Beyonce (Getty Images)
Beyonce (Getty Images)

Cuando el corporativo de Uber contrató a Beyoncé en Las Vegas para cantar en un evento privado, la artista decidió que no cobraría como normalmente hace, sino que les propuso otra forma de pago.

En 2015 pidió a Uber que los USD 6 millones por su concierto no se lo dieran en depósito bancario, sino con acciones de la empresa.

Bastaron cuatro años para que esa decisión rindiera frutos, luego de que hace unos días Uber debutó en la Bolsa de Nueva York. Según el diario británico Metro, los 6 millones de la cantante se convirtieron en USD 300 millones

Para Beyoncé resultó un gran negocio, pero las acciones de Uber Technologies Inc cayeron cerca de un 9% en su debut bursátil el viernes 10 de mayo, en un agitado comienzo de cotización de una de las ofertas públicas iniciales más esperadas desde que hace siete años Facebook Inc salió al mercado.

La apertura de las acciones en 42 dólares golpeó la estrategia de Uber de ofrecer su OPI a un precio conservador de 45 dólares por acción, para no replicar el hundimiento en el mercado de los títulos de su rival Lyft Inc., que debutó en marzo con un alto precio de colocación.

Aún así, las ganancias se replicaron para otros inversionistas de la compañía como Ashton Kutcher, Gwyneth Paltrow, Leonardo DiCaprio y Jay-Z, esposo de Beyoncé.

La llamada "Queen bee" ha demostrado que lo suyo son las negociaciones. Cuando se presentó en el festival de Coachella redujo a la mitad su tarifa por show, a cambio de que le cedieran los derechos de transmisión.

Así, pudo estrenar en Netflix un documental sobre esa presentación. Según algunos reportes, Beyoncé logró que el monstruo del streaming le pagara USD 60 millones en un contrato que incluye otros dos proyectos.

Asimismo, tiene es socia de Adidas, compañía con la que colabora para relanzar la firma Ivy Park.

Según datos de la revista Forbes, la fortuna de la ex integrante de Destiny's Child ascendía en 2018 a USD 355 millones, que para este año ha aumentado significativamente.