Asesinatos, canibalismo y dos barcos congelados: la tenebrosa leyenda de los "129 fantasmas de hielo" del Ártico

Los restos del Erebus y el Terror fueron hallados en 2014 y 2016 respectivamente (AMC)
Los restos del Erebus y el Terror fueron hallados en 2014 y 2016 respectivamente (AMC)

173 años atrás, dos de los mejores buques de la Royal Navy del Reino Unido se lanzaban a una misión única. El RMS Erebus y el RMS Terror debían encontrar un pasadizo en el Ártico que pudiera unir Europa con Asia, pasando por lo más nórdico de América, entre el Atlántico y el Pacífico. Una expedición riesgosa, que se adentraría en lo más misterioso de una región apenas explorada.

El 19 de mayo de 1845, los marineros, oficiales y capitanes se despidieron de sus familias con la promesa de volver. Lo hicieron en el pintoresco puerto de Greenhithe en busca del aún desconocido Paso del Noroeste. Los lideró John Franklin, secundado por los comandantes James Fitzjames, en el Erebus y Francis Crozier, en el Terror.

Bajo su mando, 126 hombres. Valientes, aguerridos, aventureros. Nunca imaginaron que serían recordados como los "fantasmas de hielo congelados en el tiempo", como los llamó el periodista Iker Jiménez, especialista en la leyenda.

Franklin ya había intentado otras dos veces hallar el paso. Sin éxito. Incluso la segunda terminó en tragedia. De los 20 expedicionarios que partieron desde Inglaterra, solo regresaron 9. Entre ellos, él, quien sería luego conocido como "el hombre que se comió sus botas". Es que para sobrevivir, esos valientes marinos debieron recurrir a todo tipo de acción. Desde alimentarse con los cueros de sus ropas, hasta… practicar el canibalismo con quienes iban muriendo.

Pero Franklin estaba obsesionado con esa expedición y consiguió que las autoridades se fijaran una vez más en él para el viaje de 1845, junto con Fitzjames y Crozier y otros 126 hombres de mar. Jamás retornarían y nada más se sabría sobre ellos. Solo leyendas, mitos e historias incomprobables contadas por los inuit, los nativos de la región que durante 100 años contaron diversas narraciones sobre lo sucedido.

A lo largo de casi dos siglos fueron decenas las representaciones que se hicieron sobre lo ocurrido en el Ártico
A lo largo de casi dos siglos fueron decenas las representaciones que se hicieron sobre lo ocurrido en el Ártico

Una de las más extendidas fue que tanto el Erebus y el Terror quedaron encallados en una de las zonas más sórdidas del Ártico: el Estrecho de Victoria, en Canadá. De haber quedado atrapados allí habrían muerto congelados en poco tiempo. Es que con la tecnología de la época era poco lo que podían hacer para ser rescatados. Y la comunicación con el almirantazgo se había cortado poco tiempo después de partir.

La zona del Estrecho de Victoria es la más fría de Canadá. Allí, cuando sol brilla con mayor potencia la temperatura trepa a… 10 grados centígrados bajo cero. A pesar de ser una de las teorías más extendidas, no es la oficial.

Otras historias ofrecen aspectos más escalofriantes sobre lo ocurrido. Según los relatos recogidos y extendidos por los esquimales inuit, los marineros habrían comenzado a asesinarse entre ellos. A decapitarse entre ellos para beber los líquidos de su cerebro y luego comérselos. Es que los hombres padecieron todo tipo de alucinaciones, espejismos que les provocaron desesperación.

Otras hipótesis son menos cruentas. Los marineros y sus capitanes habrían padecido patologías como el escorbuto, la tuberculosis, la falta de zinc, neumonía o la enfermedad de Addison. Esta enfermedad es una deficiencia hormonal causada por el daño de la glándula adrenal, lo que ocasiona una hipofunción corticosuprarrenal primaria. A todo esto se le sumaba el hambre, de acuerdo con el diario español ABC.

Pero también habrían muerto por envenenamiento. Es que las ocho mil latas de conserva que se fabricaron para alimentar a los marineros fueron hechas tan de prisa que hubo una falla fatal. "Se hicieron de una manera muy descuidada, haciendo que el plomo gotease en el interior de la lata como cera derretida". La explicación corresponde a Owen Beattie, profesor de Antropología de la Universidad de Alberta.

Imágenes de la serie “The Terror”, de AMC, que cuenta la historia de los 129 expedicionarios de los barcos Erebus y Terror
Imágenes de la serie “The Terror”, de AMC, que cuenta la historia de los 129 expedicionarios de los barcos Erebus y Terror

Pero además de las latas, también el agua que se conectaba entre ambos buques se contaminó con plomo, según descubrió el equipo liderado por Beattie y que se desplazó hacia la escena en 1981, donde fueron encontrados los restos humanos de los legendarios hombres de mar, protagonistas de leyendas de todo tipo.

Varios de los cadáveres aparecieron al lado de latas de comida sin tocar. Es que los tripulantes supieron que algo mal había dentro de ellas y prefirieron abandonar sus raciones y esperar a que alguien los rescatara en medio del frío Mar Ártico. "Preferían morir de hambre a tener que sufrir el dolor de comer comida envenenada", explicó la periodista Carmen Porter, del programa Cuarto Milenio y especialista en temas históricos.

La desesperación, la falta de comida y el envenenamiento llevaron a la locura a varios de ellos, de acuerdo con el relato de Porter reproducido por ABC. Fue así como uno de ellos "comenzó a asesinar a sus compañeros y a comer su carne".

En la primavera de 1848, el Gobierno británico envió las primeras expediciones para buscar a los tripulantes y las naves perdidas. Sin éxito. Dos años después encontrarían las tumbas de John Torrington, John Hartnell y William Braine. Un siglo después les realizarían la autopsia para saber qué había pasado con ellos: Torrington había perecido como consecuencia de una neumonía agravada por el plomo encontrado en sus pulmones.

Una escena de la serie “The Terror”, emitida por la cadena AMC
Una escena de la serie “The Terror”, emitida por la cadena AMC

En 1854, John Rae encontró más cuerpos. Entre ellos, el del capitán del Terror, Crozier. Tuvo además contacto con los inuit. Le dijeron que unos cuarenta hombres demacrados habían sido vistos en un bote en el Río Back. "Se comían a los muertos", le aseguraron a Rae, según explicaría años después.

En abril de 1859, más evidencia. Reveladora. Escalofriante. Expedicionarios ingleses hallaron en un "altar" de piedras llamativo una nota. Llevaba la firma del capitán Crozier. Estaba fechado once años atrás: abril de 1848. Era lapidario y con un dejo de nostalgia. El comandante del Terror sabía que no lo lograrían. Contaba que Franklin había muerto el 11 de junio de 1847.

Unos 105 hombres que habían sobrevivido hasta esa fecha marchaban hacia el Río Back, el mismo que los esquimales le habían indicado a Rae tiempo antes. Pero con el tiempo ya todo fue en vano. Nadie sobreviviría. Y nadie hallaría jamás los restos ni de Fitzjames ni de la tripulación.

En 2014 y 2016 se hallaron los restos hundidos del Erebus y del Terror, respectivamente. Había indicios de que hubo incendios en la borda, pero intencionales. ¿Para qué crearon una fogata? ¿Con qué? ¿Con los cuerpos de quienes iban muriendo? El misterio se lo llevaron sus protagonistas a sus tumbas: bajo el helado mar, bajo una piedra en algún lugar remoto o en las profundidades del Río Back. Si es que alguna vez lo alcanzaron.

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