Una mujer con su rostro completamente cubierto camina por las calles de París, Francia (Shutterstock)
Una mujer con su rostro completamente cubierto camina por las calles de París, Francia (Shutterstock)

El caso suscitó indignación: el 11 de octubre, Julien Odoul, miembro de la oficina nacional del partido Agrupación Nacional (RN), pidió que la madre de un niño, que acompañaba la clase a una visita del Consejo Regional de Borgoña-Franche-Comté, en el centro-este de Francia, se quitara el velo. Los representantes del partido ultraderechista abandonaron luego la sala y denunciaron una “provocación islamista”.

El lunes, Christian Jacob, presidente de Los Republicanos (derecha), pidió que se prohibiera el uso de pañuelos en la cabeza durante las excursiones escolares. Un proyecto de ley “para garantizar la neutralidad religiosa de las personas que contribuyen al servicio público de la educación” será examinado en comisión en el Senado la próxima semana, antes de ser examinado en sesión pública el 29 de octubre.

La cuestión del velo genera regularmente polémicas en Francia, un país visceralmente apegado a la laicidad. Según una encuesta del instituto IFOP-Fiducial publicada el lunes, dos de cada tres franceses (66%) están a favor de prohibir los símbolos religiosos llamativos a los padres que acompañan a sus hijos en excursiones escolares.

Pero en algunos barrios, sin las madres veladas, no habría salidas escolares, explican padres y profesores. “Es absurdo, la ley nos obliga a tener un cierto número de acompañantes, es un favor que les pedimos a los padres”, explica Alain, maestro en el distrito 20 de París.

Reacción del gobierno

El Gobierno condenó la reacción de Julien Odoul, aunque se oyeron voces discordantes. La portavoz, Sibeth Ndiaye, dijo que no era ningún problema que las madres llevaran el velo durante las excursiones.

El ministro de Educación Jean-Michel Blanquer recordó que la ley no lo impide pero afirmó que “el velo en sí no es deseable en nuestra sociedad”. La cuestión de los acompañantes “no es un tema muy importante, hay temas mucho más importantes relacionados con la laicidad que debemos enfrentar”, añadió.

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El primer ministro Edouard Philippe afirmó por su parte no querer “una ley sobre los acompañantes escolares”, sino más bien “luchar contra las derivas comunitarias”.

¿Qué dice la ley?

La ley francesa prohíbe el uso de “símbolos religiosos ostentosos” (velos, kipás, etc.) en las escuelas. Pero ninguna ley prohíbe que una mujer con velo acompañe a sus hijos en las excursiones, excepto en casos de propaganda religiosa o proselitismo. En efecto, la neutralidad religiosa y la prohibición de llevar símbolos religiosos en las escuelas sólo se aplican a los profesores, los empleados públicos y los alumnos.

Este 15 de octubre, un colectivo de 90 personalidades francesas publicó una tribuna en el diario Le Monde, pidiendo al presidente Emmanuel Macron que condene la “agresión” de la que fue víctima la madre velada la semana pasada. “¿Hasta cuándo aceptaremos que la laicidad, fundamento de nuestra República, sea instrumentalizada en aras de una visión segregacionista, racista, xenófoba y mortífera de nuestra sociedad?”, escribieron.

En todo caso, el tema genera confusiones: el lunes, bomberos del cuartel de Creil, en el norte de Francia, cancelaron una visita escolar porque dos madres acompañantes llevaban un velo. Pidieron luego disculpas y alegaron una “mala interpretación”.

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