Los peligros asociados a la utilización de cigarrillos electrónicos ya son bien conocidos (Shutterstock)
Los peligros asociados a la utilización de cigarrillos electrónicos ya son bien conocidos (Shutterstock)

En los últimos meses, 33 personas perdieron la vida por enfermedades vinculadas al vapeo. Una cifra alarmante que provocó una grave crisis de sanidad pública a nivel internacional, y que empujó a los gobernadores de estados como Michigan, Nueva York y Massachusetts a prohibir la venta de cigarrillos electrónicos en todo su territorio.

Además de las víctimas mortales, el consumo de este dispositivo -que prometía ser una alternativa saludable al cigarro tradicional-, llevó a 1.749 personas al hospital. Todas presentaron deficiencias respiratorias y graves enfermedades pulmonares.

Ante la epidemia incontenible, las autoridades sanitarias de EEUU se alzaron al unísono contra el vapeo; los investigadores centraron sus jornadas en identificar cuál era el componente químico nocivo y el polémico debate aterrizó en el Congreso federal. Pero ninguna autoridad o experto mencionó entonces que una gran parte de las personas que enfermaron en ese tiempo utilizaban el cigarrillo electrónico para inhalar THC, el ingrediente principal de la marihuana.

(Foto: Misael Valtierra/ Cuartoscuro)
(Foto: Misael Valtierra/ Cuartoscuro)

Mientras que un grupo cada vez mayor de fumadores abandonaba el tabaco tradicional y se volvía adepto al vapeador, una parte no menos importante de consumidores de marihuana utilizaba el dispositivo tecnológico para inhalar el estupefaciente.

La tendencia se extendió hasta el punto de que las empresas legalizadas de marihuana explican que en la actualidad, los productos de vapeo representan el 30% de sus negocios, según informó el diario estadounidense The New York Times. Y no es de extrañar que este dispositivo electrónico convenza a los fumadores de cannabis: además de no soltar cenizas, neutraliza más el olor, por lo que es más fácil ocultar su consumo en lugares públicos.

Así, el uso del vapeador para inhalar marihuana creció en las sombras, impulsado por la legalización de la sustancia en estados como California, Alaska, Colorado o Massachussetts; por la posibilidad de adquirir en la calle cannabis de bajo costo; y por las distintas regulaciones que permiten el consumo de este estupefaciente en casos y pesos concretos.

Sin embargo, hasta el momento no se ha hablado de sus efectos nocivos.

"Se sabe muy poco sobre los efectos de vapear aceites de cannabis”, explicó en declaraciones a The New York Times Neal Benowitz, profesor de medicina e investigador de nicotina y vapeo de la Universidad de California. Algunos ingredientes, explicó, "podrían ser dañinos y tener un efecto tóxico en los consumidores, incluyendo el riesgo potencial de provocar cáncer y enfermedades pulmonares”.

La normativa vigente limita las investigaciones del vapeo de marihuana

El cigarrillo electrónico es el ingreso a la adicción a la nicotina (Foto: Shutterstock)
El cigarrillo electrónico es el ingreso a la adicción a la nicotina (Foto: Shutterstock)

Aunque los investigadores y los empresarios de la industria del cannabis reconocen que las señales de alarma se advierten desde hace tiempo, la normativa federal limita las investigaciones académicas sobre los efectos del cannabis, por considerarse una sustancia controlada por su alto potencial de abuso. Esto, denunció Benowitz, ha generado “un vacío” en el conocimiento científico.

“Es vergonzoso. No puedo tomar los productos que creemos que son potencialmente dañinos e investigarlos. Puedo comprar un dispositivo de vapeo a la vuelta de la esquina, pero no puedo llevarlo al laboratorio para analizarlo”, explicó el profesor.

Ante la creciente preocupación por los efectos dañinos del vapeo, Benowitz escribió una carta al Congreso de EEUU para que se permita estudiar esta práctica de consumo tan popular.

El peligro del mercado negro

(Foto: Archivo)
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No sólo los investigadores denuncian este “vacío científico”. También los propietarios de las empresas regularizadas de marihuana reconocen que en EEUU no existen estudios que investiguen las consecuencias de estos artículos de vapeo.

“Hay una brecha evidente al tratar de entender este producto”, dijo a The New York Times Jerred Kiloh, presidente de United Cannabis Business Association, que congrega a 165 dispensarios de California, donde el uso recreativo de la marihuana es legal desde 2016.

Para Jerred Kiloh, los productos que ellos venden son seguros porque antes de su comercialización son mezclados, analizados y aprobados por autoridades estatales. Sin embargo, pueden resultar potencialmente peligrosos cuando se adquieren en el mercado negro.

“No sabemos de qué composición química se trata. Y nosotros especialmente desconocemos qué composición química resulta una vez que se combina, se calienta y se inhala”, explicó el empresario.

(Foto: Archivo)
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Mientras que en el cigarrillo tradicional de marihuana el THC se quema, en el electrónico los componentes se calientan hasta convertirse en aerosol. Los aceites de vapeo incluyen además del cannabis, aditivos, solventes y potenciadores del sabor, y los investigadores consideran que algunos de estos ingredientes podrían ser responsables de la “epidemia” de enfermedades pulmonares provocada por el vapeo.

Cuando el producto se adquiere en la calle a un vendedor ilegal, explica Kiloh, se desconoce por completo qué aditivos se combinan, y el riesgo es mucho mayor. El hecho de que en el mercado negro se consiga el vapeador y medio gramo por USD 25, a diferencia de los USD 55 que cuesta en un comercio regularizado, agudiza el problema.

Además, la ausencia de una regulación específica ha generado que se extienda rápidamente esta práctica, explicó a The New York Times Eric N. Lindblom, ex funcionario de la Administración de Alimentos y Medicamentos.

“Sólo ahora que enfrentamos esta extraña y misteriosa crisis con las enfermedades y las muertes es que surge un interés por hacer algo”.

Hasta que se sepa más información, los Centros de Control y Prevención de Enfermedades urgieron a la población no vapear productos de cannabis.

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