Tras el terremoto en México, la desesperación de quienes no saben dónde dormirán

Infobae recogió testimonios de quienes perdieron su casa o no han podido reunirse con sus hijos o encontrar a sus familias. Los mexicanos viven horas de angustia a causa de un nuevo terremoto

(AFP)
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Después de segundos de pánico durante el terremoto que el martes sacudió nuevamente a México, en la capital del país existen decenas de personas que no saben dónde pasarán la noche no sólo porque sus hogares colapsaron sino porque trasladarse de un lugar puede resultar imposible.

El temblor del 7 de septiembre de 8.2 grados no provocó el pánico que el del martes que dejó sin hogar a un número indeterminado de personas. Aunque algunos teatros se han habilitado como albergues y la gente puso a disposición sus autos para trasladar a quienes viven lejos, toda ayuda es insuficiente para una ciudad en la que diariamente se mueven 25 millones de personas.

"Mi edificio quedó todo colapsado porque ya es muy viejito, ya estaba inclinado y con esto pues se cayeron tanques de gas, y una parte. Yo no voy a regresar hasta que llegue Protección Civil", dijo Nancy que vive en la zona del Metro Villa de Cortés, en la zona sur de la capital mexicana, por cuestiones de trabajo tuvo que trasladarse a la parte centro.

Después del sismo tuvo comunicación con su novio, quien le dijo que el apartamento estaba dañado.

El pavor en la capital mexicana fue generalizado, las hordas de personas que caminaban por las calles ante la falta de transporte público simulaban las escenas de las películas después de algún desastre.

"Allá adentro todo empezó a tronar se empezaron a romper los vidrios, hace poco fue lo mismo, hasta cuándo", expresó Silvia unos minutos después del sismo. Visiblemente afectada, afirmó que lo único que pedía es que si volvía a temblar es que no fuera de noche, "como la vez pasada, porque luego uno no puede ni ver qué pasó".

Salvador vivió también los sismos de 1985, los más devastadores que se recuerden, del centro de la ciudad tuvo que trasladarse a la zona de la colonia conocida como Escandón. Aunque esta vez su edificio sólo sufrió daños menores, no pudo evitar que al ver las escenas de pánico se le llenaran los ojos de lágrimas.

Justo este martes recordaba a sus muertos: su hermana y un sobrino pequeño. "Todos los (día) 19 nos juntamos, ya pasó mucho tiempo, pero los seguimos recordando porque para nosotros fue algo que nos impacto mucho, ahora en cuanto encuentre a mi familia vamos a ver la manera de estar todos juntos por si vuelve a pasar algo igual".

"A mi lo que me urge es ir por mis hijos a la escuela, ahorita iba a ir por ellos porque salen a las dos", comentó Mariana mientras formaba parte de las ordas que caminaban desesperadas hacia algún lado.

Hospitales fueron evacuados para evaluar los daños. Algunos doctores buscaban la manera de trasladarse a las áreas más afectadas para ofrecer ayuda.

Uno de ellos es Manuel, un internista de un hospital privado "estoy esperando que llegue otra ambulancia para poder irme con ellos".

Dijo estar tranquilo porque brevemente había tenido contacto con su madre, quien estaba muy asustada pero bien. "Escuchó en la radio que otra vez hay edificios que se cayeron y gente que se quedó sin casa, me dijo que está bien y que mejor me vaya a donde me necesitan".

Belinda vive en el centro de la capital, donde también se reportaron derrumbes y edificios dañados, "nosotros vivimos en una de las vecindades que están en el centro, en mi casa no hay teléfono, mi mamá no tiene celular, estoy desesperada porque no sé nada, necesito llegar ya".

Otros como Óscar Cantellano quien a pesar de estar sepultado bajo los escombros en un edificio que se derrumbó en la calle Álvaro Obregón cinco horas después del sismo enviaba mensajes a través de su celular para que lo rescataran.

Los que tenían auto optaron por movilizarse a lugares cercanos donde se encontrarán sus familiares.

"Queremos estar juntos por si algo pasa, ahorita vamos a casa de mi mamá, ya mis hermanos con sus hijos van para allá. Vamos para el Ajusco (Sur) y ahorita en el camino pues vamos a ver si podemos llevar a alguien más para allá", señaló Carlos mientras subía a su auto con su esposa y su mascota.

Aún hay quienes no pueden entrar en contacto con sus familiares. También se hacen exhortos para que quienes tienen señal de Internet liberen la clave porque aún hay personas atrapadas en los edificios que por falta de datos no pueden alertar que están ahí.

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