La escorrentía de fertilizantes por las inundaciones en Estados Unidos contribuirá a una "zona muerta" casi récord para la vida marina en el Golfo de México este verano.

La zona de hipoxia recurrente, causada principalmente por actividades humanas, tiene niveles bajos o nulos de oxígeno, explica la Administración Nacional Oceánica y Atmosférica (NOAA, por sus siglas en inglés) en un informe enviado por correo electrónico el lunes. Las inundaciones generalizadas de este año arrastraron nutrientes de los cultivos a los ríos y posteriormente al Golfo.

Se estima que la zona muerta es de 12.600 kilómetros cuadrados, aproximadamente del tamaño de Massachusetts, y se acerca al récord de 14.123 kilómetros cuadrados establecido en 2017, según NOAA.

"Una vez que el exceso de nutrientes llega al Golfo, estimula un crecimiento excesivo de algas, que eventualmente mueren, se hunden y se descomponen en el agua", señala NOAA en el informe. "Los bajos niveles de oxígeno resultantes cerca del fondo son insuficientes para soportar la mayor parte de la vida marina y tienen impactos a largo plazo en los recursos marinos vivos que no pueden abandonar el área".

Un equipo integrado por agencias federales y estatales de los 12 de los 31 estados que conforman la cuenta del río Mississippi establecieron hace dos décadas una meta para reducir la zona muerta de 15.000 kms cuadrados a 4.900.

"Si bien la zona de este año será más grande de lo normal debido a las inundaciones, la tendencia a largo plazo todavía no está cambiando", dijo en un comunicado de prensa el ecólogo acuático de la Universidad de Michigan, Don Scavia, profesor emérito de la Escuela para el Medio Ambiente y la Sustentabilidad.

"La conclusión es que nunca alcanzaremos el objetivo de reducción de la zona muerta de 4.900 kms cuadrados, hasta que se tomen medidas más serias para reducir la irrigación de fertilizantes del Medio Oeste en el sistema del río Mississippi".

En el Golfo de México además se registra una gran actividad petrolera por parte de empresas de Estados Unidos y México.

En 2010 la petrolera británica BP causó el mayor desastre ecológico de la historia en la zona al verter 4,9 millones de barriles de crudo por un accidente en una plataforma.

Murieron 11 trabajadores en el accidente y BP pagó 4.500 millones de dólares por concepto de indemnización al Gobierno norteamericano. La mayoría de esos recursos se destinaron a programas medioambientales para atemperar el desastre.

Con información de Bloomberg