Un hombre que cavaba una tumba en el norte de India encontró a una niña recién nacida enterrada viva, dijo la policía el lunes, en el último caso para destacar el infanticidio femenino en el país.

Hitesh Sirohi había ido a enterrar a su propia hija, quien murió unos minutos después de su nacimiento el miércoles, cuando su pala golpeó una olla de barro, dijo a la AFP la policía local en el estado de Uttar Pradesh. “Cuando se dio cuenta de que había una niña recién nacida dentro, la rescató de inmediato y marcó ... para pedir ayuda”.

Sirohi le dijo al Times of India que encontró al bebé envuelto en una tela y llorando. “En un momento pensé que mi hija había cobrado vida. Pero la voz en realidad provenía de la olla”, dijo al periódico. La recién nacida fue llevada al hospital donde está recibiendo atención médica, dijo la policía, y agregó que un político local estaba pagando sus gastos.

India ha luchado durante mucho tiempo con el infanticidio femenino, que se ha generalizado debido a las preferencias de los padres por los varones, que son vistos como inversiones y herederos, mientras que las niñas son vistas como un pasivo y problema.

La India está tratando de cerrar la brecha de la proporción de sexos con leyes estrictas, ya que el país tiene malos resultados con 940 mujeres por cada 1,000 hombres según el censo de 2011. La determinación del sexo prenatal se prohibió en 1994, pero las familias todavía usan métodos o dispositivos ilegales para descubrir el género y terminar los embarazos para las crías no deseadas.

Un estudio de 2011 en la revista médica británica The Lancet encontró que hasta 12 millones de niñas habían sido abortadas en las últimas tres décadas en la India.

Las mujeres gritan consignas durante una marcha de protesta exigiendo votar y rechazar el ambiente actual de odio y violencia de género en el país, en Nueva Delhi, India, 4 de abril de 2019. REUTERS / Adnan Abidi
Las mujeres gritan consignas durante una marcha de protesta exigiendo votar y rechazar el ambiente actual de odio y violencia de género en el país, en Nueva Delhi, India, 4 de abril de 2019. REUTERS / Adnan Abidi

En enero, una niña de tres semanas fue encontrada enterrada viva en el estado de Rajasthan después de que los locales la escucharon llorar desde una tumba poco profunda, pero murió después de unas semanas en un hospital.

La ley india penaliza este tipo de abortos e impide a los médicos revelar el sexo de los fetos, precisamente para poner freno a esta práctica, aunque los estudios clínicos prenatales siguen practicándose clandestinamente.

Un informe de la organización Alianza para la Defensa de la Libertad (ADF) presentado el pasado enero afirmó que 50.000 fetos femeninos son abortados cada mes en el país.

En la India la preferencia por el niño se debe a que el hijo perpetúa el linaje, hereda la propiedad y cuida de sus padres en la vejez, mientras que, en el caso de las niñas, los progenitores deben pagar una cuantiosa dote a la familia del novio.

El problema es muy marcado en las estadisticas de infantes en el país. El censo indio de 2011 reveló que hay 7,1 millones menos de niñas que de niños con edades comprendidas entre los 0 y los 6 años.

(Con información de EFE y AFP)

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