Donald Trump, presidente de Estados Unidos (REUTERS/Joshua Roberts)
Donald Trump, presidente de Estados Unidos (REUTERS/Joshua Roberts)

El presidente Donald Trump indicó en una llamada telefónica con el autócrata libio Jalifa Haftar la semana pasada que Estados Unidos apoyaría un asalto a Trípoli para derrocar al gobierno respaldado por Naciones Unidas de Libia, según funcionarios estadounidenses familiarizados con el asunto.

Una llamada anterior del Asesor de Seguridad Nacional de la Casa Blanca John Bolton también dejó a Haftar con la impresión de tener autorización de Estados Unidos para una ofensiva en Trípoli por parte de sus fuerzas, conocidas como el Ejército Nacional de Libia (LNA), según tres diplomáticos.

Trump reconoció el rol significativo del mariscal Haftar en la lucha contra el terrorismo y en asegurar los recursos petroleros de Libia, y señaló que comparten una visión para la transición de Libia a un sistema político democrático estable

Esos relatos van más allá de un comunicado de la Casa Blanca emitido el viernes sobre una llamada del 15 de abril entre Trump y Haftar. La revelación de que el presidente de Estados Unidos había reconocido tácitamente a Haftar como líder de Libia socavó abruptamente al gobierno internacionalmente reconocido del país, dirigido por el primer ministro Fayez Al-Sarraj.

De acuerdo al comunicado oficial, Trump aprovechó la llamada para "reconocer el rol significativo del mariscal Haftar en la lucha contra el terrorismo y en asegurar los recursos petroleros de Libia". Ambos líderes hablaron también de una "visión compartida para la transición de Libia a un sistema político democrático estable".

Jalifa Haftar fue uno de los principales generales de Gaddafi hasta su captura en Chad. Luego se convirtió en un enemigo. Aquí, durante una conferencia de seguridad en Bengasi (Abdullah DOMA / AFP)
Jalifa Haftar fue uno de los principales generales de Gaddafi hasta su captura en Chad. Luego se convirtió en un enemigo. Aquí, durante una conferencia de seguridad en Bengasi (Abdullah DOMA / AFP)

La conversación de Trump con Haftar tuvo lugar después de que el presidente egipcio, Abdel Fattah El-Sisi, se reuniera con el presidente de EEUU el 9 de abril y lo instara a respaldar a Haftar, según dos personas familiarizadas con el asunto. Trump también habló con el príncipe heredero de Abu Dabi, Mohammed bin Zayed Al Nahyan, un partidario de Haftar, el día antes de que la Casa Blanca emitiera la declaración donde reconocía la llamada con Haftar.

El miércoles, después de la publicación de esta historia, un portavoz de la Casa Blanca que se negó a ser identificado dijo que la descripción de las llamadas telefónicas entre Haftar, Trump y Bolton era incorrecta. No explicó más.

Debilitamiento de los diplomáticos

El apoyo de la Casa Blanca a Haftar representa un giro dramático desde la posición pública proyectada días antes por el secretario de Estado Michael Pompeo. En una declaración del 7 de abril, Pompeo dijo: "Hemos dejado en claro que nos oponemos a la ofensiva militar de las fuerzas de Khalifa Haftar e instamos a que se detengan de inmediato estas operaciones militares contra la capital libia".

Un tanque del Ejército Nacional Libio en el campo de la Cuarta Brigada en Al-Aziziyah, ubicado unos 40 kilómetros al sur de Trípoli (AFP)
Un tanque del Ejército Nacional Libio en el campo de la Cuarta Brigada en Al-Aziziyah, ubicado unos 40 kilómetros al sur de Trípoli (AFP)

Trump y Bolton también debilitaron al encargado de negocios estadounidense en Libia, Peter Bodde, quien ha advertido repetidamente a Haftar contra el avance hacia Trípoli. Durante una reunión en febrero en Abu Dabi, le dijo a Haftar que la capital era una línea roja, según diplomáticos familiarizados con el asunto.

Mientras que los funcionarios estadounidenses inicialmente respaldaron un esfuerzo dirigido por el Reino Unido en el Consejo de Seguridad de la ONU que llamaría a las fuerzas de Haftar a detener los combates, cambiaron abruptamente de trayectoria y desde entonces han detenido los esfuerzos para avanzar al respecto.

De hecho, Estados Unidos y Rusia son las dos únicas potencias con poder de veto que se niegan a apoyar una resolución del Consejo de Seguridad para un cese al fuego en Libia en este momento.

Haftar, que ya cuenta con el apoyo de Rusia, Francia y Arabia Saudita, además de Egipto y Emiratos Árabes Unidos, controla gran parte del este y el sur de Libia. y lanzó una campaña para tomar la capital a principios de este mes. Sarraj, quien está respaldado por la antigua potencia colonial de Italia y otros países europeos, dijo que las conversaciones con Haftar no pueden comenzar hasta que sus fuerzas se retiren a las líneas preofensivas.

Haftar ha afirmado que su ofensiva está destinada a combatir el terrorismo islamista en Libia. Pero la UE pidió al caudillo detener su avance hacia Trípoli en una declaración del 11 de abril en la que no fue identificado, después de que Francia y algunos otros miembros se opusieran.

Antiguo hombre fuerte en el régimen de Muamar Gadafi, el brutal dictador derrocado y asesinado en 2011, Haftar entró en conflicto con aquel líder y se había exiliado en Estados Unidos en la década de 1980.

Retornó al país precisamente en 2011 para apoyar la rebelión, y desde entonces se ha convertido en uno de los caudillos más importantes en Libia al frente del LNA y gobernando el el este del país con capital en Tobruk. Desde el 2014 intenta, además, derrocar al gobierno en Trípoli en un país

Con información de Reuters

MÁS SOBRE ESTE TEMA: