Joaquin Phoenix interpretando a El Joker (Guasón), supuesto inspirador de activistas del movimiento de los
Joaquin Phoenix interpretando a El Joker (Guasón), supuesto inspirador de activistas del movimiento de los "célibes involuntarios".

“¡La Rebelión Incel ya comenzó!”, escribió Alek Minassian, un canadiense de 25 años, en un post de Facebook que publicó minutos antes de atropellar con una camioneta a más de veinte personas en Toronto. Diez muertos y quince heridos en un ataque deliberado que inmediatamente encendió las alarmas sobre un posible acto de terrorismo ocurrido el 21 de abril del año pasado. Un dato confundió en ese momento a investigadores y periodistas. Lo que había detrás de Minassian era un grupo que se denomina a sí mismo como “célibes involuntarios” (Incel), que culpan y atacan a las mujeres por no querer mantener relaciones sexuales con ellos y también a los hombres sexualmente activos por “quitárselas”. Proclaman el odio y la destrucción de los “impuros” y mantienen contactos con grupos racistas y supremacistas blancos. Y si bien todo esto parece apenas una agrupación de desequilibrados mentales, por debajo hay mucho más.

La semana pasada, la prensa canadiense reveló un video del interrogatorio al que fue sometido Minassian poco después de ser detenido. Allí el joven se describe como “un guerrero” que forma parte de una “rebelión” para derrocar a la sociedad tal como existe actualmente, todo con el propósito de obligar a las mujeres a “reproducirse con los Incels”. Y habló de organizaciones subterráneas para planificar atentados.

Una bandera mexicana en un homenaje a las veintidós personas asesinadas en el atentado en El Paso. Mario de Alba y su familia, quienes son de Chihuahua, México, están viviendo temporalmente en Texas mientras él se recupera. (Foto: Tamir Kalifa para The New York Times)
Una bandera mexicana en un homenaje a las veintidós personas asesinadas en el atentado en El Paso. Mario de Alba y su familia, quienes son de Chihuahua, México, están viviendo temporalmente en Texas mientras él se recupera. (Foto: Tamir Kalifa para The New York Times)

El FBI y el Department of Homeland Security estadounidenses lo ubican en el contexto del terrorismo interno que provocó una serie de ataques en los últimos meses. Los Incels tienen una muy aceitada red de “sitios seguros” y chats en Internet, en los que coordinan encuentros y acciones, que están a su vez enlazados con los de los movimientos supremasistas blancos que inspiraron los atentados. Y la exitosa película “Joker”, estrenada la última semana, hizo el resto. Varios críticos la vinculan a los Incels y los racistas. Ven al personaje interpretado por Joaquin Phoenix como la reencarnación de un Incel –o algo parecido- que incita a matar por odio social y racial.

“¡Derrocaremos a todos los Chads y Stacys!”, también escribió Minassian, refiriéndose a una denominación popular de los hombres que sí mantienen sexo y a las mujeres que, supuestamente, los rechazan. Y reivindicó a Elliot Rodger, el autor de la masacre de Isla Vista, en California, que tuvo lugar en el 2014, cuando asesinó a seis personas antes de suicidarse. Rodgers dejó un vídeo de YouTube en el que decía que iba a “castigar a las mujeres por rechazarlo y a los hombres con una vida sexual activa”. También envió por correo a familiares y amigos un documento titulado “Mi mundo retorcido” -My Twisted World-, que es considerado como un manifiesto por los Incel (hasta hace poco se podía bajar de la plataforma incels.me). En el mismo documento aparecen referencias mucho más preocupantes a terminar violentamente con “los que nos dañan” y para eso “hay que luchar junto a nuestros hermanos”, en referencia los grupos extremistas blancos estadounidenses.

El término Incel no es nuevo. Fue usado por primera vez en 1993 por una mujer queer que aludía a su celibato como una consecuencia de su físico y creó una comunidad en línea para apoyar a personas que estuvieran en su misma condición. Se llamaba “Alana’s Involuntary Celibacy Project”. Luego, apareció el chat Love Shy que tuvo una vida bastante larga para los cánones de Internet solapado como “/r9k/”, un subforo de 4chan, de misóginos lamentándose de su suerte con las mujeres, muy agresivos. El movimiento alcanzó una connotación de odio y dimensión pública en 2014 con la proclama de Rodger. “Me vi obligado a soportar una existencia de soledad, rechazo y deseos insatisfechos, y todo porque las chicas nunca se han sentido atraídas hacia mí. Ellas dieron su cariño, sexo y amor a otros hombres, nunca a mí. Todavía soy virgen, ni siquiera besé nunca a una chica”, confesaba en el vídeo previo que grabó antes de acometer los actos de apuñalamiento, atropello y tiroteo. “No sé por qué no las atraigo, chicas, pero las voy a castigar por ello… Finalmente, van a ver quién soy de verdad, el ser superior, el auténtico macho alfa”. “Este hecho de convertir a ‘la otra’ en algo objetual e identificarla como un ‘no yo/no igual a mí’ es un pensamiento común en todas las personas reaccionarias y fanáticas”, explicó la socióloga Capitolina Díaz al suplemento S Moda del diario El País. “Como ocurriera con los nazis hacia los judíos, poner a las mujeres en esa condición de ‘no humanas’, con la que no te identificas, permite que estas personas justifiquen la cosificación, la agresión e incluso el asesinato”. Y añade, “obvian el hecho de que los seres humanos no son solo corpóreos, no tienen en cuenta el pensamiento. Las imágenes que han creado de las mujeres no son en absoluto existentes, las ven exclusivamente como cuerpos”.

Alek Minassian en su foto de perfil de LinkedIn
Alek Minassian en su foto de perfil de LinkedIn


Esta subcultura, obviamente, tiene su mayor difusión en Internet. Y utilizan los mismos sitios y chats que los grupos supremacistas como “4chan”, en la que nació la ultraderecha alternativa estadounidense (Alt-Right). A fines de 2017, el sitio Reddit levantó de su red el foro “IncelsTears”, un “grupo de apoyo” del movimiento, que contaba con más 40.000 usuarios, en el que aparecían comentarios de apología de la violación y el femicidio. Contenía canales de discusión con títulos como “Todas las mujeres son unas putas” o “Razones por las cuales las mujeres son la encarnación del mal”. De representar esta “nueva misoginia” también se encarga el blog “We Hunted the Mammoth”, creado y coordinado por el escritor David Futrelle, que insiste en que es un movimiento propio de Internet surgido como “violenta reacción antifeminista” durante la última década. La socióloga Capitolina Díaz explica de esta manera el fenómeno: “Internet consigue lo que difícilmente ocurriría en la vida real, que dos personas que están en diferentes puntos del planeta conecten a través de una idea bárbara y poco habitual. Según la teoría ‘Número de Dunbar’, solo somos capaces de entablar relación con grupos de hasta 150 personas. Lo cual haría poco probable que, dentro de ese círculo, dos personas coincidan en una opinión tan extrema (como defender la misoginia o la violencia a las mujeres). Pero en internet, estas comunidades consiguen tomar fuerzas y legitimarse entre ellos”.

Y todo esto nos lleva al supremacismo blanco masculino. Según un informe del Southern Poverty Law Center (organización defensora de los derechos civiles), los casos de Minassian y Rodge “no son excepciones en la relación entre el odio y el ejercicio de la violencia contra las mujeres y la ejecución de crímenes masivos”. Un estudio del instituto Everytown for Gun Safety, señala que de las diez masacres que más víctimas se registraron en Estados Unidos nueve de los asesinos, todos hombres, tenían en su historial casos de grave violencia de género. La escritora Jessica Valenti lo pone en contexto en su columna del New York Times bajo el título “Cuando los misóginos se convierten en terroristas”: “A pesar de una gran cantidad de evidencias que conectan a estos asesinos en masa y grupos misóginos radicales, todavía nos referimos en gran medida a los atacantes como ‘lobos solitarios’, un error que ignora la forma prevenible de cultivar y alimentar deliberadamente el miedo y la ira de estos hombres”.

Críticos como Justin Chang en Los Angeles Times, David Ehrlich en IndieWire y Owen Gleiberman en Variety creen que en la película “Jocker” hay un retrato, voluntario o involuntario, positivo o negativo, del movimiento Incel. El personaje de Joaquin Phoenix nunca se reivindica como un Incel, aunque aparece como un hombre profundamente insatisfecho y aislado, que son características de los integrantes del movimiento misógino violento. El FBI lanzó una advertencia sobre posibles ataques de asesinos que inspirados por el antagonista de Batman se podrían lanzar a la caza de espectadores. El ejército estadounidense (US Army) también advirtió a los soldados con licencia que “no vayan con uniforme” a ver la película.

Patrick Crusius, el autor de la masacre en un centro comercial en El Paso, Texas.
Patrick Crusius, el autor de la masacre en un centro comercial en El Paso, Texas.

Todo esto llevó a que en los últimos días se renueve la presión sobre las agencias de seguridad estadounidenses y canadienses para que traten a los Incel y el resto del terrorismo interno tan en serio como lo hacen con grupos como el ISIS. El Homeland Security Department dio a conocer hace unos días una lista de organizaciones supremacistas blancas que considera como una gran amenaza para la seguridad. Este año, Canadá agregó por primera vez dos grupos de extrema derecha a su lista de terroristas. El presidente de la Asociación de Agentes del FBI también solicitó al Congreso que convierta el terrorismo doméstico en un delito federal, lo que podría ser en gran medida simbólico, pero puede facilitar la investigación y el enjuiciamiento de los perpetradores de matanzas. El representante Adam Schiff (demócrata de California) y la senadora Martha McSally (republicana de Arizona) presentaron proyectos para combatir a los grupos que apoyan el extremismo interno tras el atentado en El Paso, Texas. Allí, el 3 de agosto pasado un supremasista entró a un supermercado Walmart, del centro comercial de Cielo Vista, y mató a 22 personas e hirió a otras 24. El asesino, que fue detenido, se llama Patrick Wood Crusius y tiene 21 años. Media hora antes de ir a matar, publicó un manifiesto en el foro “/pol/” del sitio web 8chan bajo el título de The Inconvenient Truth. Allí dijo que estaba inspirado por los ataques terroristas en la mezquita de Christchurch (en Nueva Zelanda), y destacó su preocupación por la “invasión hispana” de Estados Unidos, la automatización, las grandes corporaciones y la degradación ambiental. No hizo mención al movimiento Incel, pero el FBI descubrió que era un asiduo visitante de foros de ese movimiento y que había escrito allí varias consignas misóginas y racistas.