dfa
dfa

Tres grandes distribuidores de medicamentos de EEUU están en negociaciones para un acuerdo extrajudicial que implicaría un pago de USD 18.000 millones para poner fin al litigio que los señala por su responsabilidad en la crisis de opioides, que ha dejado cientos de miles de muertos en el país.

McKesson, AmerisourceBergen y Cardinal Health pagarían de forma colectiva la cuantiosa suma a lo largo de 18 años, según informó el Wall Street Journal, y el monto podría crecer si la empresa Johnson & Johnson se incorpora al acuerdo.

Los fabricantes y distribuidores de estos productos han sido objeto de escrutinio por sus agresivas tácticas de marketing en medio de la epidemia nacional de sobredosis de opioides, que estuvo vinculada a unas 50.000 muertes en 2017. Más de 1.500 demandas han sido presentadas desde entonces por los fiscales generales del estado, las ciudades y los condados en contra de compañías que habrían estado plenamente conscientes sobre los riegos de sus productos, empujando a esos consumidores hacia drogas más fuertes como el fentanilo y la heroína.

Las muertes en las que estuvo involucrado un opiáceo en EEUU aumentaron más del 500% entre 1999 y 2015
Las muertes en las que estuvo involucrado un opiáceo en EEUU aumentaron más del 500% entre 1999 y 2015

La profusión de litigios, el tamaño de la crisis de adicción y la furia pública han generado una responsabilidad de dimensiones desconocidas que podría llevar años resolver. Siguen existiendo miles de demandas, y será difícil negociar un acuerdo global que resuelva una gran parte de ellas. Para analistas del mercado, lograr un entendimiento y seguir adelante debería ser una prioridad para los laboratorios farmacéuticos en lugar de cuidar el bolsillo. El pago sustancial pondría finalmente una cifra en el pasivo de los inversionistas en lugar de temer el incierto resultado de cada juicio individual.

En caso de concretarse, sería el primer acuerdo vinculado a la crisis que no conlleva una declaración de bancarrota: Purdue Pharma, laboratorio que produce OxyContin, realizó dicho trámite tras firmar un pago de entre 10 y 12 mil millones de dólares.

Sin embargo, pese a la bancarrota, la fiscalía del estado de Nueva York acusó en septiembre a la familia Sackler (dueña de Purdue) de tratar de ocultar parte de su fortuna, estimada en 13.000 millones por la revista Forbes, transfiriendo 1.000 millones de dólares a Suiza. Los Sackler, que durante décadas cultivaron una imagen como grandes donantes y patrocinadores de las más prestigiosas instituciones académicas y culturales del mundo, han sufrido un duro golpe a su reputación por su rol en la epidemia de opioides.

Al menos 400 mil personas han muerto en EEUU desde 1999 por sobredosis de opioides (obtenidos legal o ilegalmente), según registros del gobierno. Las demandas buscan fondos para afrontar la crisis, con mayor financiamiento del tratamiento de adicciones, servicios de emergencia y asistencia a los hijos de adictos. Según los datos del Instituto Nacional de Abuso de Drogas, más de un millón de estadounidenses sufren de un trastorno por consumo de metanfetamina y todos los días, más de 130 personas mueren por una sobredosis de opioides.

El costo de la crisis

La crisis de opioides le costó a la economía estadounidense 631.000 millones de dólares en los últimos cuatro años, según un nuevo estudio difundido el martes. El costo más elevado fue por la pérdida de ingresos de quienes murieron durante la crisis, estipula el estudio de la Sociedad de Actuarios. Le siguió la atención médica, un costo atendido principalmente por Medicaid y Medicare.

El cálculo de la sociedad fue mayor que el costo estimado publicado en un estudio de 2016 por los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades de Estados Unidos, pero menor al del Consejo de Asesores Económicos de 2017. El informe fue publicado menos de una semana antes de que inicie el primer juicio federal relacionado con la crisis de opioides.

(Con información de AFP, AP y Bloomberg)

MÁS SOBRE ESTE TEMA: