejadas por la familia, incluidos los niños", añadió.

Una abeja trigona (Foto: Wikipedia)
Una abeja trigona (Foto: Wikipedia)

En una entrevista con el Diario de Yucatán, indicó que la deforestación y el cambio climático son los factores principales de la desaparición de ambas especies. Relató que la abeja que todos conocemos es la Apis Mellifera, procedente de Europa, que llegó a México tras la conquista española. Sin embargo, contó, "el tipo de miel que producen las abejas maya posee características medicinales y curativas que la convierten en un mejor producto que el realizado por las europeas.

México ocupa el séptimo lugar como productor de miel a nivel mundial, y en  obtuvo una producción total de 62.200 toneladas, la más alta de las últimas dos décadas. Esto provoca que la disminución progresiva de la poblaciones de abeja sea aún más alarmante, al tener una incidencia directa en muchas economías locales.

"Tenemos que cuidar el medio ambiente porque las meliponas y trigonas son las polinizadoras de la selva por excelencia", destacó la investigadora.