Un manifestante libanés, con una máscara del programa de televisión español
Un manifestante libanés, con una máscara del programa de televisión español "La Casa de Papel", en la carretera que une Beirut con el norte del Líbano, en Zouk Mikael, el 19 de octubre de 2019, (Foto de JOSEPH EID / AFP)

Cientos de libaneses se concentraron este sábado para un tercer día de manifestaciones contra la subida de impuestos y una clase política acusada de corrupta, después de que las fuerzas de seguridad arrestaran a docenas de personas.

Una multitud de manifestantes, algunos con la bandera libanesa, comenzó a congregarse delante de la sede del Gobierno, en la capital, Beirut, hacia el mediodía. En Trípoli, en el norte del país, una manifestante, Hoda Sayyur, se declaró indiferente ante la prudencia mostrada por algunos líderes políticos en televisión, y afirmó que esperaba que toda la clase política acabara dimitiendo.

“Nos arrebatan nuestros derechos fundamentales [...] estamos muriendo a las puertas de los hospitales”, declaró la mujer, de unos 50 años. “Permaneceré en la calle [...] Desde que nací, hemos asistido a sus peleas y a su corrupción”, añadió. Según los servicios de seguridad, se llevaron a cabo 70 arrestos.

En las últimas semanas, la tensión fue en aumento en Líbano donde empeora la situación económica, con temores a una devaluación y escasez de dólares en los mercados de cambio.

El sábado por la mañana, el ejército reabrió varias rutas después de que las fuerzas de seguridad emplearan gases lacrimógenos y cañones de agua para dispersar a los manifestantes, el viernes por la noche, apiñados en el centro de Beirut. Las escuelas, las universidades, los bancos y las instituciones públicas cerraron el viernes.

El primer ministro, Saad Hariri, dio de plazo hasta el lunes a sus socios de coalición -muy dividida- para que respalden un paquete de reformas para dar solidez a las finanzas del Gobierno y garantizar el pago de varios préstamos y donaciones. El rival político de Hariri, el líder de Hezbolá Hasan Nasrallah, dio su primera respuesta el sábado. “No queremos que el Gobierno dimita si esta dimisión significa que no hay gobierno”, declaró, instando a los libaneses a trabajar juntos.

(Photo by JOSEPH EID / AFP)
(Photo by JOSEPH EID / AFP)

El actual Ejecutivo de unidad cuenta con el apoyo de la mayoría de partidos, incluyendo Hezbollah. Grupos de jóvenes se concentraron por las calles de la capital el sábado por la mañana, recogiendo llantas y otros materiales para levantar barricadas y bloquear rutas, informaron corresponsales de la AFP en el lugar.

Algunas partes del centro de Beirut parecían zonas de guerra, llenas de cristales rotos, contenedores volcados y neumáticos incendiados. Los bancos y la mayor parte de los comercios permanecían cerrados.

Un equipo de limpiadores, vestidos de gris, se afanaban en limpiar los desechos cerca del Parlamento, mientras decenas de manifestantes coreaban "¡Revolución, revolución!".

Manifestantes libaneses se reúnen alrededor de un pastel en la carretera que une Beirut con el norte del Líbano, en Zouk Mikael (Photo by JOSEPH EID / AFP)
Manifestantes libaneses se reúnen alrededor de un pastel en la carretera que une Beirut con el norte del Líbano, en Zouk Mikael (Photo by JOSEPH EID / AFP)

Las manifestaciones estallaron tras el anuncio el jueves por parte del gobierno de un impuesto sobre las llamadas que se efectúen a través de las aplicaciones de mensajería internet. Las autoridades acabaron por renunciar a ella ante la presión popular, pero el hastío se canalizó hacia la situación económica y política en general.

La deuda pública de Líbano alcanza más de 86.000 millones de dólares, es decir más del 150% del PIB, tercera tasa más alta en el mundo, por detrás de Japón y Grecia.

El Gobierno intenta alcanzar un acuerdo para implantar medidas de austeridad y reducir el déficit de cara al presupuesto del próximo año. Líbano se comprometió en abril de 2018 a iniciar reformas durante una conferencia internacional a cambio de promesas de préstamos y donaciones por un total de 11.600 millones de dólares.

Con información de AFP

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