Alexander Vindman, director de Asuntos Europeos en el Consejo de Seguridad Nacional en la Casa Blanca (Reuters)
Alexander Vindman, director de Asuntos Europeos en el Consejo de Seguridad Nacional en la Casa Blanca (Reuters)

Entre los ataques de la Casa Blanca y los republicanos, un militar estadounidense dijo el martes que “cumplió con su deber” al alertar a sus superiores sobre el tono de una llamada entre Donald Trump y el presidente ucraniano, en el centro de una investigación que apunta a destituir al mandatario.

Luciendo su uniforme, el teniente coronel Alexander Vindman, que trabaja para el Consejo de Seguridad Nacional en la Casa Blanca, testificó en una audiencia pública en el Congreso junto a Jennifer Williams, asesora especial del vicepresidente estadounidense Mike Pence.

Los dos funcionarios escucharon en vivo el 25 de julio la conversación en la que Trump le pidió a su homólogo ucraniano, Volodimir Zelenski, que investigara a Joe Biden, uno de sus posibles oponentes en las elecciones presidenciales de 2020. Lo que muchos consideraron un intercambio "inapropiado".

Vindman, nacido en Kiev y emigrado a los 3 años a Estados Unidos, recibió críticas e insinuaciones de los partidarios del presidente, que cuestionaron su lealtad.

“Nunca he visto a este hombre”, dijo Trump en la Casa Blanca, calificando las investigaciones de “farsa”. Desde el lanzamiento del procedimiento de juicio político a fines de septiembre, Trump denuncia incansablemente una “cacería de brujas” e incluso un intento de “golpe” de Estado por parte de los demócratas que lo acusan de abuso de poder.

Jennifer Williams y Alexander Vindman (Reuters)
Jennifer Williams y Alexander Vindman (Reuters)

Pero la oposición sospecha que Trump congeló la ayuda militar este verano boreal para forzar a Zelenski a realizar la investigación. Esta asistencia era crucial para ese país del este europeo envuelta en guerra con Rusia, dijo Vindman.

Explicando que había escuchado “alrededor de una docena de otras llamadas telefónicas presidenciales” como parte de sus deberes, Williams dijo a su vez que consideró “inusual la llamada del 25 de julio” porque se refería a cuestiones de política interna estadounidense.

Trump y sus aliados republicanos han tratado de retratar a estos dos asesores principales como de posición contraria al presidente, lo cual ambos han negado. Incluso la cuenta oficial de Twitter de la Casa Blanca, en medio de la audiencia, cuestionó, cuestionó el “discernimiento” de Vindman, quien sigue siendo su asesor. A la vez, los legisladores republicanos han argumentado que algunos de sus colegas sospechaban que él tenía información filtrada.

Vindman admitió que los ucranianos le habían ofrecido convertirse en su ministro de Defensa, pero dijo que se negó de inmediato. Frustró a los críticos republicanos al leer una entusiasta evaluación de su trabajo, que se remonta a mediados de este año. Afirmó también que los ataques contra testigos convocados al Congreso son “censurables”.

Testimonio estelar

Es una semana maratónica de audiencias en el marco de la investigación legislativa, con nueve declaraciones previstas hasta el jueves. La secuencia de estos testimonios sugiere que los demócratas, que controlan la Cámara de Representantes, esperan votar rápidamente sobre la acusación formal del presidente, o sea instalar un juicio político para su destitución. Sin embargo, Trump evitaría una eventual salida, pues la tarea de juzgarle corresponde al Senado, controlado por los republicanos, que continúan abroquelados a su alrededor.

En una segunda sesión estuvieron otros dos testigos destacados: el ex enviado especial de Estados Unidos a Ucrania, Kurt Volker, y el asesor del Consejo de Seguridad Nacional, Tim Morrison, quienes respaldaron las acusaciones de que la Casa Blanca solicitó la ayuda de carácter político. Volker aseguró que había puesto en contacto a funcionarios ucranianos con el abogado personal de Trump, Rudolph Giuliani, quien durante meses lideró una campaña para convencer a Kiev de investigar a Joe Biden. Morrison, también miembro del Consejo de Seguridad Nacional, testificó a su lado.

Gordon Sondland, figura central de la trama ucraniana (Reuters)
Gordon Sondland, figura central de la trama ucraniana (Reuters)

Ambos atribuyeron más la culpa a una vía diplomática “irregular” en manos de Giuliani, y de Gordon Sondland, el embajador de Estados Unidos en la Unión Europea, sin atribuirle la responsabilidad directamente a Trump. Volker también subrayó en repetidas ocasiones que las acusaciones de Trump de que Biden pudo haber actuado de manera corrupta en Ucrania, “no eran creíbles”.

Precisamente Sondland se presentará este miércoles, en uno de los testimonios más esperados del caso, ya que tuvo un rol clave en la trama ucraniana. Su declaración es imprevisible, ya que enmendó sus dichos previos en una audiencia privada.

El acaudalado hotelero, nombrado tras una importante donación a la ceremonia de investidura de Trump, ha afirmado que ha conversado varias veces con el presidente y que estaba actuando en su dirección. Es probable que el enviado se enfrente a duras preguntas de los legisladores de ambos partidos sobre la llamada del mandatario.

(Con información de AFP y AP)

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