(Fuente: KYW/CNN)
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Dos hermanos menores de edad, de Pensilvania, murieron tres días después de que su madre los encontrara colgando de una viga de soporte del sótano, cerca de las sillas que se habían volcado.

Según medios locales, que citaron a la policía estatal, Conner Snyder, de 8 años, y Brinley Snyder, de 4, fueron hallados inconscientes, colgando de los extremos opuestos de un cable de alambre con revestimiento de plástico el pasado 23 de septiembre.

De acuerdo con la policía, la madre de los niños regresó a su casa en Albany Township alrededor de las 16:30 horas y encontró dos sillas de comedor volcadas en el piso cerca de los cuerpos de sus hijos.

Según registros de la corte, los niños estaban inconscientes y en paro cardíaco cuando fueron encontrados, pero los médicos los revivieron camino al hospital.

Sin embargo, el 26 de septiembre, ambos niños fueron retirados del soporte vital, muriendo con 14 minutos de diferencia. Junto con su madre, los dos niños vivían en la casa con un hermano adolescente.

(captura video)
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Seis órdenes de allanamiento separadas se ejecutaron en la casa mientras los investigadores buscan evidencia, según los informes.

Un medio local informó que durante una entrevista con la policía, la madre de los niños dijo que era dueña de un perro que mantenía fuera de la casa amarrado a un cable de alambre con revestimiento de plástico, presuntamente el mismo que utilizaron los niños para colgarse. La policía dijo que la madre ya regaló al perro.

Hasta ahora no se han realizado arrestos en relación con la muerte de los niños. Los medios de comunicación locales informan que las autopsias realizadas la semana pasada no fueron concluyentes.

En septiembre de 2018, la senadora estatal Rhonda Fields presentó un anteproyecto de ley para exigir al Departamento de Educación de Colorado que tome medidas para revertir la situación, luego del suicidio de una niña de 10 años y de un niño de 9 en la primera semana de clases, en diferentes momentos y ciudades del estado.

Una joven de 18 años de edad aparentemente se suicidó en Idaho Springs, Colorado. (Foto: RJ Sangosti/The Denver Post vía AP)
Una joven de 18 años de edad aparentemente se suicidó en Idaho Springs, Colorado. (Foto: RJ Sangosti/The Denver Post vía AP)

Un niño de 9 años de Denver se suicidó en el cuarto día del nuevo año escolar por acoso escolar (bullying), tras revelarle a sus compañeros que era gay.

En 2017, también en la semana de regreso a clases, una niña afroamericana de 10 años se suicidó porque sus compañeros la acosaban en la clase, en el área de juegos y en internet.

Datos difundidos por el Instituto de Salud de Colorado (no gubernamental) de junio de 2018 indican que el índice de suicidio llegó “al nivel más alto de todos los tiempos”, por lo que Colorado se mantiene entre los diez estados con el mayor promedio de este tipo de muertes (20 por cada 100.000 habitantes).

Un aumento preocupante en la tasa de suicidios entre niñas jóvenes está impulsando a destacados investigadores a plantear preguntas sobre el papel de las redes sociales en la salud mental de los adolescentes.

Un estudio publicado en mayo en la revista JAMA Open Network, liderada por Donna Ruch, investigadora científica del Nationwide Children’s Hospital, analiza las tendencias de suicidio en jóvenes de 10 a 19 años entre 1975 y 2016.

La tasa de suicidios disminuyó desde principios de los noventa hasta 2007, pero ha aumentado desde entonces para ambos géneros. Si bien los niños mueren por suicidio a una tasa general más alta que las niñas, los suicidios de jóvenes mujeres han aumentado más en los últimos años. En el grupo de edad de 10 a 14 años, la tasa de suicidio aumentó 12,7% para las niñas y 7,1% para los niños desde 2007.

Los datos muestran que la brecha conocida como la “paradoja de género” en el suicidio -en la que los hombres suelen morir por suicidio a una tasa mayor que las mujeres, mientras que las mujeres reportan pensamientos suicidas o intentan suicidarse a tasas más altas que los hombres– parece estar disminuyendo.

Ruch concluye que la brecha se está reduciendo más entre jóvenes de 10 a 14 años. “Queremos ver los tratamientos, las intervenciones y realmente tomar en cuenta las necesidades únicas de las niñas frente a los niños”.