La hoja de vida del psicólogo, autor y periodista especializado en ciencia Daniel Goleman no podría ser más nutrida. Por más de doce años formó parte del equipo del New York Times, a cargo de los artículos centrados en la mente y el comportamiento humano. En 1995 publicó su libro "Inteligencia Emocional" el cual se convirtió en una verdadero referente literario para muchos y se mantuvo durante un año y medio entre los títulos más vendidos del ranking del tradicional periódico norteamericano.

El popular libro básicamente ayudó a redefinir lo que significa ser inteligente y logró difundir el concepto de que, en la mayoría de los casos, las emociones tendrán una mayor importancia para el bienestar de las personas que un simple número asociado al coeficiente intelectual. Traducido a más de 40 lenguas, allanó el camino para que Goleman abarcara en sus futuros libros temáticas tan diversas como el auto engaño, la creatividad y transparencia, además de la crisis ecológica y meditación.

Es precisamente este último tema el que el autor decidió explorar en su nuevo libro titulado "Cualidades Alteradas: La Ciencia Revela Cómo la Meditación Cambia la Mente, el Cerebro y el Cuerpo" el cual escribió junto a Richard J. Davidson, un reconocido neurocientífico que dirige un laboratorio cerebral en la universidad Wisconsin Madison.

Según reporta el periódico financiero The Wall Street Journal, Goleman pasó  dos años analizando junto a un grupo de investigadores más de 6.000 estudios académicos sobre la meditación con la finalidad de encontrar los fundamentos científicos detrás de los verdaderos beneficios de la milenaria práctica.

El propio Goleman lleva más de cincuenta años practicando la meditación y es un férreo creyente de que puede ayudar a lidiar con los síntomas de depresión y ansiedad, dos de los trastornos más difundidos de la actualidad, además de que se ha demostrado que tiene efectos positivos duraderos sobre el cerebro.

En su libro, el autor asegura que la meditación puede ser usada para mejorar la capacidad de atención de las personas, algo que hoy se ve gravemente afectada debido a la omnipresencia de dispositivos como los smartphones y la infinidad de opciones que presentan para distraer a sus usuarios. "Normalmente, nuestra mente vaga la mitad del tiempo, lo que la meditación hace es entrenar al cerebro para enfocarse en algo en particular" compartió Goleman al WSJ.

Los beneficios comprobados de la meditación van desde el mejoramiento de la capacidad de concentración, memoria y aprendizaje hasta el nada despreciable hecho de poder reaccionar de forma menos negativa a las influencias externas que generan ansiedad y malestar a nivel anímico.

"La mayoría de las ocasiones la gente cree que meditar significa no pensar en nada, que la mente se vuelve completamente silenciosa. Pero no se trata de eso, se trata de reconocer cuándo la mente se pierde y vaga y de trabajar para traerla de vuelta adonde debe estar" dijo Goleman.

Parte de los hallazgos compartidos en el nuevo título se centran en el descubrimiento de que la meditación puede ser tan efectiva como las distintas medicaciones a la hora de tratar los síntomas de la depresión. "Digamos que es Navidad y te encuentras sólo con el pensamiento repetitivo de que nadie te quiere y tu vida no vale nada. Si te dejas hundir por esos pensamientos, las fiestas tomarán un tinte oscuro" aseguró el especialista.

"La meditación te permitirá identificar a esos sentimientos y no dejará que te pierdas en ellos. Te dará las herramientas para luchar contra ellos a través de métodos como la terapia cognitiva" agregó. Goleman recomienda, en caso de no poder asistir a un centro de meditación, recurrir a las distintas aplicaciones para smartphone disponibles hoy día, que permitirán dar el primer paso hacia una conducta saludable.

Será fundamental mantener consistencia para llegar, eventualmente, a fortalecer los circuitos neuronales que se utilizan durante la meditación y de esta manera trabajar hacia un efecto positivo duradero, sobre lo que no deja de ser un músculo más que debe ser entrenado como cualquier otro, sólo que no en un gimnasio tradicional.

LEA MÁS: