Una comisión de expertos cree que un hombre lleva 30 años en prisión por errores en "rastro de sangre" y pide un examen de ADN

La noticia en el periódico local cuando la profesora de cuarto grado Mickey Bryan apareció asesinada en su casa la noche del 15 de octubre de 1985
La noticia en el periódico local cuando la profesora de cuarto grado Mickey Bryan apareció asesinada en su casa la noche del 15 de octubre de 1985

Ahora los investigadores siguen el rastro del ADN.

Pero cuando solo era posible seguir el rastro de la sangre se cometían errores terribles, como el que ha mantenido a Joe Bryan en la cárcel durante más de tres décadas.

Al menos eso es lo que cree una comisión formada por siete científicos, un fiscal y un abogado defensor creada en 2005 por la legislatura del estado de Texas.

La comisión no investiga la culpabilidad o la inocencia de los acusados, informa The New York Times, sino la integridad y la confiabilidad de los procedimientos seguidos por los técnicos forenses para que se les declare culpables.

Joe Bryan tiene ahora 77 años y una comisión de investigadores asegura que las pruebas usadas para condenarlo son erróneas
Joe Bryan tiene ahora 77 años y una comisión de investigadores asegura que las pruebas usadas para condenarlo son erróneas

El 15 de octubre de 1985, la profesora de cuarto grado Mickey Bryan, de 44 años, apareció muerta en su casa de Clifton, Texas, con un disparo en el abdomen y tres en la cabeza.

Su esposo Joe Bryan siempre ha dicho que estaba durmiendo a 120 millas de allí, en un hotel de Austin durante una convención de directores de escuelas, y que la última vez que habló con ella fue esa misma noche, a las 9, sin que la conversación le diera una pista de la inminente tragedia.

(Getty Images)
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La clave de las pruebas en su contra fue una linterna que el hermano de la víctima encontró en el maletero del automóvil de Joe Bryan cuatro días después del asesinato.

La sangre era del tipo O, como la de ella.

Lo que pasa es que, indica The New York Times, casi la mitad de la población mundial tiene ese mismo tipo de sangre.

Robert Thorman, un investigador de la policía de Harker Heights, también en Texas, fue el perito consultado por la fiscalía en las audiencias para convencer al jurado de que Joe Bryan había matado a su esposa.

(Getty Images)
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Thorman testificó que las manchas visibles en la linterna eran salpicaduras de sangre porque el asesinato había ocurrido a boca de jarro.  Aseguró que Joe sostuvo la linterna con una mano mientras disparaba con la otra.

Fue precisamente gracias a una investigación de New York Times Magazine con ProPublica que la comisión de expertos de Texas se involucró en el caso. A esas alturas, ya se sabía que el entrenamiento de Thorman en análisis de patrones de manchas de sangre había durado solamente una semana.

Celestina Rossi, una experta en ese tipo de análisis consultada por la Comisión, dijo que Thorman se valió de argumentos erróneos, como por ejemplo que la sangre se evapora después de recorrer 46 pulgadas en el aire.

El policía declaró también en aquel juicio de 1985 que la sangre tiene sus propios patrones geométricos, algo que nunca debió haber formado parte de las pruebas "científicas" presentadas en el proceso, según la experta.

Lo más importante: Rossi explicó por qué las manchas en la linterna no demostraban que hubiera estado en la escena del crimen.

Mickey y Joe Bryan estaban casados desde 1969, pero no tenían hijos.

Ahora se espera que el hombre de 77 años y ya enfermo en la prisión pueda tener un nuevo juicio.