Así fue la visita de la reina Isabel II y Felipe de Edimburgo a México en 1975: realeza, gastronomía típica y diplomacia

La monarca y el príncipe consorte llegaron a la isla de Cozumel, en Quintana Roo, la mañana del 24 de febrero de 1975

Extracto de video transmitido por la televisión nacional mexicana.
Extracto de video transmitido por la televisión nacional mexicana.

El príncipe Felipe, esposo de la reina Isabel II, murió este viernes a los 99 años y por eso recordamos su paso por las calles de México al lado de la Reina Isabel II en la visita diplomática que realizaron en febrero de 1975.

La monarca y el príncipe consorte llegaron a la isla de Cozumel, en Quintana Roo, la mañana del 24 de febrero de aquel año en el yate real Britannia, para después abordar la aeronave que los trasladó a la Ciudad de México.

“Los mexicanos son alegres. Me di cuenta por la forma festiva en que actuaban en las vallas, por la música y por el bullicio”, declaró la monarca al inicio de su visita y frente a la prensa ya en el centro del país.

Justo después de trasladarse a la capital del país, el príncipe de Felipe detalló cómo sería su recorrido en esta visita.

Extracto de video transmitido por la televisión nacional mexicana.
Extracto de video transmitido por la televisión nacional mexicana.

“Ya vine hace cinco años”, mencionó a El Universal el duque, quien añadió que en su pasada estancia pudo jugar al polo y ahora tenía un itinerario más formal: “Esta visita es oficial y el horario está completo”.

Ya en la Ciudad de México, la pareja real británica ofreció una cena en la embajada británica para el entonces presidente de México, Luis Echeverría Álvarez, y la Primera Dama de la época, quienes disfrutaron de un delicado, pero muy mexicano menú, según el diario mexicano.

Tanto la Reina como el ex Presidente de México se pronunciaron en un nuevo encuentro y ya en Palacio Nacional por la paz mundial, la seguridad y abandonar los viejos esquemas, así como por estrechar lazos entre ambas naciones.

A lo largo de la visita diplomática, la reina y el príncipe degustaron comida típica y algunos platillos específicos como melones de Uruapan, fresas de Zamora y agua de Limas de Silao.

La visita real concluyó después de seis días en los que prevalecieron la realiza, la calidez y la cultura mexicana.

FOTO: BRITISH PATHÉ
FOTO: BRITISH PATHÉ

Ésta no fue la única vez que el duque de Edinburgo estuvo en México. En 1968 ya había viajado solo a la capital mexicana y aquí vivió un bochornoso momento.

Este episodio fue relatado por Kitty Kelley en el libro The Royals, donde se ventiló que el príncipe Felipe vivió un encuentro incómodo cuando le ofrecieron ingresar a una alberca al lado de Cristina Ford, esposa de Henry Ford, nieto de la empresa automotriz.

Esta pintoresca reunión fue organizada por la actriz Merle Oberón en honor al príncipe consorte y relatado por Jody Jacobs, ex reportera de Women’s Wear Daily y editora de sociedad de Los Angeles Times.

Jacobs fue la encargada de contar a Kelley cómo el esposo de la Reina Isabel II prefirió huir de la fiesta cuando le propusieron ingresar a la piscina sin nada de ropa.

“Después de la cena, cuando la mayoría de los otros invitados se habían ido, yo era parte de un pequeño grupo de pie con el Príncipe cerca de unas puertas francesas que conducían a la terraza y la piscina”, comentó Jacobs a la autora de The Royals.

FOTO: BRITISH PATHÉ
FOTO: BRITISH PATHÉ

“Había otras mujeres, incluida Cristina Ford, que estaba bronceada y morena... Esta era la misma Cristina Ford cuyo baile loco en una cena en la Casa Blanca para la princesa Margarita había sido noticia internacional: Cristina, que estaba haciendo el giro, se quitó su vestido blanco sin tirantes. La parte superior de su vestido literalmente se cayó”, relató.

La periodista destacó que esto lo hacía para llamar la atención del ahora fallecido duque de Edinburgo: “Ella estaba coqueteando locamente con el príncipe Felipe. Habían bailado varias veces esa noche”.

Pero todos quedaron desconcertados cuando la esposa de Henry Ford propuso ingresar a la alberca sin ninguna prenda puesta.

“Nosotras (las mujeres presentes) podríamos dejar nuestros sujetadores y braguitas”, aseguró Cristina.

FOTO: BRITISH PATHÉ
FOTO: BRITISH PATHÉ

Ante provocadora invitación, el duque prefirió retirarse de la reunión. “Sonrió a Cristina y al resto de nosotros. Rápidamente fue rodeado por su grupo, que apareció de la nada; se despidió de Merle y se fue”, relató Jacobs.

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