El plan de Elon Musk para mantener en actividad SpaceX que derivó en importantes hallazgos científicos sobre el COVID-19

El multimillonario logró que 4.000 de sus empleados participaran en un estudio sobre anticuerpos e inmunidad

Elon Musk (Reuters)
Elon Musk (Reuters)

Cuando se desató la pandemia del coronavirus, Elon Musk estaba punto de cumplir uno de sus sueños: en mayo su empresa de exploración espacial SpaceX iba a lanzar por primera vez una nave tripulada al espacio... Pero el virus amenazaba todos sus planes. El multimillonario necesitaba encontrar una manera de mantener las instalaciones abiertas de forma segura y limitar la propagación del Covid-19. Todo un desafío cuando los test escaseaban en EEUU y en el mundo.

Así, para controlar la prevalencia del virus entre los trabajadores de SpaceX en todo territorio norteamericno, Musk y el principal ejecutivo médico de la empresa trabajaron con médicos e investigadores académicos para crear un programa de pruebas de anticuerpos. Y más de 4.000 trabajadores de SpaceX se ofrecieron como voluntarios para realizar análisis de sangre mensuales.

El objetivo era mantener abiertas todas las instalaciones y cumplir con el calendario. Muchas empresas hicieron lo mismo, pero Musk fue más allá: aprovechó las pruebas para desarrollar un estudio científico sobre la inmunidad natural al covid-19.

Dirigido por la doctora Galit Alter, miembro principal del Instituto Ragon de Massachusetts General Hospital, MIT y Harvard, este estudio descubrió que, aunque los anticuerpos contra el SARS-CoV-2 pueden ser una buena forma de medir la exposición al virus, su presencia por sí sola no es suficiente para determinar si una persona tiene una protección duradera. Es decir que el haber tenido coronavirus no siempre inmuniza.

Alter explicó que “este estudio indica que no es simplemente la presencia o ausencia de anticuerpos lo que importa; más bien, la cantidad y el tipo de anticuerpos pueden desempeñar un papel definitorio en el desarrollo de una respuesta inmunitaria protectora.”

El proyecto se inició en abril de 2020 y, junto a Alter y su grupo, participaron Anil Menon, director médico de SpaceX; Doug Lauffenberg, profesor Ford de Ingeniería Biológica, Ingeniería Química y Biología del MIT; y Eric Nilles, director del Programa de Enfermedades Infecciosas y Epidemias de la Iniciativa Humanitaria de Harvard; y el propio director general de SpaceX. Musk, de hecho,  figura como coautor del estudio revisado por pares, que aparece en la revista Nature Communications.

“Esta colaboración con SpaceX, que ha reunido a inmunólogos, epidemiólogos, biólogos moleculares y computacionales y modeladores de enfermedades infecciosas, es un ejemplo fantástico de trabajo en equipo entre instituciones y disciplinas, y estoy encantado de ver esta primera publicación de estos esfuerzos”, aseguró Nilles, que también es profesor en HMS y médico adjunto en el Brigham and Women’s Hospital.

Aunque el objetivo original del estudio era medir los niveles de anticuerpos a lo largo del tiempo, cuando empezaron a aparecer informes de reinfección, el equipo de Alter se dio cuenta de que sus muestras podían contener información mucho más valiosa de lo que pensaban en un principio.

De los aproximadamente 4.000 trabajadores de SpaceX que se sometieron a múltiples pruebas, 300 se infectaron con Covid-19. Los investigadores disponían de datos suficientes sobre 120 personas para profundizar en sus infecciones y en los niveles posteriores de anticuerpos para sacar conclusiones en el estudio. La edad media de esa pequeña muestra era de 31 años, y el 92% de ellos eran hombres, lo que, según reconocen los autores, podría sesgar sus conclusiones, ya que las personas de distintas edades y procedencias presentan diferentes respuestas del sistema inmunitario. El estudio incluyó los resultados de las pruebas entre abril y junio.

“A principios de la primavera, no estábamos seguros de que la infección asintomática pudiera generar anticuerpos de larga duración”, dice Alter, “ni de que tuvieran la capacidad de neutralizar o matar el virus”. Sin embargo, el equipo sí sabía que 120 de sus participantes en el estudio habían experimentado COVID-19 leve o asintomático que había dado lugar al desarrollo de anticuerpos contra el virus. Al utilizar técnicas sofisticadas para profundizar en estas respuestas de anticuerpos, descubrieron que los individuos que habían desarrollado un mayor número de anticuerpos, asociados a síntomas más fuertes en caso de COVID-19 leve, también habían desarrollado funciones inmunitarias asociadas a la protección inmunitaria natural.

“Una vez que se alcanza un determinado umbral de estos anticuerpos, es como si se encendiera un interruptor y pudiéramos observar las funciones efectoras de los anticuerpos”, afirma Yannic Bartsch, becario postdoctoral de Ragon y primer autor del estudio. “Estas funciones no se observaron en individuos con anticuerpos más bajos, y el nivel de protección contra las reinfecciones es incierto en estos individuos”.

“Para que esto quede realmente claro a nivel de salud pública sería necesario realizar estudios de reinfección y seguir a las personas para que se reinfecten” a lo largo del tiempo, dijo Joshua T. Schiffer, profesor asociado de la división de vacunas y enfermedades infecciosas del Centro de Investigación del Cáncer Fred Hutchinson.

Aunque queda por hacer más trabajo, éste es un primer paso importante para entender la inmunidad natural al SARS-CoV-2. Dada la limitada disponibilidad de vacunas contra el COVID-19, es vital conocer la infección asintomática, la inmunidad natural y quiénes, exactamente, corren el riesgo de reinfectarse, para que la implantación de la vacuna sea eficaz y tenga éxito.

Lanzamiento SpaceX NASA

En mayo pasado, finalmente, SpaceX lanzó con éxito un vuelo de prueba de su cápsula Dragon en Florida con dos astronautas.

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