Jerome Powell, presidente de la Reserva Federal de EEUU (Reuters)
Jerome Powell, presidente de la Reserva Federal de EEUU (Reuters)

Los mercados del mundo operan este miércoles con la mirada puesta en la Reserva Federal de Estados Unidos, que tras dos días de reuniones publicará este miércoles su decisión sobre la tasa de interés, en la que se espera el cuarto aumento del año.

Actualmente, los tipos de interés se encuentran en el rango de entre el 2 y el 2,25 %, y se prevé que se incremente un cuarto de punto al término de esta última reunión del año del banco central.

No obstante, los analistas afirman que es posible que la Fed matice su decisión y apunte a una reducción en el ritmo de ajuste previsto para 2019.

La Reserva Federal de Estados Unidos (Getty)
La Reserva Federal de Estados Unidos (Getty)

"La subida de diciembre ya está asumida. Globalmente el mundo se está frenando, nosotros no lo hemos hecho tanto. Así que hay riesgo de que también nos ralenticemos", indicó el jefe de activos globales del banco USAA, Wasif Latif. Por ello, Latif consideró posible un "alivio temporal" en la política monetaria de cara a 2019.

La presión desde la Casa Blanca se ha venido incrementando en los últimos meses, y este lunes y martes Trump ya dirigió una de sus habituales diatribas a través de las redes sociales contra el órgano presidido por Jerome Powell.

Por qué Trump rechaza el aumento

Las tasas de interés más altas elevan todos los créditos de consumo y los préstamos inmobiliarios, una medida que es inevitablemente impopular. Y eso podría pesar en su campaña de reelección.

Además, estas alzas fortalecen al dólar, que contrarresta los objetivos de reducción del déficit comercial de la administración Trump, lo que hace que las importaciones sean más baratas y que los productos estadounidenses sean más caros para exportar.

Trump se ha quejado en varias oportunidades de que el gradual ajuste monetario defendido por la Fed supone una amenaza para la aceleración de la economía nacional. Las críticas del mandatario al Banco Central quiebran el tradicional respeto por la independencia de la política monetaria desde la Casa Blanca, y han sorprendido a los mercados y analistas.

La Fed busca evitar el sobrecalentamiento de una economía impulsada por los recortes de impuestos de la administración Trump, mientras que la inflación alcanzó el objetivo del 2% y la tasa de desempleo está en su nivel más bajo desde 1969, a 3,7 por ciento. Pero en los últimos meses, la primera economía del mundo envía señales contradictorias y se vuelve más difícil de leer.

En septiembre, autoridades del banco central pronosticaron colectivamente que aumentarían tres veces la tasa en 2019. Pero esta semana, según muchos expertos, el banco central podría indicar que no habrá más de dos aumentos el próximo año. La decisión pasaría por datos de coyuntura, con un plan menos a largo plazo.

Los analistas deberán analizar en estos días principalmente las declaraciones del presidente de la Fed, Jerome Powell, y el comunicado que se publicará este miércoles para intentar averiguar qué pretende hacer la Fed el próximo año y cuántas veces podría apretar las tuercas.

(Con información de EFE y AFP)

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