¿Cómo funcionan las máquinas expendedoras de exámenes de COVID-19?

En general distribuyen kits gratuitos de auto testeo. En ocasiones, requieren de un buzón de depósito aparte donde las personas dejan la muestra que tomaron para que sea analizada en un laboratorio

En general distribuyen kits gratuitos de auto testeo
En general distribuyen kits gratuitos de auto testeo

Populares por décadas para comprar de manera rápida y en cualquier pasillo golosinas y gaseosas, la pandemia le ha dado un nuevo uso a las viejas y conocidas máquinas expendedoras. Ahora, en sitios de gran tránsito como universidades o aeropuertos, se las está utilizando para distribuir exámenes de COVID 19.

En algunas ocasiones, estos exámenes se venden. Como si se estuviera comprando una Coca-Cola, se pagan los 20 dólares promedio que cuestan los exámenes caseros, y la máquina libera una caja de auto-examen. Pero en la gran mayoría de los casos, estas pruebas se distribuyen de manera gratuita, usando a la máquina solo como un instrumento para la distribución de los kits. Suele ser el gobierno federal el que paga por estas pruebas.

Una de las máquinas expendedoras
Una de las máquinas expendedoras

Se pueden obtener en estas máquinas desde test rápidos de antígenos caseros, así como los elementos necesarios para tomar una muestra y enviarla a un laboratorio para que se haga un examen PCR.

El primer lugar en el que se están popularizando este tipo de máquinas son los campus universitarios. La Universidad de California en Los Ángeles fue una de las primeras en el país en implementar el sistema, y lo anunciaron de manera simpática en sus redes sociales.

Entre medio de las clases en UCLA, los estudiantes pueden parar para conseguir una comida rápida en las máquinas expendedoras, tomar una bebida, o hacerse la prueba del COVID 19″, decían en las redes oficiales de la universidad.

Un estudiante junto a una máquina expendedora
Un estudiante junto a una máquina expendedora

La Universidad de Utah reinició sus clases el 10 de enero, dando comienzo al semestre del otoño boreal. Para combatir la ultra contagiosa variante Ómicron, decidieron poner a lo largo de todo el campus máquinas expendedoras en las que ofrecen kits gratuitos para que los estudiantes y empleados de la universidad se tomen ellos mismos las muestras y las envíen a analizar en exámenes PCR. Una vez que la persona toma la muestra, junto a la máquina expendedora hay una estación de recolección de muestras (similar a lo que se utiliza para el correo). Una o dos veces por día, un laboratorio que trabaja con la universidad recoge las muestras (que cada una viene empaquetada con los datos de la persona), y en 24 o 48 horas llegan los resultados.

“Esto estuvo pensado para aquellos que fueron contacto estrecho pero son asintomáticos. Para los que tienen síntomas tenemos otras opciones de testeo, pero para los asintomáticos es más simple hacerlo de esta manera, para evitar las largas filas y demoras en los centros de examen”, decía a la prensa Rebecca Walsh, vocera de la Universidad de Utah.

Los kits de PCR de auto-testeo consisten en un hisopado cuya muestra se conserva en un tubo de ensayo que ya viene preparado con un líquido especial. Todo se envía herméticamente cerrado en un sobre que lleva los datos del paciente. La otra modalidad común es una muestras de saliva que también se deposita en tubos de ensayo que ya vienen con un líquido. De igual manera, todo se envía cerrado herméticamente con los datos del paciente.

Allí se dejan las muestras
Allí se dejan las muestras

Los aeropuertos son los otros lugares en los que se están popularizando este tipo de máquinas. La empresa Wellness 4 Humanity ha instalado varias máquinas en el aeropuerto de Oakland en las que distribuyen kits para tomar muestras de saliva para exámenes de PCR. Esas máquinas no dan los kits de manera gratuita, sino que se venden como si se los estuviera comprando en una farmacia.

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