Sólo unos pocos puedo acceder a Plum Island, después de ser sometidos a unos estrictísimos controles de seguridad. Y es que en la isla ubicada en las afueras de Nueva York -en la bahía de Gardiner, al este de la Punta Orient, en el extremo oriental de la costa Norte Fork de Long Island- es el escenario en donde una unidad secreta de la Secretaría de Defensa realiza semestralmente un simulacro de hackeo al sistema eléctrico.

Con una longitud máxima de 4,8 km y una superficie de 3,4 km², la isla es propiedad del Departamento de Seguridad Nacional de los Estados Unidos y está en su mayor parte desierta. Una de sus mayores atractivos es un faro en desuso y un centro de estudios de enfermedades animales infecciosas.

Estas características -su aislación y el hecho de estar prácticamente despoblada- la convirtieron en el lugar ideal para que la Agencia de Proyectos de Investigación Avanzados de Defensa (DARPA, por su sigla en inglés; una agencia del Departamento de Defensa de Estados Unidos) la eligiera como escenario de simulacro de ciberataques, concretamente a la red eléctrica.

La DARPA traslada dos veces al año a sus expertos para someterlos a un "juego de guerra" en el que deben lograr volver a poner en funcionamiento el sistema eléctrico mientras son sometidos a un ataque informático.

El ejercicio tiene como finalidad prepar a los técnicos para un escenario que es la peor pesadilla para las autoridades: el caso en que hackers lograran desconectar el sistema eléctrico estadounidense.

Si bien la hipótesis suena alocada y más digna de las películas de Hollywood que del Pentágono, en Ucrania, la población ya ha sufrido las consecuencias de un ataque de estas características. Los piratas informáticos dejaron a miles de personas a oscuras cuando comprometieron partes de la red eléctrica en 2015 y 2016 .

En ese entonces, las fuerzas de seguridad ucranianas culparon a Rusia por el ataque, que había ocupado Crimea poco antes y que finalmente anexaría Ucrania más tarde.

Si bien los Estados Unidos aún no han sufrido ataques de este tipo, la Agencia Federal de Investigaciones (FBI) y el Departamento de Seguridad Nacional advirtieron que hackers del gobierno ruso han logrado acceder en el pasado a redes de sectores clave como energía, nuclear e industrias manufactureras.

Walter Weiss, el gerente que monitorea los ejercicios del DARPA, le aseguró al sitio Business Insider que en la simulación parten de la base de que el hackeo podría ser exitoso.

"Lo que nos asusta es que una vez que pierdes la electricidad es difícil volver a ponerlo en funcionamiento… Hacerlo durante un ataque cibernético es aún más difícil porque no puedes confiar en los dispositivos que necesitas para restablecer la energía para esa red", explicó.

Sin electricidad, los expertos no pueden contar con luz, servicio telefónico o acceso a las redes de computadoras que necesitan para reiniciar la red. Su única fuente de energía son los generadores anticuados que necesitan constantemente que se reponga el combustible que los hace funcionar.

Eso significa que los especialistas no pueden centrarse únicamente en combatir los ataques cibernéticos, dijo Weiss, porque gran parte de su atención se ocupa de otras cosas. Sin poder comunicarse, el más pequeño paso en falso puede hacer que el equipo retroceda dramáticamente.

Con el ejercicio, DARPA espera reducir la interdependencia de los diferentes equipos, porque es muy difícil de coordinar. Cuanto menos tiempo necesiten perder intentando reestablecer el contacto, más rápido podrán devolverle la energía a una población que espera a oscuras.

Especialmente en un país desarrollado como los Estados Unidos, ante un ataque masivo se vería afectados todos los aspectos que los ciudadanos consideran una necesidad básica: desde la luz hasta la comunicación, el agua corriente y el transporte.