Donald Trump e Hillary Clinton tras el segundo debate presidencial (AFP)
Donald Trump e Hillary Clinton tras el segundo debate presidencial (AFP)

Según una investigación del sitio Five Thirhy Eight, fundado por el estadístico y gurú de las elecciones de los EEUU Nate Silver, el resultado de estas elecciones podría ser, en gran parte, una cuestión de género.

Aunque las encuestas realizadas tras el escándalo del video sobre las mujeres y el segundo debate presidencial ya mostraban que la ventaja de Hillary Clinton sobre Donald Trump ya habría alcanzado los dos dígitos, Nate Silver fue un poco más allá y analizó las últimas encuestas nacionales, divididas por género.

Todas -sin excepciones- muestran que Hillary Clinton tiene una ventaja arrolladora entre las electoras mujeres: Five Thirty Eight cita un sondeo realizado por el Public Religion Research Institute poll para la revista The Atlantic, que muestra a la candidata demócrata liderar en la intención de voto 33 puntos por encima del republicano.

Si votaran sólo las mujeres, por lo tanto, Clinton ganaría por un margen jamás visto desde que se estableció el voto popular en 1824, ya que desde esa época ningún candidato se impuso con un margen mayor al 26 por ciento sobre su adversario.

(Five Thirty Eight)
(Five Thirty Eight)

Clinton se llevaría 458 grandes electores, contra los apenas 80 de Trump.

Por otro lado, a Clinton le cuesta captar el voto masculino. Entre los hombres, en efecto, Trump lidera ampliamente las encuestas, con 11 puntos de ventaja sobre la ex secretaria de Estado, lo cual también le haría ganar las elecciones por amplia mayoría.

Pero frente al masivo rechazo entre las mujeres, todo el apoyo cosechado entre los hombres no le alcanzaría para ganar las elecciones el 8 de noviembre.

El candidato besa un cartel de “Mujeres por Trump” (AP)
El candidato besa un cartel de “Mujeres por Trump” (AP)
“Parece justo decir”, concluye Nate Silver, “que si Trump pierde las elecciones será porque las mujeres votaron en su contra”

Algo que, por otra parte, ya había ocurrido entre Barack Obama y Mitt Romney en las elecciones de 2012, aunque no con esta magnitud.